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Vlog: crónica visual de los rodajes

Hoy hemos rodado en Son Fornés, Mallorca con Lara Gelabert y Paula Amengual.

 


EL ORÁCULO

Todos atentos a posible publicación que puede cambiar (o sostener) paradigmas. ¡Orejas tiesas! 

EPÍGRAFE DE ELEUSISEPÍGRAFE DE ELEUSIS

FOTOS DE LA TEMPORADA 2017

EL VLOG DEL DOCUMENTAL METAMORFOSIS - ADRIANO

CENTRÍPETA MENORCA

ATARDECER EN CALA MORELLATARDECER EN CALA MORELL

 

Los enormes acantilados de la isla son un aviso de que estamos ante un mundo que se presenta feroz ante el que llega. Con la misma contundencia una fuerza impele hacia un interior abatido por la legendaria Tramuntana. SI superas la prueba de la puerta, todo te empujará hacia el interior. Menorca, que debió tener un nombre secreto para sus primeros pobladores, es una fuerza centrípeta, un vórtice que te atrapa. 

Y allí hay un universo diferente edificado por extrañas gentes. Contaban las abuelas que los gigantes comían sus oscuros banquetes sobre las mesas - sobre las taulas. 

Elena Sintes y varias colegas suyas como Irene Riudavets, Cristina Bravo y Muns Anglada, nos dicen que los campesinos de la prehistoria y la protohistoria, que aquellos lejanos payeses, edificaban observatorios ciclopeos, tumbas que son naves de piedra y casas que parecen laberintos minoicos. Nunca vimos una casa de campo como el Círculo de Cartaillac, ni un espacio para el reparto de mercancías y otros menesteres como el atrio del sobrecogedor talayot de Cornia Nou.TAULA DE TORRALBATAULA DE TORRALBA

Va uno transitando esta isla cuántica y parece reverberar en los páramos. Estremecen las piedras, susurran los vientos como sirenas, engañan los olores de las yerbas. Las vacas van a lo suyo y las ovejas parecen de atrezzo. Me viene el norte inglés a la cabeza, quizás por el paso de los albiones por la isla. "I do" dicen los naturales como coletilla para todo.

Los menorquines parecen tener un secreto que sólo ellos conocen. Se nota en las miradas que circula un código propio e intransferible. No en vano llegaron aquí hace mucho, hace casi 4.500 años. Pronto empezaron a edificar dólmenes. Éste es un pueblo de arquitectos. No pintaban, no escribían, no esculpían. Todo lo codificaban con enormes bloques de piedra. "Ché Borges", debiste meterlos en tu Aleph. 

Las variadas arquitecturas realizadas durante cientos de años - hasta que Roma globalizó la isla - tienen una acusada personalidad, una presencia brillante, un no sé qué mágico. Los datos, gracias al trabajo de arqueólogas como las citadas, van apareciendo. De vez en cuando, una pieza viene a complicarlo todo, como un Imhotep excavado hace un tiempo. 

Pero las explicaciones nos llevan a un mundo agrícola, simple, prosaico. Las arqueólogas no nos hablan de lo que nos gustaría oír: héroes, dioses, guerreros o príncipes. Aquí parece que los habituales protagonistas de la intrahistoria tomaron escuadra y cartabón, cincel y compás y edificaron la mayor concentración de edificios monumentales por kilómetro cuadrado que se conoce, o al menos que yo conozca. 

Estamos habituados a pensar que dentro de sepulcros como la Naveta de Rafael Rubí debe haber una estirpe real sepultada; que sobre la escalinata vertical de Cornia Nou asomaba un gran sacerdote o rey. Pero no, aquí no. Aquí todo indica que eran sencillos y pares. Eso sí, sencillos maravillosos. 

Ya hemos aterrizado en Ibiza. Mañana veremos qué podemos contar. De momento, echamos de menos Menorca porque su fuerza centrípeta llega hasta aquí. Seguimos. 

 

M.N.

 


 

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