{"id":1127,"date":"2019-08-01T10:00:00","date_gmt":"2019-08-01T10:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/arqueomania.es\/wordpress\/?p=import-127"},"modified":"2019-08-01T10:00:00","modified_gmt":"2019-08-01T10:00:00","slug":"tella-el-pueblo-de-los-dolmenes-ermitas-y-brujas-y-el-asentamiento-neolitico-de-altura-de-coro-trasito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arqueomania.es\/index.php\/2019\/08\/01\/tella-el-pueblo-de-los-dolmenes-ermitas-y-brujas-y-el-asentamiento-neolitico-de-altura-de-coro-trasito\/","title":{"rendered":"TELLA,EL PUEBLO DE LOS D\u00d3LMENES, ERMITAS Y BRUJAS, Y EL ASENTAMIENTO NEOL\u00cdTICO DE ALTURA DE CORO TRASITO"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/arqueomania.es\/attachments\/Image\/MANOLO-TELLA.jpg\" alt=\"PIMENTEL EN TELLA. \">PIMENTEL EN TELLA. <\/p>\n<p>Pocas comarcas tan hermosas con la del Sobrarbe, situada al norte de Huesca, y abrazada por el Pirineo, al norte, y por las sierras de Guara, la de las gargantas profundas y barrancos torrenciales, al sur. Quer&iacute;amos conocer la arqueolog&iacute;a de alta monta&ntilde;a y para ello ning&uacute;n lugar m&aacute;s adecuado que los Pirineos centrales. Algunos arque&oacute;logos de la Aut&oacute;noma de Barcelona llevan tiempo desarrollando el concepto de arqueolog&iacute;a de alta monta&ntilde;a, que comienza a dar frutos sorprendentes, gracias a los hallazgos de pinturas rupestres a altitudes inesperadas. Pero no adelantemos acontecimientos, que para los caminantes tan importante son las jornadas del camino como la meta alcanzada. Y nuestro camino comenz&oacute; en A&iacute;nsa, la que fuera primera capital del Sobrarbe, uno de los condados hist&oacute;ricos que configurar&iacute;a Arag&oacute;n. All&iacute; dormimos y de all&iacute; partimos para cada una de las excursiones pirenaicas.<\/p>\n<p>El casco medieval de A&iacute;nsa, uno de los m&aacute;s bonitos y bien conservados de toda Espa&ntilde;a, se encuentra sobre una meseta elevada, bien defendida por los r&iacute;os Cinca y Ara, su afluente, que la circundan. Ambos r&iacute;os rugen, brav&iacute;os y caudalosos, alimentados por las fuentes y deshielos de los cercanos Pirineos. Pasear por la plaza mayor de A&iacute;nsa y por sus pocas calles empedradas supone el trasladarse a una Edad Media de caballeros, correr&iacute;as y escaramuzas. La torre de la Iglesia, mitad construcci&oacute;n sacra, mitad fortaleza, ser&iacute;a testigo de las partidas de jinetes que part&iacute;an con sus estandartes coloridos a batirse con un enemigo siempre acechante.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero A&iacute;nsa, en esta ocasi&oacute;n, no era el fin, sino el inicio. A la ma&ntilde;ana siguiente partimos hacia nuestro primer destino, dispuestos a conocer yacimientosarqueol&oacute;gicos de alta monta&ntilde;a, una novedad para nosotros y para la mayor&iacute;a de los aficionados a la arqueolog&iacute;a espa&ntilde;ola.Nuestro primer objetivo, Tella, un peque&ntilde;o pueblo situado a 1.380 metros de altitud, y uno de los municipios habitados de mayor altura de los Pirineos. La carretera serpentea entre bosques, torrentes y riscos. S&oacute;lo por el paisaje que admiramos desde las ventanillas del veh&iacute;culo bien que merece la pena el trayecto que nos conduce a Tella, cabeza del municipio de Tella-Sin, con apenas 200 habitantes. La iglesia de san Mart&iacute;n es su edificio m&aacute;s emblem&aacute;tico. A sus puertas, un centro de informaci&oacute;n y un museo dedicado a los f&oacute;siles de los tremendos osos de las cavernas localizados en una cueva cercana. En los rodeos del pueblo podemos observar las bordas, t&iacute;picas construcciones ganaderas pirenaicas, cuya planta baja se usaba de establo y la superior de pajar y henar. Justo enfrente del museo, se levanta La Posada del Silv&aacute;n, un hotel rural construido en piedra al modo tradicional. Preguntamos qu&eacute; significa Silv&aacute;n, y descubrimos la maravillosa leyenda del gigante Silv&aacute;n, que viv&iacute;a en alguna cueva cercana &ndash; qui&eacute;n sabe si en la del Oso Cavernario &ndash; y que atemorizaba a la poblaci&oacute;n desde tiempos inmemoriales. Rapt&oacute; y enamor&oacute; a la pastora Marieta, que logr&oacute;, finalmente, huir de la cueva. Dicen los mayores del lugar que, al atardecer, a&uacute;n se pueden escuchar algunos d&iacute;as sus tristes lamentos de amante desde&ntilde;ado. Se nos olvid&oacute; preguntar a los arque&oacute;logos por la hermosa leyenda del gigante Silv&aacute;n y por si, en alguna ocasi&oacute;n, los sollozos de su descomunal mal de amores llegaron hasta sus o&iacute;dos.<\/p>\n<p>Nos trasladamos a Tella con un doble objetivo: grabar su dolmen y el asentamiento neol&iacute;tico de altura de Coro Trasito. El dolmen de Tella, tambi&eacute;n es conocido con los nombres de Piedra de Vasar o de Losa la Campa, que no terminan de ponerse acuerdo. Pero, al subir, descubrimos que, Tella, adem&aacute;s del pueblo de los d&oacute;lmenes, era el pueblo de las ermitas. En efecto, tres pintorescas ermitas rodean al pueblo, como si de una corona sagrada se tratara. As&iacute;, las ermitas de la Pe&ntilde;a, la de San Juan y Pablo y la de las Fajanillas nos observan pacientes desde sus elevaciones de risco y cielo. Una se&ntilde;al en la carretera ya advert&iacute;a que nos acerc&aacute;bamos a la ruta de las ermitas, que nos prometimos realizar alg&uacute;n d&iacute;a. Una vez descubierto esta coincidencia de d&oacute;lmenes y ermitas, era inevitable establecer una relaci&oacute;n entre ellos. As&iacute;, d&oacute;lmenes y ermitas suelen coincidir por la tenacidad de los lugares megal&iacute;ticos, sagrados en el pasado, sagrados en el presente. Pero la sorpresa a&uacute;n fue a mayores cuando descubrimos &ndash; y no lo sab&iacute;amos hasta llegar all&iacute; &#8211; que Tella era conocido como el pueblo de las brujas, dado que existen leyendas populares &ndash; posiblemente algo m&aacute;s que leyendas &ndash; de aquelarres celebrados en fechas lunares y de sabidur&iacute;a ancestral de hechizos y ung&uuml;entos de hierbas medicinales y venenosas. De hecho, existe un Museo de las Brujas ubicado en la antigua casa de la maestra. La presencia de brujas en la tradici&oacute;n popular se constata, por ejemplo, en la Danza d&acute;as Bruxas, que a&uacute;n se baila a d&iacute;a de hoy, o el remate de todas las chimeneas circulares, tan caracter&iacute;sticas del pueblo, con un espantabrujas en piedra. Otras toponimias tambi&eacute;n nos recuerdan a las temidas anta&ntilde;o, veneradas hoy, hechiceras, como es el Punt&oacute;n de las Brujas, un afilado cresp&oacute;n rocoso bajo el que se levanta la ermita de San Juan y San Pablo.Las brujas y los gigantes de Tella atemorizaron a los pueblos del valle durante siglos. De hecho, a&uacute;n se recita en la zona el inquietante refr&aacute;n de &ldquo;Tella, dios te guarde de ella&rdquo;. Afortunadamente, a nosotros nos pareci&oacute; un lugar apacible y hermoso, bajo un sol que disipaba los temores de los miedos y tradiciones medievales que a&uacute;n pesaban sobre la zona.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/arqueomania.es\/attachments\/Image\/IMG_20190718_104120.jpg\" alt=\"KURRO EN EL DOLMEN DE TELLA. FOTO NAVARRO\">KURRO EN EL DOLMEN DE TELLA. FOTO NAVARRO<\/p>\n<p>D&oacute;lmenes, ermitas, brujas&hellip; No puede ser causalidad tanta concentraci&oacute;n de elementos espirituales, simb&oacute;licos y m&aacute;gicos, destino de oraci&oacute;n, peregrinaci&oacute;n, devoci&oacute;n y romer&iacute;a o aquelarre, que a estos efectos viene a ser casi lo mismo. Por eso, comenzamos la grabaci&oacute;n del programa refiri&eacute;ndonos a Tella como el pueblo de los d&oacute;lmenes, ermitas y brujas, esperemos que ning&uacute;n cient&iacute;fico se moleste por esta licencia literaria tan tra&iacute;da a pelo. Creemos que el reflejo de las creencias populares tambi&eacute;n aporta un marco antropol&oacute;gico a la arqueolog&iacute;a y por eso los hacemos constar, con permiso de la ciencia pura a la que dedicaremos nuestro mayor esfuerzo divulgativo.<\/p>\n<p>En Tella nos aguardaban Javier Rey, responsable del Gobierno de Arag&oacute;n e Ignacio Clemente, arque&oacute;logo de la UAB, dos destacados impulsores de la arqueolog&iacute;a de alta monta&ntilde;a que nos convocaba y que oficiar&iacute;an, al tiempo, tanto como c&aacute;lidos anfitriones como doctos eruditos.<\/p>\n<p>Partimos en los todoterrenos y nuestra primera parada fue la del dolmen de Tella, o de la Piedra Vasar o de la Losa de Campa, que los afectados no terminan de ponerse de acuerdo en su definitiva denominaci&oacute;n, como ya dijimos, porque nos sorprendi&oacute; esta indefinici&oacute;n a estas alturas.Se encuentra situado a apenas 750 metros del pueblo y fue conocido desde siempre. En un dolmen grande para la escala pirenaica, de sencilla construcci&oacute;n, con una &uacute;nica c&aacute;mara rectangular de seis ortostatos verticales y una &uacute;nica gran losa de cubiertaque se abre hacia el sureste, la salida del sol. El t&uacute;mulo que alg&uacute;n d&iacute;a lo cubri&oacute; se encuentra por completo erosionado, dejando la c&aacute;mara expuesta a la intemperie. Como otros muchos, el dolmen tiene una lectura paisaj&iacute;stica, pues se encuentra enclavado en un lugar estrat&eacute;gico de gran visibilidad, justo en un collado entre dos grandes cerros, que separa el vierteaguas de dos importantes valles paralelos. Construido sobre la cota de 1.250 metros, es uno de los d&oacute;lmenes con mayor altitud de la zona. Fue excavado en los a&ntilde;os cincuenta y setenta, y sabemos que, al menos, se descubri&oacute; un punz&oacute;n de hueso. Se estima que el dolmen ser&iacute;a construido a principios del IV milenio a.C., en un neol&iacute;tico algo m&aacute;s tard&iacute;o que el de los grandes megalitos del suroeste peninsular.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/arqueomania.es\/attachments\/Image\/20190718_124016.jpg\" alt=\"PROXIMIDADES DE CORO TRASITO. FOTO PIMENTEL\">PROXIMIDADES DE CORO TRASITO. FOTO PIMENTEL<\/p>\n<p>Una vez grabadas las secuencias del dolmen, nos dirigimos por carriles de monta&ntilde;a hacia Coro Trasito. Dejamos los veh&iacute;culos y comenzamos a ascender hasta el yacimiento por una estrecha senda, abrazados por monte bajo de boj, aulagas y majuelos. A nuestros pies se extend&iacute;a la mancha de bosque de pino silvestre. M&aacute;s abajo, por aquello de los pisos ecol&oacute;gicos, los del enebro y el serbal. Y mientras camin&aacute;bamos, los mejores embajadores de las alturas pirenaicas nos recibieron con la lisonja de sus vuelos solemnes. Dos quebrantahuesos nos saludaron desde las alturas con su plumaje rojizo en el pecho, color que adquieren &ndash; nos contaron &#8211; al desparasitarse en charcos de aguas ricas en &oacute;xidos de hierro, ver para creer. La poblaci&oacute;n de quebrantahuesos encontr&oacute; en estas sierras su &uacute;ltimo refugio. Ahora, afortunadamente, est&aacute; en franca recuperaci&oacute;n. Desde aqu&iacute;, en la actualidad, parten ejemplares para repoblar otros montes &ndash; como los de Cazorla &ndash; donde la especie se extingui&oacute; recientemente. Sentimos que el silencioso vuelo del quebrantahuesos es toda una bendici&oacute;n ecol&oacute;gica y un canto a la biodiversidad, enriquecido por el coro de buitres leonados que nos acompa&ntilde;aron en nuestra ascensi&oacute;n hasta los cortados en los que se ubica el abrigo de Coro Trasito. Antes, pasamos por la puerta de la Cueva del Oso Cavernario, importante yacimiento paleontol&oacute;gico abierto a las visitas del p&uacute;blico.<\/p>\n<p>Y, por fin, algo m&aacute;s adelante, se abre ante nosotros el gran abrigo de Coro Trasito, un importante y sorprendente yacimiento del neol&iacute;tico que excava la Universidad Aut&oacute;noma. Nos recibe Ermengol Gassiot, codirector de la excavaci&oacute;n, junto a Ignacio Clemente y Javier Rey. Y comenzaron, entonces, a descubrir los secretos de aquel asentamiento situado a la asombrosa altitud de 1.575 metros. A modo de comparaci&oacute;n, y para calibrar la importancia del lugar, podemos resaltar que ning&uacute;n pueblo de la Espa&ntilde;a actual se localiza a tal altura. La investigaci&oacute;n ha determinado de manera fiable dos periodos de ocupaci&oacute;n. Uno primero, neol&iacute;tico, que se extender&iacute;a desde el 5.325 hasta el 4.550 a.C. y un posterior, ya en la Edad del Bronce, que abarcar&iacute;a del 1.400 a.C. hasta el 1.200 a.C.<\/p>\n<p>En principio, pensaron que se tratar&iacute;a de un asentamiento estacional, de familias de pastores que subir&iacute;an a los montes para aprovechar los pastos de verano, al cobijo de las benignas temperaturas del est&iacute;o, una vez retiradas las nieves y los hielos. Pero la excavaci&oacute;n ha demostrado que, en verdad, se trata de un establecimiento permanente, como lo evidenciantanto la producci&oacute;n local de cer&aacute;mica de grandes dimensiones, muy dif&iacute;ciles de transportar, as&iacute; como la uniformidad de los sedimentos y la organizaci&oacute;n de espacios, con zonas para h&aacute;bitat humano y zonas para corrales de ganado. Pastoreaban reba&ntilde;os de ovejas, cabras y vacas y cerdos, animales estos mucho m&aacute;s dif&iacute;ciles de pastorear en trashumancia, lo que redundar&iacute;a en la vida sedentaria de los pastores. Tambi&eacute;n la dieta parece indicar la permanencia del asentamiento, al sacrificar &ndash; y comerse, claro est&aacute; &#8211; animales muy j&oacute;venes &ndash; cabritos y borregos &ndash; para incrementar la producci&oacute;n lechera de las madres y permitir as&iacute; la producci&oacute;n de queso. Pero la prueba definitiva la aport&oacute; el an&aacute;lisis del polen. Se sabe que el polen del cereal, a diferencia por ejemplo de del olivo, s&oacute;lo puede trasladarse a cortas distancias. En la excavaci&oacute;n se ha encontrado, de manera uniforme, bastante polen de espelta &ndash; trigo primitivo &ndash; y de otros cereales cultivables, lo que demostrar&iacute;a que, necesariamente, se cultivar&iacute;an en las inmediaciones. Vistas las acusadas pendientes de la ladera, eransembrados en terraza. O sea, que queda demostrado que hace m&aacute;s de 7.000 a&ntilde;os ya existi&oacute; all&iacute; un asentamiento estable &ndash; les cuesta pronunciar la palabra poblado &ndash; a una altitud que rondar&iacute;a los 1.600 metros, en una comunidad que cultivaba cereal y otros vegetales, que pastoreaba y que cazaba, dej&aacute;ndonos el rico legado de sus restos y sedimentos, un libro que los arque&oacute;logos comienzan ahora a leer con detenimiento.<\/p>\n<p>Preguntamos a Armengol si Coro Trasito estar&iacute;a poblada por una poblaci&oacute;n marginal, empobrecida, sobre todo en comparaci&oacute;n con las asentadas en los c&oacute;modos valles. Del an&aacute;lisis de los materiales encontrados &ndash; nos responde &#8211; no se puede deducir un menor nivel econ&oacute;mico ni de conocimiento con respecto a otros asentamientos neol&iacute;ticos de la regi&oacute;n. Cer&aacute;micas, tallas de piedra y de hueso son en todo equiparables a las contempor&aacute;neas encontradas en altitudes inferiores. Tambi&eacute;n comerciaban con productos muy variados, como lo demuestran el s&iacute;lex de algunas de las l&aacute;minas, que procede de canteras situadas en el valle del Ebro, a m&aacute;s de 130 kil&oacute;metros de distancia, o las cuentas de collar de conchas marinas procedentes del Mediterr&aacute;neo.<\/p>\n<p>El gran abrigo a&uacute;n atesora mucha informaci&oacute;n. Las capas de esti&eacute;rcol &ndash; <em>fumier<\/em> le dicen &#8211; se muestran n&iacute;tidas y en paralelo, como las hojas de un libro dispuesto a ser le&iacute;do y que permite la dataci&oacute;n exacta del contenido de cada una de sus p&aacute;ginas.<\/p>\n<p>&iquest;D&oacute;nde obten&iacute;an el agua para el consumo humano y animal? En un abrigo de dimensiones reducidas, abierto junto al gran asentamiento, puede encontrarse el manantial que abastecer&iacute;a a las familias de Coro Trasito y sus reba&ntilde;os. As&iacute; lo piensa Javier Clemente, que argumenta la total ausencia de esti&eacute;rcol de la covacha. Los animales tendr&iacute;an prohibida la entrada, para no contaminar el venero con sus excrementos. Unos muros megal&iacute;ticos lo protegen por uno de sus francos, y, la verdad, es que tiene todo el aspecto de ser un desecado manantial bajo roca. El agua y la protecci&oacute;n del abrigo explicar&iacute;a el porqu&eacute; de la poblaci&oacute;n neol&iacute;tica tan inesperada de Coro Trasito. Una de las hip&oacute;tesis que manejan los arque&oacute;logos es la de que esta cueva-manantial pudo haber sido utilizada como necr&oacute;polis, como evidenciar&iacute;a una mand&iacute;bula infantil localizada en un somero sondeo sobre una parte elevada y no anegada del interior. Pronto lo excavar&aacute;n para despejar las inc&oacute;gnitas que a&uacute;n pesan sobre el peque&ntilde;o abrigo lateral.<\/p>\n<p>El prolongado periodo de ocupaci&oacute;n exigi&oacute;, necesariamente, de una cercana necr&oacute;polis &ndash; en aquellos tiempos era frecuente el uso de cuevas para estos menesteres &ndash; aunque, hoy por hoy, a&uacute;n no se ha localizado. Bien sea en la cueva-venero o en alguna covacha clausurada y desconocida, los restos de las familias neol&iacute;ticas que habitaron el lugar aguardan todav&iacute;a, pacientes, el reencuentro con sus descendientes actuales, tras miles de a&ntilde;os de oscuridad, soledad y olvido.<\/p>\n<p>Toca descender. Y mientras nos dirig&iacute;amos hacia los veh&iacute;culos, reflexionamos sobre la asombrosa capacidad de adaptaci&oacute;n de los humanos, que desde la orilla del mar a las altas monta&ntilde;as supimos establecer asentamientos y moradas, para aprovechar los recursos que nuestro ingenio y la madre naturaleza nos proporcionaron, atenciones que hoy, en la soberbia de nuestro desarrollismo, deber&iacute;amos devolverle.<\/p>\n<p>Los quebrantahuesos, desde las alturasde su altiva indiferencia, nos despiden. Saben que los humanos van y vienen, pero que ellos permanecen. Innegables reyes de las alturas, supieron vivir mejor que nosotros, desde siempre, entre aquellos riscos colosales.Que su silueta nunca desaparezca de sus limpios cielos y bravas pe&ntilde;as.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Manuel Pimentel Siles.<\/p>\n<p><a href=\"..\/..\/home\/lanecropolis-de-la-belena-la-arqueologia-como-desagravio-de-una-clausuradesconocida-y-misteriosa\/\">&laquo; Anterior<\/a> | <a href=\"..\/..\/home\/ordesa-el-glaciar-las-pinturas-rupestres-y-los-pastores-prehistoricos-de-las-alturas\/\">Siquiente &raquo;<\/a><a href=\"..\/..\/\">Atr\u00e1s<\/a><\/p>\n<p><noscript><\/p>\n<p>\t\t\tEl soporte de JavaScript no est\u00e1 activado en su navegador. Para ver el contenido de esta p\u00e1gina, active JavaScript. 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