JUAN MANUEL ROMÁN, ARQUEÓLOGO MUNICIPAL DE CARMONA, NOS ACOMPAÑARÁ EL DOMINGO EN CUADERNOS DE ARQUEOLOGÍA PARA HABLAR DE LAS MINAS Y GALERÍAS ROMANAS DE LA CIUDAD
Las minas romanas de agua de Carmona y la comarca de Los Alcores representan una de las obras de ingeniería hidráulica más impresionantes de la época romana en Andalucía. Excavadas directamente en la permeable roca alcoriza, estas galerías subterráneas —similares a los qanats persas pero adaptadas al contexto local— captaban las aguas freáticas y manantiales del acuífero subterráneo que caracteriza esta formación geológica de colinas miocenas. Construidas principalmente entre los siglos I y II d.C., formaban una extensa red que abastecía a la antigua Carmo romana, sus villas agrícolas y núcleos rurales, permitiendo el regadío, el suministro potable y el uso en termas y edificios públicos. Recientes exploraciones, lideradas por el Servicio de Arqueología del Ayuntamiento de Carmona y la Asociación Andaluza de Exploraciones Subterráneas (AAES), han documentado ya más de 15 kilómetros de estas minas, con tramos que se extienden bajo el casco urbano y el término municipal, revelando un sistema mucho más amplio y sofisticado de lo que se imaginaba inicialmente.
Las galerías, de sección estrecha (alrededor de 0,5 m de ancho por 1,8 m de altura), se excavaban con técnicas precisas por especialistas romanos conocidos como fossores, incorporando pozos verticales (lumbreras) cada pocos metros para ventilación, extracción de materiales y mantenimiento. En muchos tramos se observan refuerzos constructivos con ladrillos romanos (opus testaceum), tejas (tégulas), morteros hidráulicos (opus signinum) y cubiertas a dos aguas o falsas bóvedas, lo que confirma su origen romano, aunque algunas se reformaron en época medieval y moderna (siglos XVI-XVIII). Lugares emblemáticos incluyen sectores como la Alameda de Alfonso XII, Puerto de Brenes, Alcázar de Arriba, Los Villa, la ermita de la Virgen de Gracia o la Fábrica de Anís, donde convergen múltiples conductos. El carbonato cálcico disuelto en el agua ha generado formaciones geológicas bellas, como estalactitas y coladas, en techos y paredes, mientras que muchas minas aún mantienen caudales activos, creando oasis de vegetación en un entorno tradicionalmente seco.
Estas minas no solo destacan por su valor histórico y arqueológico —integradas ya en procesos de protección como el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz—, sino también por su relevancia actual en un contexto de escasez hídrica. Proyectos municipales buscan reutilizar sus aguas para riego de parques y espacios verdes, aprovechando caudales que han perdurado milenios. Además, contribuyen al rico patrimonio subterráneo de Carmona, junto a necrópolis, hipogeos y termas, reforzando su candidatura a Patrimonio Mundial de la UNESCO. Las investigaciones continúan, con cursos de espeleoarqueología en la Universidad Pablo de Olavide que incluyen prácticas en estas galerías, y se prevé que el total explorado supere ampliamente los 20 km, convirtiendo el subsuelo de Los Alcores en un auténtico museo hidráulico romano vivo