{"id":1126,"date":"2019-08-02T10:00:00","date_gmt":"2019-08-02T10:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/arqueomania.es\/wordpress\/?p=import-126"},"modified":"2019-08-02T10:00:00","modified_gmt":"2019-08-02T10:00:00","slug":"ordesa-el-glaciar-las-pinturas-rupestres-y-los-pastores-prehistoricos-de-las-alturas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arqueomania.es\/index.php\/2019\/08\/02\/ordesa-el-glaciar-las-pinturas-rupestres-y-los-pastores-prehistoricos-de-las-alturas\/","title":{"rendered":"ORDESA,EL GLACIAR, LAS PINTURAS RUPESTRES Y LOS PASTORES PREHIST\u00d3RICOS DE LAS ALTURAS"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/arqueomania.es\/attachments\/Image\/IMG-20190719-WA0021.jpg\" alt=\"RODAJE EN ORDESA\">RODAJE EN ORDESA<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Salimos temprano de A&iacute;nsa. Ten&iacute;amos una hora de camino a trav&eacute;s de una carretera excavada literalmente en las estrechas paredes de un magn&iacute;fico barranco hasta llegar al punto de encuentro, donde nos reunimos con Javier Rey e Ignacio Clemente &ndash; con los que hab&iacute;amos compartido la visita al dolmen de Tella y al asentamiento neol&iacute;tico de Coro Trasito durante la jornada anterior -. Nos aguardaba, tambi&eacute;n, Anchel Belmonte, director del geoparque de Sobrarbe, que nos explicar&iacute;a las fuerzas geol&oacute;gicas que conformar&iacute;an lo que hoy es Parque Nacional de Ordesa. Ya glosamos la belleza y riqueza natural del Sobrarbe, una de las escasas comarcas bendecida por las tres figuras internacionales de la UNESCO. A saber, la Reserva de la Biosfera de Ordesa, la de Patrimonio Mundial para Pirineos-Monte Perdido y para las Pinturas Rupestres del r&iacute;o Vero y, como tercera figura, la del Geoparque. Y, por si fuese poca distinci&oacute;n, tambi&eacute;n ostenta el reconocimiento de Patrimonio Mundial Inmaterial para las Fiestas del Fuego que se celebran en el solsticio de verano y para la construcci&oacute;n en piedra seca. T&iacute;tulos merecidos que reconocen el alto valor ecol&oacute;gico y humano de estas tierras que nos enamoran.<\/p>\n<p>Ascendimos en todo terreno hacia la parte alta del valle de Ordesa, desde donde se precipitan las paredes verticales que, millones de a&ntilde;os atr&aacute;s, esculpiera el glaciar. Las restricciones de circulaci&oacute;n en el parque nacional son tan estrictas que parte del equipo debe ascender por un camino exterior, lo que le supone algo m&aacute;s de caminata, pero, tambi&eacute;n el privilegio del asombro del mirador superior. Ordesa sobrecoge en su inmensidad. El valle, en forma de U perfecta, se despe&ntilde;a con serena violencia a nuestros pies, con el lejano r&iacute;o &ndash; ni escuchamos el torrente -que serpentea a lo lejos, al fondo, y con el manto amarillo de los erizones en flor, que as&iacute; llaman a lo que conocemos en otras latitudes como coj&iacute;n de monja. Su floraci&oacute;n espl&eacute;ndida aporta color a su tel&uacute;rico gigantismo. Lo que anta&ntilde;o fueran pastos de altura comienzan a cubrirse de erizones, planta colonizadora a las que suceder&aacute;n, primero el boj y, despu&eacute;s, hasta casi los 2.000 metros, el pino silvestre. Ya reflexionaremos m&aacute;s adelante las razones de este inesperado retroceso de las praderas y del avance del bosque, porque tiene una base arqueol&oacute;gica y antropol&oacute;gica. Pero regresemos a nuestra jornada de arqueolog&iacute;a de alta monta&ntilde;a, que tantas sorpresas a&uacute;n nos deparar&iacute;a.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/arqueomania.es\/attachments\/Image\/IMG-20190719-WA0028.jpg\" alt=\"CA&Ntilde;&Oacute;N DE ORDESA. FOTO NAVARRO\">CA&Ntilde;&Oacute;N DE ORDESA. FOTO NAVARRO<\/p>\n<p>Nuestro objetivo, grabar las pinturas rupestres de mayor altitud de las conocidas en toda Europa, recientemente descubiertas por el Grupo de Arqueolog&iacute;a de Alta Monta&ntilde;a. Para ello tendr&iacute;amos que andar unos veinte kil&oacute;metros por estrechos senderos y paisajes k&aacute;rsticos, pero &eacute;ramos conscientes de que el esfuerzo bien mercer&iacute;a la pena, tanto por el patrimonio arqueol&oacute;gico como por la naturaleza en estado puro que conocer&iacute;amos.<\/p>\n<p>Ninguna nube profanaba el azul de un cielo inmenso, pleno y rotundo. Mucha protecci&oacute;n solar precisar&iacute;amos para las largas horas de caminata que nos aguardaban. Ya todos juntos, comenzamos nuestra marcha por una senda que bordeaba el precipicio. Las chovas, c&oacute;rvidos de graznar agudo y estruendoso, parecen salir de las entra&ntilde;as de la tierra, pues utilizan las simas como lugar de descanso y de nidificaci&oacute;n. Nos acompa&ntilde;ar&aacute;n todo el d&iacute;a con sus vuelos y graznidos. Las marmotas, introducidas desde los Alpes y con gran &eacute;xito de adaptaci&oacute;n, son los &uacute;nicos mam&iacute;feros que veremos durante el d&iacute;a. El bucardo, desgraciadamente, ya desapareci&oacute; &ndash; nos dicen que han soltado cabra hisp&aacute;nica de Gredos para repoblar estas sierras &#8211; y el sarrio &ndash; el rebeco de los Pirineos &ndash; se mostr&oacute; esquivo durante toda la jornada.<\/p>\n<p>El valle se nos muestra como tallado por la gubia colosal de un primoroso carpintero. Y ese carpintero no es otro que el hielo, seg&uacute;n nos explica Anchel Belmonte. En glaciaciones pret&eacute;ritas la nieve se acumul&oacute; en los circos superiores. La presi&oacute;n la transform&oacute; en hielo, y la gravedad lo hizo fluir hacia abajo, en una din&aacute;mica glaciar bien conocida. Miles de millones de toneladas de hielo arrastraron rocas y piedras que, literalmente, lijaron las paredes del valle por donde fluyeron, hasta conformar la caracter&iacute;stica U glaciar. Cuando la lengua de hielo llega a su final, deposita los materiales arrastrados en lo que se conoce como morrena. Hasta aqu&iacute;, la teor&iacute;a. Pero cuando apreciamos las dimensiones del valle de Ordesa no logramos asimilar con facilidad que sea obra del hielo y la erosi&oacute;n, dadas sus alturas y magnitudes. Por la singularidad y belleza de sus paisajes y por la rica biodiversidad que desde siempre atesor&oacute;, fue declarado Parque Nacional en 1918, primer parque nacional de Espa&ntilde;a, junto al conocido por aquel entonces como Monta&ntilde;a de Covadonga. Y con orgullo patrio, debemos resaltar que fueron de los primeros europeos. En materia de Parque Nacionales, al menos, no llegamos tarde.<\/p>\n<p>Arriba, ense&ntilde;oreando el valle y los cielos, los tres picos conocidos como las Tres Sorores &#8211; las tres hermanas -, a saber, Monte Perdido &ndash; Arrablo para los del lugar -, de 3.355 metros de altitud, el Cilindro Marbor&eacute;, de 3.328 metros y el Collado A&ntilde;isclo, de 3.263 metros. Sus alturas se adornan, a pesar de ser julio, con los jirones blancos de los neveros y eso que vemos su vertiente sur. Suponemos que en la cara norte ser&aacute;n m&aacute;s extensos y frecuentes.<\/p>\n<p>El Pirineo fue antes mar. Los que hoy son altos picos y monta&ntilde;as descomunales son fruto de la elevaci&oacute;n de un mar que separaba las placas ib&eacute;rica y europea. El choque tect&oacute;nico ascendi&oacute; los sedimentos hasta alturas inimaginables, en un fen&oacute;meno cl&aacute;sico de orogenia alpina. De ah&iacute;, la presencia de f&oacute;siles marinos en las alturas, como el de la nueva especie de sir&eacute;nido &ndash; entre la vaca de mar y el tibur&oacute;n &ndash; descubierto recientemente y bautizado como <em>Sobrarbesiremcardieli<\/em>, por aquello de antiqu&iacute;simo s&uacute;bdito del reino de Sobrarbe.<\/p>\n<p>Tras la elevaci&oacute;n alpina, la erosi&oacute;n fluvial, glaciar y e&oacute;lica hicieron su tarea de modelado y talla hasta conformar los bell&iacute;simos paisajes actuales, entre los que Ordesa destaca con brillo propia, coronado por las omnipresentes Tres Sorores. A sus pies, a una cota de 2.200 metros, se encuentra el refugio de G&oacute;riz, frecuentado por monta&ntilde;istas y esquiadores de fondo. Est&aacute; tan alejado del &uacute;ltimo acceso por autom&oacute;vil que debeaprovisionarse por helic&oacute;ptero. Hacia &eacute;l nos encaminamos, pues las pinturas rupestres reci&eacute;n descubiertas se encuentran en sus alrededores.<\/p>\n<p>El paisaje de pradera de altura, nos comentan, a la altura de 2.000 &ndash; 2.300 metros a la que nos encontramos, es fruto de la acci&oacute;n del hombre, que quem&oacute; y cort&oacute; bosques para favorecer la extensi&oacute;n de las praderas a las que poder subir el ganado en los veranos. &iquest;Y cu&aacute;ndo forzamos estos prados en detrimento de los bosques? &iquest;En la Revoluci&oacute;n Industrial? &iquest;En la Edad Media? &iquest;Quiz&aacute;s antes? Pues el grupo de arqueolog&iacute;a de alta monta&ntilde;a lo tiene claro. Comenz&oacute; con los primeros pastores del neol&iacute;tico, que ya pastorearon por estas alturas como la arqueolog&iacute;a demuestra. Despu&eacute;s, la gente del Cobre, del Bronce y del Hierro insistir&iacute;an en la deforestaci&oacute;n de las alturas, para obtener los ricos pastos que sirvieron de sustento a sus numerosas caba&ntilde;as. La arqueolog&iacute;a del paisaje ser&aacute;, sin duda, una disciplina &uacute;til para entender nuestra propia historia de aprovechamientos de los recursos naturales.<\/p>\n<p>Y los modos de pastoreo no cambiaron durante miles de a&ntilde;os. As&iacute;, cuando observamos las actuales ruinas de las mayatas &ndash; chozas y corrales en piedra de los pastores -, nos resulta imposible deducir a simple vista si fueron levantadas hace cien, doscientos, mil o cinco mil a&ntilde;os. Probablemente, muchas de estas mayatas lleven en uso, con mil y una reparaciones, desde la prehistoria. De hecho, una de las primeras tareas que realiz&oacute; el Grupo de Arqueolog&iacute;a de Alta Monta&ntilde;a fue un inventariado de las mayatas, que se reparten a lo largo y ancho de toda la zona de pastos. Algunas de estos corrales y viviendas de pastor se sit&uacute;an en medio de prados, otras apoyadas en paredes verticales y riscos y, algunas &ndash; las m&aacute;s interesantes &ndash; en el interior de cuevas y abrigos. Existen sistemas seculares de organizaci&oacute;n del pastoreo, que asignan los valles, los prados y las mayatas a los ganaderos y a los pueblos. El sistema de qui&ntilde;&oacute;n actual es heredero de aquellas pr&aacute;cticas ancestrales y a&uacute;n hoy es considerada como ley para los ganaderos. Las mayatas se fueron abandonando a lo largo del siglo pasado, y ya hoy, ning&uacute;n pastor las habita en verano, salvo acampadas espor&aacute;dicas o refugio inesperado. Pero, gracias a fotograf&iacute;as de finales del XIX y principios del XX, podemos hacernos a la idea que c&oacute;mo era la vida de aquellos pastores que durante los tres o cuatro meses del verano habitaban las soledades de las alturas. Como dato anecd&oacute;tico, en algunas de ellas, se aprecia la flor de cardo carlina colocada sobre la entrada de la choza, como protecci&oacute;n contra las brujas y otros seres de la noche. Antropolog&iacute;a en estado puro.<\/p>\n<p>Las evidencias arqueol&oacute;gicas &ndash; nadie hab&iacute;a reparado nunca en ellas -, jalonan nuestro camino. Junto a la impresionante cascada de Cola de Caballo, se apreciaba vagamente, desde la altura en la que nos encontr&aacute;bamos, una estructura ovalada que el grupo de alta monta&ntilde;a considera de construcci&oacute;n prehist&oacute;rica. Asociada a otra mayata observamos lo que parecen dos formaciones tumulares de naturaleza megal&iacute;tica, piedras demasiado grandes, desde luego, para haber sido movidas por simples pastores. Investigaci&oacute;n queda por delante para determinar su estructura, antig&uuml;edad y uso.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/arqueomania.es\/attachments\/Image\/foto-pintura-1.jpg\" alt=\"PINTURA RUPESTRE DE ORDESA. FOTO PIMENTEL.\">PINTURA RUPESTRE DE ORDESA. FOTO PIMENTEL.<\/p>\n<p>Tras descansar unos minutos en el refugio de G&oacute;riz nos acercamos hasta las cuevas cercanas en la que se encuentran las pinturas rupestres. Desde el refugio apenas si nos lleva quince minutos alcanzar la Cueva Lucia &ndash; usada como mayata hasta tiempos recientes -, bien conocida para todos los que frecuentan las alturas. De hecho, es vivac usual para monta&ntilde;eros y senderistas. Pues bien, donde menos se esperaba salt&oacute; la sorpresa. Cuando el Grupo de Arqueolog&iacute;a de Alta Monta&ntilde;a comenz&oacute; a rastrear concienzudamente la zona no pudo figurarse el gran descubrimiento que realizar&iacute;a en una cueva tan conocida y visitada. En efecto, encontraron inesperadas pinturas rupestres en sus paredes, con los cl&aacute;sicos motivos esquem&aacute;ticos del neol&iacute;tico, antropomorfos, cuadr&uacute;pedos, tectiformes, motivos geom&eacute;tricos y puntos. Est&aacute; pintados en ocre, aunque, en nuestra visita, advertimos tres l&iacute;neas en negro que bien pudieran haber sido trazadas con los dedos de una mano. Quedan en estudiar este nuevo motivo para comprobar su antig&uuml;edad, antes de incorporarlo al conjunto parietal confirmado. Las pinturas rupestres de Cueva Lucia, a sus 2.200 metros de altitud, son, en la actualidad, las que en mayor altura se conocen de toda Europa. Todo un logro que resit&uacute;a nuestra imagen de los pastores neol&iacute;ticos y de su cultura.<\/p>\n<p>A&uacute;n no logramos entender el significado de sus signos y grabados, pero cada d&iacute;a son m&aacute;s los arque&oacute;logos que se muestran convencidos de la existencia de un c&oacute;digo compartido, de un protolenguaje o de una simbolog&iacute;a com&uacute;n. &iquest;Qui&eacute;nes los pintaron en Cueva Lucia? &iquest;Los mismos pastores, alg&uacute;n cham&aacute;n del poblado? No lo sabemos, aunque no cabe duda que la ubicaci&oacute;n de la cueva se encuentra en un sitio estrat&eacute;gico de los altos Pirineos y de los pasos a la vertiente norte. Por tanto, ser&iacute;a posible que tuviera alg&uacute;n significado territorial o, qui&eacute;n sabe, si sagrado. El caso es que su descubrimiento, adem&aacute;s de una gran sorpresa, humaniza, a&uacute;n m&aacute;s si cabe, estas alturas limpias y esenciales.<\/p>\n<p>Cueva Lucia se encuentra en una cortadura, en la que se advierten otras covachas menores, en las que no se encontraron, por ahora, pinturas rupestres. Desde la cueva se domina una especie de circo, que recorremos en b&uacute;squeda de los otros yacimientos prehist&oacute;ricos. El paisaje esta conformado por un karst muy activo, con sus lapiaces, dolinas y cuevas. En ellas buscaron cobijo los pastores neol&iacute;ticos y los actuales, en unas condiciones de vida muy similares. Las chovas, salidas de las entra&ntilde;as de la tierra, con acompa&ntilde;an con su algarab&iacute;a de vuelos y graznidos.<\/p>\n<p>Llegamos hasta la mayata de Pu&eacute;rtolas de Dio. Grandes corrales de piedra derruidos quedan debajo de la cueva que sirvi&oacute; de vivienda a los pastores. Ascendemos a ella y nos sorprende el gran muro que se alza a su puerta, usado m&aacute;s como contenci&oacute;n de la tierra que nivela el interior que como cierre de protecci&oacute;n. En el interior de la cueva se aprecia un manantial, canalizado hasta la salida para no encharcar la zona de h&aacute;bitat humano. Un colch&oacute;n enrollado cuelga del techo, testigo del uso puntual de alg&uacute;n pastor contempor&aacute;neo. Antropolog&iacute;a en estado puro, seis, siete mil a&ntilde;os de vivac de pastores, que fueron dejando las huellas de la &eacute;poca y de la cultura que a cada uno de ellos les toc&oacute; vivir. Y, como muestra de ello, el abecedario cuidadosamente escrito en una de las paredes de la cueva, usada como pizarra por un pastor empe&ntilde;ado en aprender a leer y a escribir, un empe&ntilde;o tenaz que nos enternece. Nos recuerda a aquellas im&aacute;genes infantiles de pastores de los a&ntilde;os sesenta del siglo pasado que se llevaban el transistor al campo para escuchar los programas de educaci&oacute;n a distancia. Y es que las paredes de las cuevas que sirvieron como panel para orar, mostrar y tambi&eacute;n ense&ntilde;ar a los pastores neol&iacute;ticos y a los del siglo XX.<\/p>\n<p>Y, muy cerca del abecedario rupestre, aparecen las pinturas rupestres en rojo. No se advierten bien los motivos, pero se trata inequ&iacute;vocamente de arte prehist&oacute;rico, que se repiten en varios paneles de la cueva. La mayata de Pu&eacute;rtolas de Dio es tremendamente evocadora, por cuanto nos ense&ntilde;a del comportamiento humano.<\/p>\n<p>Pero debemos continuar, el tiempo avanza y a&uacute;n nos queda una larga caminata para regresar a los autom&oacute;viles. Subimos un poco aguas arriba hasta alcanzar la mayata de el Rinc&oacute;n de la Valle, situado a unos 2.250 metros de altitud e interpretado por los arque&oacute;logos como un establecimiento ganadero del bronce, realmente complejo y rico. Adem&aacute;s de los habituales corrales de piedra para el ganado y de la cueva superior de h&aacute;bitat humano &ndash; donde se realiz&oacute; un sondeo que confirm&oacute; la ocupaci&oacute;n en el Bronce, har&aacute; unos 3.400 a&ntilde;os -, Ignacio nos muestra una represa en el arroyo realizada para regar una terraza que se encuentra bajo la cueva. La presa, el canal y la terraza, sostenida por un muro de piedra se materializan ante nuestra vista por el sortilegio de sus palabras. Y las sorpresas contin&uacute;an. En un lateral se nos muestra una especie de corredor realizado por grandes piedras&hellip; que sirvi&oacute; para encerrar y orde&ntilde;ar a las cabras y ovejas, <em>mang&aacute;s<\/em> que le dicen en nuestra tierra. O sea, unas ricas y completas instalaciones&hellip; de la Edad del Bronce y situadas en alturas imprevistas.<\/p>\n<p>Nos hubi&eacute;ramos quedado all&iacute;, disfrutando de cielos y monta&ntilde;as, de arqueolog&iacute;as y mayatas, pero toca regresar. Y paso a paso marchamos los m&aacute;s de diez kil&oacute;metros que nos quedaban hasta los coches, con el zurr&oacute;n de la curiosidad repleto de tantos nuevos conocimientos, con el alma ensanchada de paisajes y naturaleza&nbsp; y con la convicci&oacute;n de que la arqueolog&iacute;a de Alta Monta&ntilde;a a&uacute;n tiene muchas p&aacute;ginas que escribir en el incompleto libro de la historia humana.<\/p>\n<p>Y, abajo, queda el valle solemne y hermoso, tallado por aquel antiqu&iacute;simo glaciar que nos regalara una de las m&aacute;s hermosas esculturas naturales del planeta. Los hombres s&oacute;lo tuvimos que ponerle nombre a aquella obra de arte colosal y la llamamos Ordesa. Y, en nuestro honor, s&iacute; que acertamos en el bautismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Manuel Pimentel Siles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"..\/..\/home\/tella-el-pueblo-de-los-dolmenes-ermitas-y-brujas-y-el-asentamiento-neolitico-de-altura-de-coro-trasito\/\">&laquo; Anterior<\/a> | <a href=\"..\/..\/home\/garum\/\">Siquiente &raquo;<\/a><a href=\"..\/..\/\">Atr\u00e1s<\/a><\/p>\n<p><noscript><\/p>\n<p>\t\t\tEl soporte de JavaScript no est\u00e1 activado en su navegador. Para ver el contenido de esta p\u00e1gina, active JavaScript. Haga clic <a href='http:\/\/www.google.com\/support\/bin\/answer.py?answer=23852' target='_blank'>aqu\u00ed<\/a> para descubrir c\u00f3mo activar JavaScript.<\/p>\n<p><\/noscript><\/p>\n<h2>Arqueoman\u00eda<\/h2>\n<p>Mi direcci\u00f3n, Mi ciudad, Espa\u00f1a&nbsp; &nbsp; &nbsp;| &nbsp; &nbsp; &nbsp; Mi tel\u00e9fono &nbsp; &nbsp; &nbsp; | &nbsp; &nbsp; &nbsp; <a href=\"mailto:Mi email\">Mi email<\/a><\/p>\n<p>&copy; 2014. Mi empresa. All Rights Reserved.<\/p>\n<div\n\n\n<p><em>Publicado originalmente en <a href=\"https:\/\/arqueomania.es\/home\/ordesa-el-glaciar-las-pinturas-rupestres-y-los-pastores-prehistoricos-de-las-alturas\/\">https:\/\/arqueomania.es\/home\/ordesa-el-glaciar-las-pinturas-rupestres-y-los-pastores-prehistoricos-de-las-alturas\/<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; RODAJE EN ORDESA &nbsp; Salimos temprano de A&iacute;nsa. 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