La versión de su navegador no está debidamente actualizada. Le recomendamos actualizarla a la versión más reciente.

LAS CLAVES CANARIAS

Publicado 16/10/2018

 

GRABADO DE BARCO SOBRE COLADA DE LAVA EN EL HIERRO. FOTO CARMENGRABADO DE BARCO SOBRE COLADA DE LAVA EN EL HIERRO. FOTO CARMEN

 

"La primera isla se llama Ombrios, sin huellas de habitación, que tiene en las montañas un estanque y árboles semejantes a la férula, de los cuales se extrae agua, amarga de los negros y agradable al gusto de los blancos."

La cita se atribuye a Plinio el Viejo o a Juba. En cualquier caso estamos ante una referencia textual del comienzo de la Era. Hay autores que defienden que se refiere a las Islas Salvajes. Otros, relacionan esos estanques y los árboles con el Garoé, el árbol sagrado de los bimbapes de El Hierro. 

Ayer estuvimos en la laurisilva de El Hierro. Isla  de puro desierto volcánico y de vida desatada en los dominios de la bruma. Sequedad absoluta en la costa, agua del cielo en las cumbres. 

Lo que parece claro en las fuentes clásicas es que las Islas Canarias se conocían desde antiguo. Es probable que los gadeiros, que los gaditanos que promovieron un emporio en Mogador tuvieran que ver con este conocimiento. 

Mogador es una de las claves para comprender la historia de las Islas Canarias. Purpurarias, Afortunadas, Atlánticas siempre. El laberinto canario es el de sus fuentes escritas, el de las interpolaciones de cronistas que nunca lanzaron un cabo o izaron una vela latina. Este es un problema clásico con las fuentes clásicas: muchos escritores hablan de oídas o compilan textos. Pocos han estado sobre el terreno. 

Quizás Juba sí, o al menos algún marino que le sirviera con devoción. Para algunos autores, su periplo por las Canarias tiene visos de ser cierto. Para otros, ninguna fuente antigua ofrece pruebas sólidas. Para este grupo de autores, la llegada de los primeros pobladores canarios respondería a un modelo "polinesio", es decir, de pueblos que habrían llegado por sus medios. 

Pero, ¿qué había en Canarias? ¿Fama? ¿Se arriesga un pueblo entero a abandonar su hogar para aventurarse en las procelosas aguas del Océano Tenebroso? 

Puede que hasta el mismo Alejandro conociera la existencia de nuestras Islas Afortunadas. Los marineros de Gadir que dominaban la navegación en aguas abiertas pudieron transmitir el relato. Otros afirman que fueron los marineros de Tiro o los griegos. Aunque estos últimos parece que únicamente dominaban el cabotaje. 

Saben los lobos de mar que desde el Golfo de Cádiz la corriente puede empujarte hasta las Canarias. El barco grabado en la lava volcánica de El Hierro deja clara una de las llaves maestras del problema: la navegación. El problema de la llegada a Canarias es un problema de historia de la navegación; de capacidad técnica, de cartas náuticas, de periplos. Y de sentido común. Falta arqueología. 

Manuel Navarro 


 

Directiva de cookies

Este sitio utiliza cookies para el almacenamiento de información en su equipo.

¿Lo acepta?