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Puede leerse en profundidad en su obra El sistema integral de los Mamíferos fósiles en la Cordillera Bética. Editado por Bubok. El libro muestra el camino de una Morfología Comparada hoy estancada en sus avances, pero que fue exitosa con Linneo, Cuvier, Darwin y Mendel, y que hoy renace con un nuevo paradigma a partir de incorporar la naturaleza biológica de los trozos de esmalte medidos sobre la corona de desgaste de los dientes. Este es un proceso comparable al que ha ocurrido con la Genética. Mendel partió de la morfología de unas semillas de guisantes e hizo un razonamiento inductivo hacia las leyes universales de la herencia. Ahora en este libro sobre los Mamíferos béticos, desde la Morfología Comparada de la Naturaleza Biológica de unos trozos de esmalte se hace un razonamiento inductivo hasta las leyes del universo concreto que nuestra razón conoce.

El libro evidencia  que no es el origen del hombre, la evolución progresiva de los primates-monos, como proponen las hipótesis de un origen humano a partir de fósiles africanos. Estos primates-monos hoy día siguen siendo monos y fabricando útiles. Los primates-humanos  se originan hace 1.6 millones en Eurasia y no en África, por una mutación que origina neuronas mesenquimáticas. Aquel cerebro de hace 1.6 millones tenía capacidad para hacer lo que hoy hacemos con nuestra tecnología de hoy, como muestran los yacimientos. Hecho, que hoy monos seleccionados por sus cualidades más inteligentes, y dándoles el mejor entrenamiento en los laboratorios, no pueden hacer a menos que muten y pasen a ser otro género, como ocurrió con los humanos.

Perfiles

Esta sección de nuestra web, está dedicada a investigadores que hemos conocido en los procesos de investigación y producción del programa. La ciencia son las personas que la hacen día a día, año a año. El capital humano dentro del panorama nacional es muy importante y es nuestra intención ir dando a conocer a diferentes personas que dedican su vida a la investigación. Una investigación que tenga que ver con la arqueología o la antropología. Hoy en día, la multidisciplinariedad es la base del conocimiento arqueológico. En cualquier proyecto, además de los arqueólogos, trabajan geólogos, físicos, zoólogos, biólogos, etc… Se persigue el dato y palabras como arqueometría, petrología o genética, forman ya parte inseparable de este complejo mosaico. Inauguramos la sección con Antonio Ruiz Bustos.

 


 

 

Antonio Ruiz Bustos

Desde su trabajo en el Instituto de Ciencias de la Tierra del CSIC, Antonio Ruiz Bustos se está enfrentando a un reto, que desde nuestro punto de vista, es lógico, ambicioso y tiene vocación de sistema. Lo mismo que Linneo, Mendel o Darwin, Antonio Ruiz Bustos – partiendo por su interés en la evolución humana – está tratando de establecer un paradigma que aúne morfología y genética para comprender bien el proceso de cambio y mutación en las especies animales. Con sus biotopos, sus células mesenquimáticas, con sus esmaltes dentales, Antonio va cerrando un modelo que puede ser verdaderamente revolucionario. Los conceptos son complejos a primera vista, pero poseen una lógica impecable.

La Morfología Comparada se transforma en un instrumento eficaz para realizar el conocimiento de la Naturaleza, después de los sucesivos trabajos realizados por Linneo (1707-1778), Cuvier (1769-1832), Darwin (1809-1882) y por último Mendel (1822-1884), que elabora la Ciencia Genética clásica, utilizando un razonamiento inductivo, que comienza con premisas concretas observadas en la morfología de las semillas de guisantes, y termina enunciando las leyes universales de la herencia, que cumple la morfología de cualquier fenotipo.

Durante el siglo XX, ocurre que la Genética clásica en sucesivas etapas: (a) Molecular, marcada por el descubrimiento en 1953 de la doble hélice de ADN, (b) Genómica, cuando en 1972 por primera vez es enunciada la secuencia de un gen, y (c) Biónica, con que los datos genéticos están abriendo perspectivas sin frontera para el conocimiento biológico. Al contrario, ha ocurrido con la Morfología Comparada, que aunque sus datos son necesarios, son insuficientes para enunciar filogenias sin incertidumbres y verificar los datos biomoleculares aportados por el genotipo. Las limitaciones de la Morfología Comparada son resumidas en la objeción: si las líneas paterno-filiales son únicas en el tiempo, y forman un árbol genealógico único, ¿cómo es posible que las filogenias de los mamíferos y las de cualquier otro organismo, elaboradas con criterios del fenotipo, muestren siempre gran cantidad de incertidumbres, confusiones y contradictorios puntos de vista?

El autor, hacia 1970, observando a la vez los datos biomoleculares obtenidos en varias especies del género Mus, que viven en la región de Granada, y los datos fenotípicos procedentes de los dientes de los mamíferos fósiles del altiplano granadino, inicia un proyecto para hacer una filogenia que coordine  simultáneamente la filogenia molecular con la filogenia basada en el fenotipo. Los resultados muestran similares problemas de incertidumbre para las filogenias bioquímicas y fenotípicas. Esto demanda la identificación de una matriz de coordinación basada en elementos traductores entre genotipo y fenotipo, pero ¿dónde están los traductores?... Estos son buscados en la morfología del embrión, como camino de transformación entre genotipo y fenotipo. El descubrimiento ocurre con el hallazgo de las masas dérmicas embrionarias, denominadas: Áreas de Mitosis (Ruiz Bustos 1987). Estas codificadas en los genes, heredadas de padres a hijos, después de la biomineralización del embrión dental, se transforman en tubérculos de la corona del diente adulto. Por tanto, las familias de genes, que controlan durante la morfogénesis el momento del nacimiento del área de mitosis, la posición espacial en el embrión, el tamaño máximo y las condiciones ambientales que activan o eliminan determinados genes, son en la corona relacionados con el momento del nacimiento del tubérculo, su posición espacial en la corona, el tamaño máximo, las secuencias de tubérculos decrecientes en bucle y las condiciones ecológicas (ambientales), que activan o eliminan determinados tubérculos en la filogenia. Estas, las áreas de mitosis después de los años transcurridos desde su descubrimiento, y haber sido obtenidas por cultivo de un embrión de ratón (Harjunmaa et al. 2012)  y observadas en un molar fósil de elefante (Ruiz Bustos 2014-fig.2), son en la bibliografía una perspectiva desconocida a día de hoy. 

Llegado a este punto de la investigación, hago un recuento de datos y tengo: (1) una matriz de datos del genotipo, (2) otra matriz de datos del fenotipo, y (3) una tercera matriz de datos de coordinación procedentes de las áreas de mitosis. Pero, ocurre que las tres matrices están definiendo una única matriz: la arquitectura del diente.

A continuación la pregunta es: ¿cuál es la naturaleza biológica del factor, que desde su codificación en los genes hasta su fijación definitiva en la corona, materializa la coordinación del genotipo, morfogénesis y fenotipo para edificar la estructura única del diente? Durante años he estado encallado en esta pregunta, pensando que probablemente había llegado al horizonte final en la búsqueda de datos.

Pero, finalmente observo marcas de geometría hexagonal en la línea de esmalte de las secciones de desgaste de los dientes, y a continuación razono: Si la geometría hexagonal está en los tubérculos, necesariamente está también en el contorno de las áreas de mitosis, y como estas son heredables, en consecuencia, la red hexagonal se encuentra codificada en los genes, y es heredada de padres a hijos. Por tanto, hay una malla de puntos hexagonales que organiza el diente, que denomino como Factor Hexagonal. A posteriori, es evidente que el Factor Hexagonal no podía ser otro, como explica el hecho de que todas las estructuras dérmicas dibujan contornos hexagonales.

Las Marcas hexagonales en la corona del diente, son indicios indirectos del Factor Hexagonal, que informan sobre los datos: genéticos, embrionarios, y ecológicos, que cincelan a las áreas de mitosis desde el genotipo hasta los tubérculos del fenotipo.

La relación: tubérculo-área de mitosis-genes, dentro de las coordenadas de la red hexagonal; implica que los datos procedentes del genotipo, son identificados y analizados por la Morfología Comparada con morfologías de la línea de esmalte del fenotipo. Los objetivos planteados con el proyecto de estudio de los mamíferos béticos en 1970, han sido conseguidos, y la Morfología Comparada soluciona los hándicaps que lastraban su desarrollo en los años 70. Hoy la Morfología Comparada es capaz de verificar las hipótesis formuladas con datos biomoleculares procedentes del genotipo y además eliminar las incertidumbres filogenéticas.

En la Morfología Comparada, el razonamiento inductivo desde la premisa de las marcas hexagonales de la línea de esmalte del diente de los mamíferos, hasta inferir leyes biológicas universales que coordinan datos: genéticos, embriológicos y ecológicos, que están fuera de la observación directa del fenotipo, es denominado como Mammogonía.

 

Antonio Ruiz Bustos participó en el primer especial sobre evolución humana de Arqueomanía

http://www.rtve.es/alacarta/videos/arqueomania/arqueomania-dossier-1/2049571/

 

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