{"id":1004,"date":"2024-08-26T10:00:00","date_gmt":"2024-08-26T10:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/arqueomania.es\/wordpress\/?p=import-4"},"modified":"2024-08-26T10:00:00","modified_gmt":"2024-08-26T10:00:00","slug":"tejada-la-vieja-la-plata-tartesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arqueomania.es\/index.php\/2024\/08\/26\/tejada-la-vieja-la-plata-tartesia\/","title":{"rendered":"TEJADA LA VIEJA, LA PLATA TARTESIA"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/arqueomania.es\/attachments\/Image\/tejada-la-vieja-aereo.jpg\" alt=\"VISTA &Aacute;EREA DE TEJADA. KURRO.\">VISTA &Aacute;EREA DE TEJADA. KURRO.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tartessos, Tarteso o Tarsis, la antigua civilizaci&oacute;n o ciudad cantada por la Biblia y las epopeyas griegas, y buscada infructuosamente por Schulten bajo las arenas de Do&ntilde;ana, sigue siendo un misterio. Existirexisti&oacute;, desde luego, como atestiguan tesoros y restos arqueol&oacute;gicos. Hace ya tiempo que dej&oacute; de ser un mito para convertirse en materia cient&iacute;fica, arqueol&oacute;gica e hist&oacute;rica.Pero, aunque el buen hacer de nuestros arque&oacute;logos haya iluminado tinieblas y alumbrado desconciertos, a&uacute;n nos queda mucho por conocer. Por ejemplo, la respuesta a la pregunta esencial, &iquest;qu&eacute; fue Tarteso? Para unos, gentes fenicias, con su cultura y comercio, que se instalaron en un suroeste peninsular, relativamente despoblado y atrasado. Para otros, una cultura aut&oacute;ctona, rica y avanzada, que bebi&oacute; de su espectacular pasado calcol&iacute;tico, abierto al comercio con fenicios, griegos y otras gentes del mar. Y, para completar la visi&oacute;n, est&aacute;n los que creen que nace de la interacci&oacute;n de esos dos mundos, el aut&oacute;ctono y el fenicio. Planteado queda, pues, el dilema existencial, que tanto ocupa y preocupa a nuestros expertos y estudiosos. Que la ciencia decida, nosotros a lo nuestro, que es divulgar el conocimiento que hasta ahora atesoramos y acercar Tarteso a nuestros d&iacute;as.<\/p>\n<p>Y si existe un lugar emblem&aacute;tico para conocerlo, &eacute;se es Tejada la Vieja, un cl&aacute;sico para nuestra arqueolog&iacute;a tart&eacute;sica, conjuntamente con el Carambolo, cortijo de &Eacute;bora, Asta Regia y la Aliseda. Tejada la Vieja ha resultado tan citada, que ten&iacute;amos la sensaci&oacute;n que se trataba de un yacimiento agotado, que hab&iacute;a proporcionado toda la informaci&oacute;n que atesoraba y que poco m&aacute;s pod&iacute;amos descubrir en &eacute;l. Pues est&aacute;bamos equivocados. Nuestra visita nos abri&oacute; los ojos. Se trata, en verdad, de un important&iacute;simo y singular yacimiento, del que apenas si hemos excavado nada, y que custodia una informaci&oacute;n fundamental para comprender la esencia, la vida y la econom&iacute;a de las gentes tartesias que nos precedieron.<\/p>\n<p>Viajamos a Tejada la Vieja el 12 de agosto de 2024 desde Al&aacute;jar, pueblo de la Serran&iacute;a de Huelva cuya toponimia remite a pe&ntilde;a, roca, en &aacute;rabe. Y bien bautizada queda la localidad, pues sobre ella se ubica, retando las leyes de la est&aacute;tica y de la gravedad, la imponente Pe&ntilde;a de Arias Montano, as&iacute; conocida en honor del pol&iacute;mata Benito Arias Montano, aquel sabio que dirigiera las traducciones de la Biblia Regia o Biblia Pol&iacute;glota de Amberes por deseo de Felipe II, qui&eacute;n tambi&eacute;n le encarg&oacute; el organizar la gran biblioteca de El Escorial. Un tipo asombroso, que dominaba lenguas muertas y vivas, y que pose&iacute;a una apabullante erudici&oacute;n. Se retir&oacute; durante unos a&ntilde;os a las soledades Pe&ntilde;a de Al&aacute;jar, con sus manantiales y cavernas, para estudiar a fondo las Sagradas Escrituras, en las que a&uacute;n permanece su evocaci&oacute;n y recuerdo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues desde esas soledades m&iacute;sticas nos dirigimos al coraz&oacute;n de nuestra protohistoria, Tejada la Vieja. No conoc&iacute;a la carretera que une El Castillo de las Guardas con Aznalc&oacute;llar. M&aacute;s de treinta kil&oacute;metros de carretera estrecha y con mil curvas que nos llev&oacute; m&aacute;s de tres cuartos de hora de camino. De los pueblos del jam&oacute;n de bellota, a los de la miner&iacute;a ancestral. Al final del recorrido, Aznalc&oacute;llar destacaba sobre un cerro, con la silueta inconfundible de las ciudades antiguas encaramadas sobre lomas visibles desde la distancia. Sabe dios la riqueza arqueol&oacute;gica de sus entra&ntilde;as. Pero las noticias mandan y, desgraciadamente, el nombre de Aznalc&oacute;llar aparece vinculado para muchos a un desastre ecol&oacute;gico de un ayer ya superado. Un desgraciado accidente, la rotura de una balsa, arrastr&oacute; sedimentos mineros contaminantes a trav&eacute;s del r&iacute;o Guadiamarhasta alcanzar el Parque de Do&ntilde;ana. Suceso ya superado, como dec&iacute;amos, gracias al cual se ampli&oacute; y reforest&oacute; las orillas y m&aacute;rgenes del r&iacute;o para crear un pasillo verde que uniera sin ning&uacute;n tipo de impedimento los ecosistemas de Sierra Morena con las marismas del Guadalquivir. Ojal&aacute; Aznalc&oacute;llar sea conocido a partir de ahora y por siempre por sus valores reales, los de una miner&iacute;a ancestral &#8211; que conformar&iacute;a el car&aacute;cter de sus gentes extraordinarias -, y por los de su riqueza arqueol&oacute;gica y ambiental. Que as&iacute; sea.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/arqueomania.es\/attachments\/Image\/tejada-3.jpg\" alt=\"TEJADA. FOTO PIMENTEL\">TEJADA. FOTO PIMENTEL Tomamos la carretera de Aznalc&oacute;llar a Escacena del Campo, en cuyo t&eacute;rmino municipal se ubica el yacimiento. Una indicaci&oacute;n nos marca el desv&iacute;o a la derecha y un carril de tierra &#8211; al parecer la Ca&ntilde;ada Real del Arrebol -, en bastante buen estado, nos conduce hasta Tejada la Vieja tras recorrer algo m&aacute;s de dos kil&oacute;metros en leve ascenso entre los rastrojos agostados. Una cancela marca la llegada al recinto cercado. Estamos en la parte alta de un cerro suave hacia su cara sur, por la que hemos accedido. De ah&iacute;, la necesidad de las poderosas murallas que advertimos cuando a&uacute;n no hemos accedido al recinto. Nos recibe la profesora de la universidad de Huelva, arque&oacute;loga y directora del proyecto, Clara Toscano, con su amabilidad y sabidur&iacute;a, dispuesta a compartir el mucho conocimiento que atesora, lo que le agradecemos sinceramente.<\/p>\n<p>Tejada la Vieja se construy&oacute; sobre un cerro amesetado, protegidos en casi todo su per&iacute;metro por hondos barrancos, situado en un lugar estrat&eacute;gico y desde donde se divisa un amplio paisaje. Desde sus alturas se contemplan los caser&iacute;os encalados de Aznalc&oacute;llar, Paterna del Campo y Escacena del Campo, palomas blancas posadas sobre elevaciones de geograf&iacute;a azarosa y tiempo. La elecci&oacute;n del lugar fue acertada. El yacimiento se encuentra en una serie de mesetas unidas, delimitadas por profundas pendientes y barrancos en tres de sus lados y una poderosa muralla en el restante, que la hizo f&aacute;cilmente defendible. En efecto, a lo largo del tiempo, la erosi&oacute;n del arroyo Barbacena, adem&aacute;s de caprichosos meandros, hendi&oacute; unos grandes barrancos, que cortan la meseta de Tejada la Vieja tanto al norte como al este, l&iacute;mite del t&eacute;rmino de Aznalc&oacute;llar, ya en Sevilla. El hondo barranco del arroyo Sequillo de Tejada protege el este del cerro. La meseta de Tejada es inaccesible, pues, por tres de sus cuatro lados. Solo restaba fortificar la cara sur para quedar por completo protegidos y vive dios que a ello se emplearon a conciencia. Los restos de muralla a&uacute;n imponen. El muro de grandes piedras se alza amenazador a nuestro frente, con cuatro metros todav&iacute;a de altura y una longitud conocida de m&aacute;s de mil seiscientos metros. Dado que esa muralla tendr&iacute;a un remate superior de tapial, su altura total sobrepasara las siete u ocho metros, reforzada por torreones y contrafuertes. A ver qui&eacute;n era el guapo que se animaba a conquistarla. Su t&eacute;cnica constructiva nos resulta bastante conocida. La muralla est&aacute; conformada por sendos muros de piedra en su cara exterior e interior, rellenado el hueco que queda entre ellas con piedras, barro, cal y restos de cer&aacute;mica, lo que le conced&iacute;a una gran robustez y resistencia. A las pruebas no remitimos, ya que ah&iacute; sigue, erguida y orgullosa, casi dos milenios y medio despu&eacute;s de su abandono.<\/p>\n<p>Y una curiosidad bot&aacute;nica. Se conoce el recorrido de los tramos a&uacute;n enterrado de la muralla por el alineamiento de palmitos que crecen sobre los restos. &iquest;Y por qu&eacute; ese amor de los palmitos, &uacute;nica palmera aut&oacute;ctona de la Pen&iacute;nsula ib&eacute;rica, por la antigua muralla? Pues por una raz&oacute;n ed&aacute;fica. El palmito prefiere los suelos b&aacute;sicos a los &aacute;cidos de las estribaciones de Sierra Morena. Los escombros de la muralla se proporcional la cal que precisan y por eso crecen sobre ellos, y no sobre el resto del terreno que los circundan.<\/p>\n<p>Ya que conocemos las razones geogr&aacute;ficas, debemos abordar la raz&oacute;n de ser de la ciudad, que se conjuga con el tintineo de metal de la plata. La riqueza minera de la zona precisaba de un lugar seguro y estrat&eacute;gico para reagrupar y redistribuir el mineral. No se trata, pues, de una ciudad minera, sino metal&uacute;rgica y comercial. Tambi&eacute;n log&iacute;stica, en terminolog&iacute;a actual. No existen grandes hornos, ya que se trataba de hacer una primera depuraci&oacute;n del mineral. As&iacute; podr&iacute;an transportarlo hasta el mar con menor peso de carga, pero sin el riesgo de los robos que conllevar&iacute;a la plata ya depurada. Qui&eacute;n quita la tentaci&oacute;n, evita el pecado. Los grandes hornos de depurado final se encuentran junto al mar, como en Almonte, en el conocido como yacimiento de San Bartolom&eacute;, o en Huelva capital, por ejemplo, al menos en dos yacimientos, el de la calle Puerto, bajo la antigua delegaci&oacute;n de Hacienda o el de la calle Botica. Una inteligente y segura log&iacute;stica, como dec&iacute;amos, que nos habla de la inteligencia organizativa de aquellas antiguas gentes del suroeste.<\/p>\n<p>Las primeras excavaciones de los setenta determinaron una superficie urbana de seis hect&aacute;reas y media. Posteriores trabajos arqueol&oacute;gicos ampliaron esta superficie hasta las once hect&aacute;reas. Precisamente, en esta nueva &aacute;rea descubierta &#8211; tambi&eacute;n una submeseta amurallada y anexa a la anterior -, se ubicaron los talleres metal&uacute;rgicos, como apunta la gran cantidad de escoria localizada. Este barrio de la plata se sit&uacute;a a sotavento de la zona residencial, que quedar&iacute;a, as&iacute;, protegida de la contaminaci&oacute;n de sus humos por los vientos dominantes. Este barrio metal&uacute;rgico se ubica en una zona con cierta pendiente, m&aacute;s baja que la meseta superior, menos habitable, pero bien defendible. Lo dicho, sab&iacute;an bien lo que ten&iacute;an entre manos.<\/p>\n<p>Tuvo que desarrollarse una prolongada actividad metal&uacute;rgica. Las abundant&iacute;simas escorias se utilizaron como material de construcci&oacute;n, como f&aacute;cilmente apreciamos en los muros de las edificaciones. Esta escoria &ndash; de turr&oacute;n o de s&iacute;lice libre &#8211; ha arrojado tambi&eacute;n una importante informaci&oacute;n. Al analizarlas sorprendi&oacute; su riqueza en cobre. &iquest;Qu&eacute; significa? Pues que a los tartesios lo que de verdad le interesaba era la plata, rechazando el cobre con el que geol&oacute;gicamente aparece asociada. Estas escorias, omnipresentes en el yacimiento y alrededores, se convirtieron, adem&aacute;s, en el mejor guardi&aacute;n de sus riquezas arqueol&oacute;gicas y lo salvaron del frecuente expolio sistem&aacute;tico. &iquest;Por qu&eacute;? Pues porque su riqueza en metal volv&iacute;a locos a los detectores usados por los expoliadores. O, sea, que al igual que decimos que del cerdo, hasta los andares, podemos afirmar que, de la miner&iacute;a, hasta sus escorias.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y dos &uacute;ltimos datos curioso. Por una parte, que la plata de Tejada la Vieja proced&iacute;a de las cercanas minas de Aznalc&oacute;llar, como era de esperar. Pero la sorpresa salta en la plata localizada bajo el suelo de Huelva, que tambi&eacute;n procede de Aznalc&oacute;llar, en vez del esperado origen de la cuenca minera de R&iacute;o Tinto, qui&eacute;n sabe por qu&eacute;. Por otra, que parece que la t&eacute;cnica de fundici&oacute;n y tratamiento del mineral usada en Tarteso era diferente a la usada en las ciudades fenicias del Mediterr&aacute;neo oriental, tema todav&iacute;a en estudio pero que nos parece relevante.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero adem&aacute;s de su riqueza metal&uacute;rgica, un sorprendente descubrimiento nos muestra otra fuente de riqueza&hellip; y de placer. &iquest;Cu&aacute;l? Pues nada m&aacute;s ni nada menos que la del vino. Las primeras excavaciones descubrieron, en una zona bastante c&eacute;ntrica, dos estructuras circulares de piedra unidas, que se interpretaron como silos de cereales. Pero su disposici&oacute;n y un murete en pendiente que las une con una edificaci&oacute;n aneja ha permitido postular al equipo de Clara Toscano el que nos encontrar&iacute;amos, en verdad, ante dos decantadores del mosto que caer&iacute;a por gravedad de la anexa nave donde se pisar&iacute;a la uva. Realmente interesante esta tesis. Ser&aacute; la posterior excavaci&oacute;n de los decantadores y la anal&iacute;tica de sus recubrimientos la que confirmar&aacute;, o no, la hip&oacute;tesis formulada. Desde luego, lo visto apunta m&aacute;s al uso vitivin&iacute;cola que al de almacenamiento de cereal, pero hasta que no se confirme, no debemos lanzar las campanas al vuelo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La ciudad naci&oacute; a finales del siglo IX aC y su vida se alargar&iacute;a hasta el V a.C, quiz&aacute;s hasta finales del IV a.C. No se aprecian se&ntilde;ales de asedio ni de incendio, por lo que el abandono hubo de ser progresivo y voluntario. Todav&iacute;a no se ha profundizado en la excavaci&oacute;n, por lo que no se puede determinar con seguridad la antig&uuml;edad real. Las excavaciones de laDiputaci&oacute;n de Huelva sacaron a la luz los restos de varias edificaciones de los siglos VI y V antes de Cristo. El descubrimiento en alguna cata de cer&aacute;mica bru&ntilde;ida de finales del bronce permiti&oacute; postular que su fundaci&oacute;n deb&iacute;a remitirse, al menos, al siglo IX antes de nuestra era. El nuevo proyecto de investigaci&oacute;n determinar&aacute; con mayor precisi&oacute;n la vida real de la ciudad y sus posibles ra&iacute;ces, o no, en el bronce o en el cobre.<\/p>\n<p>Precisamente delimitaci&oacute;n en el tiempo es el que otorga un valor diferencial al yacimiento urbano. Es el &uacute;nico, quiz&aacute; junto al de Alcorr&iacute;n, que qued&oacute; por completo sepultado, sin prolongaci&oacute;n ni ocupaci&oacute;n posterior. Una aut&eacute;ntica c&aacute;psula del tiempo, vamos, quinientos a&ntilde;os de nuestra protohistoria tart&eacute;sica enterrados intactos bajo el suelo aguard&aacute;ndonos pacientes. Una aut&eacute;ntica joya arqueol&oacute;gica.<\/p>\n<p>Aunque cient&iacute;ficamente Tejada la Vieja fue descubierta en 1974, por el profesor Blanco, de la universidad de Sevilla, sus ruinas, en verdad, se conoc&iacute;an desde antiguo. El pueblo nunca perdi&oacute; la memoria urbana de aquel cerro dominante del campo de Tejada. De ah&iacute; el apelativo de <em>la Vieja<\/em>, frente a Tejada la Nueva, que la suceder&iacute;a. Tenemos textos que hablan espec&iacute;ficamente del lugar, como el de Juan Aurioles, p&aacute;rroco de Paterna del Campo, que escribi&oacute; a finales del XVIII para la enciclopedia de Tom&aacute;s L&oacute;pez. El buen p&aacute;rroco cita a Tejada la Vieja como las ruinas de una ciudad que tuvo que ser grande y rica, dedicada a la explotaci&oacute;n de las riquezas mineras de la vecina Sierra Morena. Cree que tuvo reedificaci&oacute;n romana y cita la leyenda de que los antiguos hebreos llegaron hasta all&iacute;, el reino de Tarsis, en busca de plata para el templo del rey Salom&oacute;n. No anduvo descaminado el buen p&aacute;rroco, al anticipar la naturaleza tart&eacute;sica del lugar.<\/p>\n<p>Posteriormente, Silverio Escobar public&oacute; a sus expensas, en Sevilla, en 1910, su libro <em>Noticia Hist&oacute;rica de la Villa de Escacena<\/em>. De nuevo describe el lugar, la forma de su meseta, sus ruinas y restos de muralla, desde las que podr&iacute;an defenderse arrojando grandes piedras y, tambi&eacute;n, proyectiles de honda. Asocia el lugar con el comercio de los fenicios, se refiere a algunas cistas y urnas funerarias localizadas por los lugare&ntilde;os. Como curiosidad, se refiere a las miserables condiciones de vida miserables de sus habitantes, deducidas por las ruinas de las chozas que apreciaba superficialmente.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/arqueomania.es\/attachments\/Image\/tejada-2.jpg\" alt=\"TEJADA. FOTO PIMENTEL\">TEJADA. FOTO PIMENTELA lo largo de los siglos V- IV a.C., seguramente debido a una crisis del comercio minero, la ciudad se va despoblando. Al parecer, la poblaci&oacute;n se desplaz&oacute; hasta un lugar cercano de la campi&ntilde;a, fundando lo que conocemos como Tejada la Nueva&ndash; probablemente la posterior Itucci romana -, que tambi&eacute;n resultar&iacute;a abandonadadespu&eacute;s decasi mil quinientos a&ntilde;os de ser habitada, convirti&eacute;ndose en pasto de arqueolog&iacute;a. Se conocen restos romanos &ndash; como un sarc&oacute;fago de plomo o una vivienda con mosaico &ndash;as&iacute; como una muralla almohade. Adem&aacute;s de la crisis minera, el nuevo trazado de un importante ramal de la V&iacute;a Augusta, la principal arteria de la B&eacute;tica romana, favoreci&oacute; la nueva ubicaci&oacute;n, al transcurrir junto a ella. El yacimiento de Tejada la Nueva se encuentra en la actual aldea de Tejada, perteneciente al t&eacute;rmino municipal de Escacena del Campo. Curioso paralelismo el dos ciudades arqueol&oacute;gicas &iacute;ntimamente asociadas, en relaci&oacute;n de madre e hija. La sabidur&iacute;a popular las bautiz&oacute; como la Vieja y la Nueva, como para atestiguar su reconocimiento a tan nobles y antiguos linajes.<\/p>\n<p>Siempre me llam&oacute; la atenci&oacute;n el fen&oacute;meno de las ciudades sin nombre, de las que, tan solo en Andaluc&iacute;a existen centenares. Y es que, si nos preguntaran por ciudades perdidas, las asociar&iacute;amos a la Mesopotamia, los Andes o el Yucat&aacute;n, sin reparar que habitamos en la tierra de las ciudades sin nombre. &iquest;C&oacute;mo denominar&iacute;an los tartesios a las ciudades que habitaron? &iquest;Cu&aacute;les ser&iacute;an sus gentilicios? Buceando por internet, sin otra fuente que lo contraste, encuentro que el investigador jerezano Francisco Jordi considera que Ilbitugir fue el nombre tart&eacute;sico original de Tejada la Nueva y Elibyrge el de Tejada la Vieja. Qui&eacute;n sabe, quede aqu&iacute; como una curiosidad digital de inter&eacute;s al caso.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Veamos el fruto de la primera fase de las excavaciones celebradas en 2004. Como preparaci&oacute;n, durante las campa&ntilde;as de 2017 y 2018 se realizaron trabajos de prospecci&oacute;n geof&iacute;sica sobre unas dos hect&aacute;reas del yacimiento, realizados por una empresa alemana especializada. Se advirti&oacute;, entonces, unas estructuras singulares en la parte m&aacute;s alta, que ser&iacute;a el objetivo de la excavaci&oacute;n del equipo de Clara Toscano, que siempre cuenta con la opini&oacute;n de su maestro Juan Campos. Por la forma y la ubicaci&oacute;n se trabaj&oacute; con la hip&oacute;tesis de que pudiera tratarse del templo fundacional, dada, tambi&eacute;n su orientaci&oacute;n este-oeste, orto y ocaso.&nbsp; Tras la primera fase de la excavaci&oacute;n, parece que la hip&oacute;tesis se valida, por la cl&aacute;sica forma tripartita, por el suelo enlosado de pizarra &ndash; lo que no ocurre en las otras edificaciones excavadas &ndash; y por las dos grandes vasijas todav&iacute;a enterradas que delimitar&iacute;an la entrada al sancta sanctorum. El edificio fundacional se encuentra en el punto m&aacute;s elevado de la ciudad &ndash; una especie de acr&oacute;polis &#8211; bajo el que la geof&iacute;sica hab&iacute;a descubierto los trazados de una edificaci&oacute;n singular. Se retomar&aacute; la excavaci&oacute;n en este oto&ntilde;o para confirmar la hip&oacute;tesis y se realizar&aacute; un sondeo para tratar de alcanzar el nivel basal y conocer as&iacute; las cronolog&iacute;as m&aacute;s antiguas.<\/p>\n<p>Conozcamos la intrahistoria de las excavaciones realizadas, informaci&oacute;n siempre muy relevante. En la d&eacute;cada de los setenta, Antonio Blanco y Beno Rothemberg, que recorr&iacute;an la sierra de Huelva para estudiar su arqueometalurgia, decidieron hacer unos primeros estudios arqueol&oacute;gicos dentro de las murallas de la ciudad. Por vez primera se conocieron trazas de su urbanismo. Realizaron un corte sistem&aacute;tico para comprenderlo mejor. Tejada la Vieja se convert&iacute;a, por vez primera, en objeto de investigaci&oacute;n arqueol&oacute;gica, cuyo resultado ser&iacute;a incluido en la publicaci&oacute;n de 1981 <em>Exploraci&oacute;n arqueometal&uacute;rgica en Huelva<\/em>, base para la comunidad cient&iacute;fica interesada en la materia.<\/p>\n<p>A continuaci&oacute;n, tomar&iacute;a el relevo el arque&oacute;logo Jes&uacute;s Fern&aacute;ndez Jurado, al frente de un equipo de la Diputaci&oacute;n de Huelva. Consigui&oacute; que la instituci&oacute;n provincial adquiriera los terrenos del yacimiento inicial. Tras un a&ntilde;o de preparaci&oacute;n, comenzaron a excavar en 1983, trabajos que se prolongar&iacute;an a lo largo de toda la d&eacute;cada de los 80, menguando en los noventa. Este periodo arroj&oacute; luz sobre las edificaciones, sus usos, la relaci&oacute;n con el entorno y, sobre todo, pusieron Tejada la Vieja como uno de los principales yacimientos tart&eacute;sicos, aportando informaci&oacute;n valios&iacute;sima para su conocimiento. Tejada la Vieja se convirti&oacute; en un cl&aacute;sico indispensable sobre la materia, como bien comentamos al inicio de estas l&iacute;neas.<\/p>\n<p>En 2007, Tejada la Vieja fue declarada Bien de Inter&eacute;s Cultural. Pocos a&ntilde;os despu&eacute;s, la diputaci&oacute;n cerrar&iacute;a el servicio de arqueolog&iacute;a, con lo que el yacimiento qued&oacute; relativamente olvidado. Pronto, ese abandono se hizo notar. Alguien cort&oacute; las cercas y el ganado pastaba libremente en su interior. Afortunadamente, en 2013, la Diputaci&oacute;n de Huelva firm&oacute; un convenio con la universidad de Huelva, para que a trav&eacute;s del grupo de investigaci&oacute;n Urbanitas se hiciera cargo de los trabajos arqueol&oacute;gicos y de la conservaci&oacute;n de los mismo. Clara Toscano se convierte en la directora del proyecto. Urbanitas, a su vez, firm&oacute; un convenio con el ayuntamiento de Escacena, que aporta la mano de obra necesaria para la excavaci&oacute;n. Durante las primeras faenas de limpieza de este periodo se encontr&oacute; un betilo en una de las edificaciones ya excavadas anteriormente, cercana a lo que hemos considerado como templo fundacional, que fue depositado en el museo de Huelva en 2016.<\/p>\n<p>Tenemos proyecto para rato y en buenas manos, adem&aacute;s. De manera complementaria al prioritario esfuerzo investigador, se pretende divulgar el lugar y los conocimientos adquiridos.&nbsp; Los habitantes de Escacena del Campo si sienten muy comprometidos y vinculados con el yacimiento, y los miembros de su Asociaci&oacute;n Cultural Scatiana, formados por los arque&oacute;logos, organizan visitas guiadas al yacimiento y, en 2023, unas primeras jornadas tart&eacute;sicas.<\/p>\n<p>Dado que ahora sabemos que el yacimiento es mayor del inicialmente estimado, recomendamos a las administraciones que adquieran una superficie suficiente como para proteger las once hect&aacute;reas ya conocidas y sus alrededores, en previsi&oacute;n del hallazgo de la necr&oacute;polis que debe encontrarse bien cercana, sin que hasta ahora haya sido expoliada.<\/p>\n<p>Qu&eacute; equivocados est&aacute;bamos al pensar que Tejada la Vieja ya hab&iacute;a dicho todo lo que ten&iacute;a que decir. Al contrario, se trata de un yacimiento pr&aacute;cticamente virgen, dado lo poco excavado todav&iacute;a, que nos proporcionar&aacute; grandes sorpresas y alegr&iacute;as durante estos pr&oacute;ximos a&ntilde;os de excavaci&oacute;n. Deseamos la mayor de las suertes al grupo de investigaci&oacute;n que tanta responsabilidad contrae con el conocimiento tart&eacute;sico. Seguiremos con toda atenci&oacute;n e inter&eacute;s sus trabajos y descubrimientos.<\/p>\n<p>Escacena, adem&aacute;s, es famosa por sus garbanzos. Dicen los viejos del lugar que los mejores se criaban en los altos de Tejada la Vieja, cuando todav&iacute;a se cultivaba. Pues dado que no solo de arqueolog&iacute;a vive el hombre, no dejamos pasar la oportunidad de comprar esos garbanzos bendecidos en el economato de la cooperativa local, Campos de Tejada. Y ya, eso s&iacute;, con nuestras legumbres en la mano, nos despedimos de Clara Toscano. Ella marchaba a la playa, nosotros a la sierra. Al&aacute;jar nos aguardaba de nuevo. Detr&aacute;s quedaba una ma&ntilde;ana de honda evocaci&oacute;n tartesia que recordaremos.<\/p>\n<p>Y Tejada la Vieja queda, con sus piedras y secretos, a la paciente espera de la piqueta y de la ciencia de esos arque&oacute;logos que habr&aacute;n de responder a las muchas preguntas que a&uacute;n pesan sobre nuestro Tarteso hist&oacute;rico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Manuel Pimentel Siles<\/p>\n<p><a href=\"..\/..\/home\/ingenieros-neoliticos-asi-se-construyo-menga\/\">&laquo; Anterior<\/a> | <a href=\"..\/..\/home\/setefilla-la-virgen-tartesica\/\">Siquiente &raquo;<\/a><a href=\"..\/..\/\">Atr\u00e1s<\/a><\/p>\n<p><noscript><\/p>\n<p>\t\t\tEl soporte de JavaScript no est\u00e1 activado en su navegador. Para ver el contenido de esta p\u00e1gina, active JavaScript. 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Existirexisti&oacute;, desde luego, como atestiguan tesoros y restos arqueol&oacute;gicos. Hace ya tiempo que dej&oacute; de ser un mito [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-1004","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-articulos-antiguos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arqueomania.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1004","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arqueomania.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arqueomania.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arqueomania.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arqueomania.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1004"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/arqueomania.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1004\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arqueomania.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1004"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arqueomania.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1004"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arqueomania.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1004"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}