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MEGALITOS Y FORTIFICACIONES EN PORTUGAL

EL THOLOS DE DA PENA EN TORRES VEDRASEL THOLOS DE DA PENA EN TORRES VEDRAS

 

Para comprender el megalitismo ibérico resulta imprescindible viajar hasta Portugal. Por eso,hemos viajado hasta nuestro país vecino para conocer de primera mano sus espectaculares yacimientos neolíticos y calcolíticos. Tomamos Évora como centro de operaciones y visitamos el complejo megalítico de Los Almendros, con su menhir y su espectacular crómlech, así como el Anta Grande de Zambujeiro.También grabamos Perdigoes, cercano asimismo a Évora,que ha permitido a la ciencia comprender mejor los conocidos como recintos de fosos, grandes excavaciones monumentales realizadas durante la Edad del Cobre. Los espectaculares fosos de Perdigoes, excavados en distintos círculos concéntricosdurante un prolongado periodo de tiempo, desde el 3000 a. C hasta el 2000 a.C. componen una extraña geometría que precisaría un vuelo de pájaro para ser percibida en su esplendor. Aún desconocemos el sentido y el uso de estos fosos, una expresión peculiar de la cultura megalítica del Cobre, que encontramos en diferentes yacimientos, como los de Valencina, el de la Loma de Real Tesoro o el del Zambujal. El recinto de fosos de Perdigoes– quizás también de empalizadas – contiene una necrópolis enmarcada por el foso exterior y un crómlech situado en la periferia oriental del recinto de fosos, que ocupa unas 16 hectáreas. Perdigoes resulta hoy un yacimiento fundamental para conocer y comprender la prehistoria ibérica. Los ricos materiales hallados durante la excavación se muestran en el museo del complejo arqueológico, situado en la Torre do Esporao.  Los ajuares de los más de quinientos enterramientos excavados son de una riqueza y tipología que recuerdan a los de Valencina: marfil africano, ámbar, láminas de oro, ídolos cilíndricos oculados, ídolos placa. Dado que se sigue excavando, esperemos poder regresar durante esta campaña para hacer un seguimiento de los nuevos descubrimientos.

            Sabemos que los megalitos fueron construidos en forma de dólmenes durante el neolítico y de tholos durante el calcolítico. Pero, ¿cómo vivieron sus constructores? La riqueza y espectacularidad de sus monumentos megalíticos no se corresponden con las viviendas sencillas que muestran los fondos que cabaña que podemos encontrar. Pero en la Edad del Cobre, además de megalitos y fosos, también se construyeron formidables e intimidantes fortalezas que queremos conocer. ¿Qué ocurrióhace 5.000 años para que comenzáramos a protegernos tras muros descomunales? Dos imponentes fortalezas calcolíticas, Los Millares en Almería y el Zambujal en Portugal nos asombran por su avanzado diseño y por sus poderosas defensas.

Ya conocemos los Millares y aprovechamos nuestro periplo portugués para conocer El Zambujal.Antes, en sus cercanías, visitamos el tholos del Monte da Pena, que domina el pueblo de Barro. El Tholos, rodeado de colinas cubiertas por viñedos, posee un diámetro de seis metros y se data sobre el 2.500 antes de Cristo. Se ubica junto a la imagen de la virgen de Fátima, en el santuario de Nuestra Señora de Pena. De nuevo ese maravilloso sincretismo que une las religiones de hoy con las de ayer. La excavación del tholos permitió recuperar un rico ajuar, parte del cual pudimos grabar con posterioridad en el museo Leonel Trindade, en Torres Vedras.

            El poblado fortificado de El Zambujal se encuentra en el municipio portugués de Torres Vedras, situado a unos 50 kilómetros al norte de Lisboa. Fue erigido sobre el 2.900 antes de Cristo para abandonarse definitivamente sobre el 1.700 antes de Cristo, a principios de la edad del Bronce. Situado junto al cortijo del Zambujal, fue descubierto en los años 30 del pasado siglo para comenzar a excavarse a mediados de los cuarenta. Durante las últimas décadas, el Instituto Arqueológico Alemán dirige las excavaciones y los trabajos de consolidación de la fortificación.

            El Zambujalnos impresiona. Una serie de grandes murallas concéntricas, en cuatro líneas defensivas, protege el núcleo central, presidido por una imponente torre barbacana que llegaría a tener más de ocho metros de altura, de los que se conservan paños de más de cuatro metros de mampostería de piedra, un prodigio en conservación. Las formas lobuladas componen un conjunto orgánico, atravesado por puertas estrechas y laberínticas para disuadir y confundir al enemigo. El Zambujal nos muestra la pericia arquitectónicay las inteligentes estrategias defensivas que alcanzamos hace cinco mil años, pero tambiénnos deja una pregunta al aire. ¿A qué temían sus pobladores? ¿Por qué un artefacto defensivo tan descomunal?

            Michael Kunst, investigador del Instituto Arqueológico Alemán, considera que fue un cambio climático el que empujó a las poblaciones a luchar entre ellas, al reducir las cosechas y los recursos naturales. Temían a sus vecinos y los conflictos hubieron de ser frecuentes. El clima determinó un periodo de guerras que se advierte en los yacimientos. En lo excavado en el Zambujal – un pequeño porcentaje de la superficie total – ya se han localizado más de mil puntas de flechas de sílex, así como otros utensilios para luchar, como unas curiosas bolas de piedra.Asimismo, se han encontrado más de quinientos huesos humanos, enterramientos infantiles muchos de ellos, pero también huesos sueltos de adultos, que no han podido resultar interpretados. ¿Fruto de algún rito funerario o evidencias de mutilaciones de alguna batalla? No lo sabemos, el tiempo y la ciencia nos lo dirán.

            Observamos en el museo de Torres Vedras una vieja fotografía con los últimos habitantes del cortijo del Zambujal. Vivieron su dura existencia de campesinos sin llegar a sospechar que una enorme fortificación fantasma dormía bajo sus pies a la espera de que la piqueta del arqueólogo la despertara de su sueño milenario.Ya resucitó, bienvenida sea entre nosotros.

            Manuel Pimentel Siles

 


 

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