Domingo 20 de septiembre de 2026 · Cuadernos de Arqueología · Canal Sur Radio

En la desembocadura del Guadalhorce, sobre lo que hace casi tres mil años era una isla, se está cerrando estos días la quinta campaña del Proyecto General de Investigación del Cerro del Villar, uno de los yacimientos fenicios arcaicos mejor conservados del Mediterráneo occidental. Un equipo de cerca de un centenar de arqueólogos, estudiantes y voluntarios —de la Universidad de Málaga, de Sevilla, Córdoba, Jaén y Cádiz, del CSIC y, de forma muy visible, de la Universidad de Chicago y de Marburgo— trabaja en los sectores 11, 13 y 14 con un objetivo claro: llegar a los niveles fundacionales de la segunda mitad del siglo VIII a. C. y entender cómo nació la primera ciudad fenicia de la bahía. Lo que se está viendo ya no encaja con la idea de un simple asentamiento: hay un urbanismo denso, viviendas de distinto rango, un gran edificio multiuso de más de 250 metros cuadrados en el sector 13, actividad artesanal e industrial, cerámicas griegas y etruscas, y la confirmación de que el lugar no se abandonó del todo cuando la población se trasladó hacia Malaka, sino que siguió vivo como “polígono industrial” púnico —con hornos y testares de ánforas— y después como factoría romana de salazones. El Cerro del Villar, dice su director, “fue la ciudad antes de la ciudad”: el kilómetro cero de Málaga.