{"id":1135,"date":"2019-06-25T10:00:00","date_gmt":"2019-06-25T10:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/arqueomania.es\/wordpress\/?p=import-135"},"modified":"2019-06-25T10:00:00","modified_gmt":"2019-06-25T10:00:00","slug":"el-solsticio-en-cueva-santa-la-espana-vacia-que-se-resiste-morir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arqueomania.es\/index.php\/2019\/06\/25\/el-solsticio-en-cueva-santa-la-espana-vacia-que-se-resiste-morir\/","title":{"rendered":"EL SOLSTICIO EN CUEVA SANTA, LA ESPA\u00d1A VAC\u00cdA QUE SE RESISTE A MORIR."},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/arqueomania.es\/attachments\/Image\/20190622_205056.jpg\" alt=\"LA &Uacute;LTIMA LUZ DEL D&Iacute;A EN CUEVA SANTA\">LA &Uacute;LTIMA LUZ DEL D&Iacute;A EN CUEVA SANTA<\/p>\n<p>Ocupados, como con frecuencia nos ocurre, por cuestiones macroecon&oacute;micas o pol&iacute;ticas, olvidamos reflejar la vida real que vitaliza a nuestros pueblos y ciudades. Y,olvidados entre olvidados, las gentes que habitan lo que se ha venido a conocer como la Espa&ntilde;a vac&iacute;a o vaciada, que lo mismo viene a ser. Por eso, ahora que a&uacute;n permanecen calientes los rescoldos de las hogueras de San Juan, vamos a rendir nuestro peque&ntilde;o homenaje a las mujeres y hombres que retan a las soledades de p&aacute;ramos y montes con su voluntad e inquietud. Y para ello, la localidad conquense de Mira ser&aacute; nuestro destino, habitada por algunas personas inquietas y cultas que se empe&ntilde;an en descubrir y dar a conocer los misterios de su naturaleza e historia, para as&iacute; rellenar de conocimiento el vac&iacute;o dejadopor la despoblaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Nos adentramos en la nov&iacute;sima sociedad digital, sin despegarnos del constructo de nuestra historia y de nuestras costumbres destiladas al fuego lento de los milenios. En su estupendo libro &ldquo;Vivir con los Dioses. Pueblos, objetos y creencias&rdquo;, Neil Mac Gregor (Debate) reflexiona sobre la presencia de las tradiciones religiosas en la vida cotidiana e institucional de nuestros d&iacute;as. Un buen ejemplo de ello ser&iacute;a la noche de San Juan que acabamos de celebrar y que, en tantos puntos de nuestra geograf&iacute;a,y cuyas hogueras se encienden como rito sincr&eacute;tico de los antiguos cultos paganos del solsticio de verano. Pero nosotros no encenderemos hogueras, sino que viajaremos al coraz&oacute;n de esa Espa&ntilde;a que se niega a morir para observar un curioso fen&oacute;meno astron&oacute;mico, el de la entrada de los rayos del sol poniente, justo y s&oacute;lo en el solsticio de verano, hasta la c&aacute;mara principal de la conocida como Cueva Santa de Mira o Cueva Santa del Cabriel, que a ambas denominaciones responde. Mira se sit&uacute;a al sur de la Serran&iacute;a Baja de Cuenca y sus montes, hasta Teruel, son enormes despoblados, con una densidad de poblaci&oacute;n siberiana, tendiendo al cero absoluto por kil&oacute;metro cuadrado. En la antig&uuml;edad, su t&eacute;rmino marc&oacute; el l&iacute;mite sur del territorio celt&iacute;bero de los lobetanos, cuya capital Lobetum, conocida por diversidad de fuentes cl&aacute;sicas, se resiste a&uacute;n a ser localizada para la ciencia actual.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/arqueomania.es\/attachments\/Image\/20190622_211916.jpg\" alt=\"\"><\/p>\n<p>Y comencemos por el primer paso, por el c&oacute;mo llegamos hasta all&iacute;. El responsable fue el geof&iacute;sico Juanfra L&oacute;pez Herreros, con el que coincidimos en unas jornadas sobre los neandertales de la cueva de Bolomor, celebradas el pasado mes de mayo en Tabernes de Valldigna, al sur de Valencia, brillantemente dirigidas por Jos&eacute; Hern&aacute;ndez Peris y Pablo Sa&ntilde;udo, codirectores del yacimiento. Juanfra L&oacute;pez Herreros nos coment&oacute; entonces, junto a la arque&oacute;loga Virginia Barciela, la existencia de unos grandes c&iacute;rculos de piedra en unos cerros cercanos a Mira, su pueblo, sobre los que estaba realizando unos trabajos de orientaci&oacute;n astron&oacute;mica. Quedamos en visitarlos, pues de confirmarse esos enormes petroglifos, se demostrar&iacute;a el elevado conocimiento astrof&iacute;sico de la prehistoria. Y la casualidad hizo que, por cuestiones de agenda, la fecha escogida fuera el fin de semana que comenzaba el viernes 21 de junio &ndash; solsticio de verano &ndash; y finalizaba el domingo 23 de junio &ndash; noche de san Juan -. As&iacute; que, una vez conocidos por la ma&ntilde;ana los sorprendentes megapetroglifos de Los Carriles, decidimos por la tarde visitar la Cueva Santa, un lugar venerado desde la antig&uuml;edad, hoy santuario mariano abandonado, pero que el culto popular revive una vez al a&ntilde;o en la romer&iacute;a primaveral del vecino pueblo de Fuenterrobles, l&iacute;mite de la provincia de Valencia.<\/p>\n<p>Salimos de Mira hacia el sur. A nuestro frente, la sierra de la Bicuerca, el enclave m&aacute;s meridional de la vieja Celtiberia que se extender&iacute;a hacia el norte hasta ContrebiaLeukade en La Rioja, su frontera septentrional. Al volante del todoterreno y dirigiendo la expedici&oacute;n, Jos&eacute; Luis P&eacute;rez Jim&eacute;nez, industrial de Mira, hombre inquieto y culto, amante de la naturaleza y de la historia, y que conoce, como pocos, cada palmo de su territorio. Juanfra y Mar&iacute;a Vicente, de Ecologistas en Acci&oacute;n, nos acompa&ntilde;an en la experiencia. A nadie encontramos en nuestro largo recorrido por los campos de cereales y vides, primero, y de pinos y encinas despu&eacute;s. Tan s&oacute;lo algunos corzos y conejos que cruzan precipitados los carriles nos mostraron la rica vida oculta en montes y madrigueras.<\/p>\n<p>Y, como parada preparatoria, el lugar que bien pudiera albergar a la antigua ciudad celtib&eacute;rica romanizada de Lobetum. Jos&eacute; Luis, junto a otros estudiosos locales, como Nicol&aacute;s Mart&iacute;nez, as&iacute; lo creen, argumentado por la Geographia de Claudio Ptolomeo y por ser cruce de dos importantes calzadas romanas, de la que transcurr&iacute;a desde la B&eacute;tica hasta Cesar Augusta con la de Valencia hasta Valeria, a unos veinte kil&oacute;metros de Cuenca. El actual camino transcurre sobre una de estas viejas calzadas, como lo demuestra las evidencias de los cantos rodados &ndash; bolos &ndash; extra&iacute;dos cuando el subsolador prepar&oacute; el terreno para el nuevo firme.<\/p>\n<p>Dos rentos &ndash; as&iacute; llaman a las casas de campo &ndash; abandonados y convertidos en ruinas de escombros y melancol&iacute;a, se ubican sobre los restos inventarios de una hipot&eacute;tica villa romana, que bien pudiera ser un extremo de la ciudad de Lobetum. Los muros de piedra &ndash; hormas de ribazo les dicen &ndash; que separan y nivelan las parcelas, se presentan esmeradamente construidas con grandes sillares calizos, muy erosionados por los siglos y por los rigores de la intemperie. Varios pozos antiguos, cerrados en peque&ntilde;as b&oacute;vedas, atestiguan la cercan&iacute;a a la capa fre&aacute;tica. Mientras recontamos los abundantes restos cer&aacute;micos de la superficie, un graznido singular nos llama la atenci&oacute;n. Un pollo de &aacute;guila real inicia sus vuelos bajo la advertencia silbada de su madre y trenza el azul del cielo con su bordado de la Espa&ntilde;a salvaje. Cuando lleguemos a la Cueva Santa volveremos a disfrutar del vuelo de otra &aacute;guila real, la rapaz de mayor envergadura de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica y reina de estos cielos de encinares y pinares.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/arqueomania.es\/attachments\/Image\/20190622_213533.jpg\" alt=\"\">&nbsp;El monte Lalab domina Lobetum. Desde su cima se divisa un cerrito en forma piramidal, que constituye un N&eacute;metonsacro, probablemente una gran necr&oacute;polis del bronce. Por lo visto, en los meses de invierno, se produce al crep&uacute;sculo un curioso efecto &oacute;ptico por el que los rayos de sol parecen caer verticalmente sobre el primitivo cementerio. Un fen&oacute;meno que sin duda llamar&iacute;a la atenci&oacute;n en la antig&uuml;edad y que ahora produce asombro a los pocos que se acercan a observarlo.<\/p>\n<p>Y, tras unos kil&oacute;metros de carril, llegamos finalmente hasta la Cueva Santa, ubicada en unos cortados calizos que dominan el actual embalse de Contreras. &nbsp;Sumergidas bajo sus aguas se encuentran varias aldeas, pedan&iacute;as antiguas de Mira, como la Calabaza, las Casas de don Fidel, El Ca&ntilde;averal &ndash; con su nacimiento de agua dentro de una cueva -, la Somera, Los Panizares, Las Monjas, as&iacute; como como la de Fuencaliente, con su balneario, y su cementerio, cubierto con una gran losa de hormig&oacute;n para que los f&eacute;retros no flotaran en el agua. El vac&iacute;o de su evocaci&oacute;n reverbera hasta el presente y su silueta fantasmal parece advertirse bajo las aguas azules del desarrollismo. Estas aldeas custodiaron durante siglos a la Cueva Santa, que ahora queda lejana y remota de cualquier poblaci&oacute;n actual.<\/p>\n<p>La Cueva Santa se abre a poniente desde una pared vertical. Descendemos hasta ella por un sendero y nos encontramos con su vieja cancela de hierro abierta. Emociona el saber, antes siquiera de adentrarnos en sus penumbras que nos encontramos ante un lugar sagrado desde la antig&uuml;edad. Conocemos de su registro arqueol&oacute;gico gracias a un art&iacute;culo de Alberto J. Lorrio publicado en 2006 en la revista Complutum cuyo t&iacute;tulo, &ldquo;Lugar de culto antiguo y ermita cristiana&rdquo; ya es una exacta s&iacute;ntesis de su historia sacra. Cueva Santa para nosotros desde, al menos, el siglo XIV, y cueva sagrada, tambi&eacute;n, desde la prehistoria, sobre todo durante el periodo &iacute;bero, aunque con ocupaciones demostradas desde el calcol&iacute;tico. Cinco mil a&ntilde;os, al menos, de presencia y de ritos humanos anteceden a nuestra visita.<\/p>\n<p>El eco de los descubrimientos recientes comienza en los sesenta del pasado siglo. El cura de Fuencaliente organiz&oacute; con los muchachos del pueblo una expedici&oacute;n a la cueva, dentro del conocido programa &ldquo;Misi&oacute;n Rescate&rdquo;, donde, con voluntad, pero nula profesionalidad, localizaban y recuperaban yacimientos arqueol&oacute;gicos y otros elementos destacados del patrimonio. En la sala m&aacute;s profunda, ocultos en grietas y oquedades, hallaron m&aacute;s de treinta vasos caliciformes ib&eacute;ricos, hoy en el Museo de Cuenca. El abandono del culto en los setenta &ndash; por la construcci&oacute;n de la presa &#8211; permiti&oacute; el expolio en la misma, lleg&aacute;ndose a usar hasta explosivos. Con todo, se tiene constancia de materiales cer&aacute;micos posteriores al periodo ib&eacute;rico, como puede ser la terrasigilata romana, o elementos hispanomusulmanes, as&iacute; como bajo medievales.<\/p>\n<p>La cueva present&oacute; ocupaci&oacute;n prehist&oacute;rica, desde luego, al menos, desde el Calcol&iacute;tico, como demuestra el hacha de cobre localizada en el pie de una de las columnas estalacm&iacute;ticas. Tambi&eacute;n aparece cer&aacute;mica del Bronce, aunque el periodo &iacute;bero es el que m&aacute;s restos ha dejado. Parece que fue usada como necr&oacute;polis a finales del cobre y principios del bronce.Existe diversa documentaci&oacute;n eclesi&aacute;stica sobre la ermita que desde el siglo XIV se consagr&oacute; como santuario mariano. As&iacute;, por ejemplo, se disponen de textos de una vista pastoral a Mira en el que se enumeran las ermitas del t&eacute;rmino y figura entre ellas la de la Cueva Santa.<\/p>\n<p>&nbsp;Existieron sucesivos ermita&ntilde;os que cuidaron de la cueva y de la imagen de la Virgen. Hoy, las ruinas de su casa se advierten entre la foresta. Los fieles de los pueblos colindantes consideraban milagrosa a la virgen de la cueva, as&iacute; como conced&iacute;an poderes milagrosos a las aguas que se acumulaban en sus cubetas naturales. En primavera acud&iacute;an en romer&iacute;a a venerar a la virgen, cuya imagen se custodi&oacute;, desde los a&ntilde;os 30 del siglo pasado, en la aldea de Fuencaliente. Al quedar bajo las aguas, la mayor&iacute;a de sus vecinos se trasladaron a Picassent, llev&aacute;ndose con ellos la imagen original, aunque existe cierta pugna con algunos otros pueblos que se quedaron con una copia. En la actualidad, s&oacute;lo Fuenterrobles realiza la romer&iacute;a.<\/p>\n<p>Necr&oacute;polis desde cinco mil a&ntilde;os atr&aacute;s, cueva-santuario durante el periodo &iacute;bero, ermita mariana para nosotros, la Cueva Santa protagoniz&oacute; cada solsticio de verano un curioso espect&aacute;culo, del que fuimos testigos emocionados. En efecto, a la puesta del sol, los rayos inciden directamente hasta el interior de la c&aacute;mara principal, ilumin&aacute;ndola ef&iacute;meramente durante unos minutos. &iquest;Es casual la orientaci&oacute;n del pasillo de entrada? &iquest;Fue excavado en la antig&uuml;edad para permitir el fen&oacute;meno? Mientras los arque&oacute;logos dilucidan estas y otras cuestiones, nosotros guardamos un respetuoso silencio para contemplar el c&oacute;mo el haz de luz profana la oscuridad de la Cueva Santa. El altar, sin Virgen, nos habla del espacio sagrado que ser&iacute;a venerado desde la antig&uuml;edad remota. Las orientaciones a los solsticios y equinoccios son propias de las culturas y de los tiempos megal&iacute;ticos, a buen seguro que aquellas generaciones de constructores de d&oacute;lmenes apreciaron, con asombro, la luz solar que por tres d&iacute;as fecundaba la matriz de la tierra madre.<\/p>\n<p>Tras la puesta de sol, retornamos al coche. En silencio comulgamos con la soledad de los enormes despoblados de bosques y riscos que visten a la Espa&ntilde;a vac&iacute;a. Vac&iacute;a de personas, pero repleta de patrimonio e historias, que algunas personas cultas e inquietas, como Jos&eacute; Luis, como Juanfra, como Nicol&aacute;s, como Ester, se empe&ntilde;an en mantener y divulgar, porque, como bien sabemos, algo nunca muere del todo mientras alguien lo recuerda. Que estas l&iacute;neas les sirvan de homenaje agradecido y sincero por su inquietud y trabajo.<\/p>\n<p>Manuel Pimentel Siles.<\/p>\n<p>Publicado en el diario <strong>lainformacion.com<\/strong> el 25\/06\/2019<\/p>\n<p><a href=\"..\/..\/home\/campaniformes\/\">&laquo; Anterior<\/a> | <a href=\"..\/..\/home\/arqueologia-y-genetica\/\">Siquiente &raquo;<\/a><a href=\"..\/..\/\">Atr\u00e1s<\/a><\/p>\n<p><noscript><\/p>\n<p>\t\t\tEl soporte de JavaScript no est\u00e1 activado en su navegador. Para ver el contenido de esta p\u00e1gina, active JavaScript. Haga clic <a href='http:\/\/www.google.com\/support\/bin\/answer.py?answer=23852' target='_blank'>aqu\u00ed<\/a> para descubrir c\u00f3mo activar JavaScript.<\/p>\n<p><\/noscript><\/p>\n<h2>Arqueoman\u00eda<\/h2>\n<p>Mi direcci\u00f3n, Mi ciudad, Espa\u00f1a&nbsp; &nbsp; &nbsp;| &nbsp; &nbsp; &nbsp; Mi tel\u00e9fono &nbsp; &nbsp; &nbsp; | &nbsp; &nbsp; &nbsp; <a href=\"mailto:Mi email\">Mi email<\/a><\/p>\n<p>&copy; 2014. Mi empresa. 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