La versión de su navegador no está debidamente actualizada. Le recomendamos actualizarla a la versión más reciente.

TRAS LA TUMBA DE BOABDIL

 Manuel Pimentel en el PartalManuel Pimentel en el Partal

No tuvo suerte Boabdil, el último rey de Granada. Derrotado, fue despreciado por los granadinos y considerado como un traidor por los suyos. “Lloras como una mujer por lo que no supiste defender como un hombre”, cuenta la vieja leyenda que le recriminó su madre Aixa en el alto del Suspiro del Moro, cuando giró su cabeza para ver por vez última su querida Granada. Quizás por todo eso fue bautizado como Boabdil el Desdichado. Con él desapareció el último reino musulmán de España, el último reducto de lo que fuera el gran Al Ándalus. Conocido por su derrota, a nadie pareció interesarle su vida posterior ni, mucho menos, las circunstancias de su muerte y la localización de su tumba. El manto del misterio aún cubre su sepultura. ¿Dónde se encuentra enterrado?

Arqueomanía quería responder a esa pregunta, por lo que nos dirigimos a Granada, para visitar los escenarios que el último rey nazarí tantas veces paseara, gozara y sufriera. Queríamos grabar el eco de su recuerdo, la brisa de su memoria. Preguntamos por su vida y muerte en las entrevistas a fondo que realizamos a Reinaldo Fernández Manzano, director del Patronato de la Alhambra, a Antonio Malpica, catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Granada y al arqueólogo Virgilio Martínez Enamorado. La Alhambra, el Generalife, el palacio de Dar al-Horra, fueron testigos y protagonistas, al tiempo, de nuestras pesquisas curiosas y de nuestro embeleso fascinado. Porque tiempo hubo para la historia y también para la poesía, porque la Alhambra siempre proporciona, generosa, alimento para el cuerpo del conocimiento y para el alma del espíritu. Y supimos de la triste historia de Boabdil, el Desdichado, y de las posibles ubicaciones de sus restos mortales.

Tras entregar las llaves de la ciudad a los Reyes Católicos el 2 de enero de 1492, en la actual ermita de San Sebastián, entonces un popular morabito, Boabdil partió hacia el exilio. Se dirigió en primer lugar hacia Láujar de Andarax, la cabecera del señorío que los monarcas castellanos le habían otorgado, donde pasó unos meses sumido en una melancolía tan profunda que ni siquiera la cetrería ni las largas cabalgadas pudieron sanar. Sabemos que en 1493 embarcó desde Adra rumbo a Melilla, desde donde se dirigiría hacia Fez, capital de sus aliados/enemigos meriníes. Allí viviría con discreción hasta encontrar la muerte casi cuarenta años después. Existen distintas versiones de su fallecimiento. Para unos, rodeado de su familia en una posición acomodada. Para otros, mendigando por las calles. Y, no falta quien propone que murió como un héroe luchando en defensa de Fez. De nuevo la sombra del olvido que todo lo confunde.

Según el cronista al-Maqqari, fue enterrado en el gran cementerio que se encuentra junto a la Bab-Sharia, la puerta de la Justicia, un cementerio que aún presta servicio en nuestros días. Otros investigadores consideran, no obstante, que sus restos descansan en Argelia, en la ciudad santa de Tremecén. Y, por último, hay quien no descarta que se encuentren en España, bajo la iglesia de Santa Fe de Mondújar. El manto del misterio cubre, pues, la sepultura del nazarí más desdichado.

            Desconocemos, por tanto, la ubicación de la tumba del último de los reyes andaluces. Pero, ¿y el de sus predecesores nazaríes, emires de Granada? ¿Dónde se encuentran enterrados? Sabemos que desde que Ismail I dispusiera la rauda, el cementerio real de la Alhambra, en las cercanías del Patio de los Leones, todos los sultanes granadinos recibieron allí sepultura. Las crónicas nos cuentan que Boabdil, antes de su salida definitiva de Granada, desenterró a sus antepasados para llevarlos con él hacia Mondújar, donde recibirían definitiva sepultura. Pero, de nuevo, salta la duda. ¿De qué Mondújar se trata? ¿De Santa Fe de Mondújar, en Almería, o del Mondújar del granadino Valle del Lecrín? Opiniones existen en uno y otro sentido, por lo que los restos de la gran dinastía nazarí continúan desaparecidos en las brumas del olvido.

            Boabdil, probablemente, esté enterado en Fez, según afirman las crónicas. Incluso algunos investigadores se atreven a proponer un morabito en concreto, en el que el georrádar ha mostrado dos enterramientos que podrían coincidir en época y circunstancias. Existe un proyecto de investigar sobre el asunto, que no resultará fácil, dado las mil dificultades de todo tipo que tendrían que superar los arqueólogos antes de desenterrar los restos para proceder a su analítica. Pero el esfuerzo bien merece la pena. Por eso, Arqueomanía viajará hasta Fez en estas próximas semanas para tratar de acercarnos a la respuesta de la pregunta esencial. ¿Dónde está enterrado Boabdil?

Manuel Pimentel Siles


 

EL LABERINTO GENÉTICO

HOMO ANTECESOR. MUSEO DE LA EVOLUCIÓN HUMANA DE BURGOS. FOTO KURROHOMO ANTECESOR. MUSEO DE LA EVOLUCIÓN HUMANA DE BURGOS. FOTO KURRO

Estoy leyendo el libro de Carles Lalueza - Fox "Genes, reyes e impostores. Una historia detectivesca tras los análisis genéticos de los reyes europeos". Me está pareciendo muy interesante y lo recomiendo. Sin ánimo de destriparlo, os avanzo que si la genética de las monarquías es más restringida en el caudal de sus aportaciones - por razones evidentes - que las de los ciudadanos "normales" debería ser muy sencillo identificar a sus miembros a través del ADN. Si lo leéis, veréis que el asunto encierra una mayor complejidad. 

La semana pasada visitamos a Carles para entrevistarlo. Nos recibió amablemente en los laboratorios del PRBB de Barcelona. Y lo hicimos por dos razones: el caso de Arnáu de Torroja y aclarar conceptos básicos de la genética aplicada a la evolución humana. Fue muy importante porque aprendimos algunos elementos básicos de los estudios genéticos, elementos de gran importancia. También tuvimos noticias sobre el Maestre templario; pero eso se contará en el programa. 

Estamos quizás en un momento en el que el ADN parece la solución mágica de todos los problemas, la clave infalible para identificar especies, migraciones y el mismísimo origen de la Humanidad. Pero cuidado, quizás estemos simplificando en exceso un tipo de análisis que es francamente complejo y otorgándole carta de naturaleza verdadera a todo aquello que se apellida con los términos "genético", "genómico" o "cromosómico". Diferentes investigadores, o un documentales como "Cuestión de genes" de Paragon Media,  ya han advertido de este riesgo. 

Sin duda, los análisis genéticos son una herramienta muy poderosa, pero no la única para identificar individuos; mucho menos culturas o capacidades. 

Últimamente se han sumado a este halo de "certeza" otro tipo de análisis como los isotópicos. Por ejemplo, la detección de estroncio en huesos de individuos - pongamos de la Edad del Cobre - puede indicar una procedencia, ya que delata un tipo de alimentación concreta. Es un tipo de información muy valiosa, ¿pero es suficiente en sí misma? 

Estamos en una época de aceleración de todos los procesos. Es probable que la moda de la genética de paso a la de la inteligencia artificial o a la física cuántica. Los seres humanos queremos respuestas y cada vez somos menos pacientes. La cuestión genética es un laberinto sin un único centro. 

 

Manuel Navarro


 

REENCARNANDO EL PASADO

HOPLITA DE MÁLAGA RECREADO POR EL MUSEO DE GILENAHOPLITA DE MÁLAGA RECREADO POR EL MUSEO DE GILENA

Cuando supe durante el verano de 2012 que en una excavación de la Calle Jinetes había aparecido una tumba de lo que podía ser un guerrero griego, no pude dejar de pensar: "¡Un hoplita en Málaga!" Lo reconozco, fue excitante. En plena Málaga fenicia, en Malaca, se había producido un enterramiento de un hombre que - por los datos iniciales - podía ser un gran guerrero de la Hélade. Inevitablemente, la cabeza se te llena de preguntas, dudas razonables que podréis imaginar. 

Con el paso de los meses conseguimos - con bastante dedicación - hacer un programa del fastuoso hallazgo, planteando más o menos, todas las hipótesis que barajaba el equipo de arqueólogos y antropólogos encargados de la extracción de los restos. Lo contamos en un episodio de Arqueomanía que titulamos "La Bahía del Marfil"

Hoy en día los restos de la tumba - incluyendo su espectacular casco corintio - están expuestos en el Museo de Málaga. Es una visita que considero imprescindible para los amantes de la Historia. 

Ayer tuvimos la ocasión de asistir a una puesta en escena, a una verdadera encarnación, del célebre hoplita. La foto del titular creo que se basta por sí misma para que podáis comprobar la precisión y calidad de esta "reconstrucción" o "recreación".

En el armónico patio del Museo de Málaga, bajo una humedad tropical, un hombre fue transformado en guerrero griego por obra y gracia del Grupo de la Colección Museográfica de Gilena. Vestimenta, glebas, casco, escudo, lanza. La panoplia fue colocándose sobre el impertérrito soldado mientras un experto explicaba la función de cada pieza. Después, ya en la tumba, en la exposición de la segunda planta del Museo de Málaga,  Pepe Suárez disertó sobre las circunstancias arqueólgicas del hallazgo y su interpretación. 

Y ya que el hoplita porta lanza, me gustaría romper una lanza a favor de los magníficos grupos de recreacionistas que están haciendo un trabajo de primer nivel en nuestro país. Son colectivos que se forman, que se documentan a fondo para dar vida a personajes de la Historia. Grupos que viven un momento de hace dos mil años como si hubiera ocurrido hace dos días; señoras y señores que ponen su dinero y su tiempo por amor a la cultura y a la difusión. 

He comprobado su dedicación y finura con personas como Ignacio Páez Lorente o con los miembros de la XXX Ulpia o los Caballeros de Úlver. 

Estos grupos están realizando una labor muy importante en la difusión histórica. Tienen gancho porque las personas pueden asistir a una encarnación del hecho histórico, no a una explicación. Con ellos la Historia se vive, se ve tal como era, o al menos en una versión muy trabajada. 

No tengo el dato pero estoy seguro que en países vecinos como Francia o Reino Unido, estos grupos tienen redes de apoyo y no me extrañaría que algunos recursos fueran públicos. Los grupos de nuestro país están demostrando su calidad. Es hora de mirarlos y echarles una mano. 

Manuel Navarro


 

MIRANDO EL MAR

PATERA MARROQUÍ EN LA PESCA DEL ATÚN EN EL ESTRECHO. FOTO KURROPATERA MARROQUÍ EN LA PESCA DEL ATÚN EN EL ESTRECHO. FOTO KURRO

 

Hoy hemos embarcado en Tarifa, en un bimotor de poco más de seis metros de eslora y nos hemos ido hasta aguas marroquíes, más o menos frente a Tánger, para filmar cetáceos, cabos, aguas y brumas en este enclave. Huele a salitre y a gasóil. 

El Estrecho de Gibraltar es como la puerta giratoria de Chicote: nadie sabe qué se va a encontrar al otro lado. Que se lo digan sino a Fabricio, nuestro piloto, que vino a España para pasar un mes y lleva treinta años enganchado a esta brecha salina. Ahora te enseña a ver ballenas en el Moby Dick. Puede sonar obvio, pero Fabricio conoce el espíritu de las gentes de Nantucket y detecta los rorcuales y las orcas como Acab, aunque sin rencor por una pierna perdida. 

Hoy hemos comenzado con una calma aparente que ha virado a poniente casi severo durante algunos momentos de la singladura. Hemos zarpado con una media niebla o falsa calima y hemos regresado con un sol propio de la fecha. Al principio hemos visto delfines, al final calderones. Las millas han ido cayendo a medida que el sol subía. 

Estas aguas bravas, cambiantes, son pródigas para la pesca. Pero todo el que se adentra en ellas, se juega la vida. Qué duro es esto. En la foto se ve a dos pescadores marroquíes sacando un atún desde una patera. Cuánta verdad, qué poco aparato. Dos hombres frente a una bestia marina. Ahí no hay carretes dorados ni sónares. Lo que hay es oficio, necesidad y valor. Si agarran mal un sedal o el pez tira por sorpresa, un dedo puede volar en menos de un segundo. O llevarte hasta el fondo del océano.

Hemingway hubiera pasado el día con ellos. Ya con quedan escritores así, o muy pocos. 

Estas son las aguas por las que cruzan los inmigrantes, las que les sirven de escape o de sepultura. Nada es gratis en el Estrecho y nada está exento de riesgo. Los que llegan después de cruzar el Sáhara lo ven como un mal menor. Se ve la otra orilla, ahí, muy cerca. Pero cuidado, son aguas procelosas. 

El viernes pasamos por el pie del Peñón, por las cuevas de Gorham y Vanguard, refugio de neandertales y templo de marineros que llegaron desde las escalas de Levante ya en la Protohistoria. El sábado visitamos la Cueva del Tajo de las Figuras, en la que puede que haya barcos como los de la Laja Alta y relatos que inspiran; el domingo rodamos en la Cueva de Atlanterra, que algunos llaman Cueva de las Orcas. 

Este verano hemos ido a rodar otras cavernas marinas como en la Sierra de Arrábida en Portugal. Y ya conocíamos  la Araña en Málaga o Benzú en Ceuta, por poner solo dos ejemplos. 

¿Estamos mirando suficientemente al mar como vector de la evolución humana? ¿Se minusvalora la capacidad náutica del ser humano? ¿Se tiene debidamente en cuenta el mar como fuente - casi inagotable - de alimento? ¿Se le considera como un medio de transporte y por tanto de comunicación o como una barrera? 

Yo creo que los hombres - al igual que doblegaron al elefante o al león - vencieron a las bestias del mar. Yo creo que los grupos humanos supieron cuándo y supieron cómo. El mar deja poco rastro, las comprobaciones son más difíciles de hacer. Y muchos yacimientos están bajo sus aguas. 

Pero les digo - mirando al mar - que hay que abrir los ojos a los inmensos horizontes del océano. Vengan si no al Estrecho. 

 

Manuel Navarro


 

LA FUERZA MÁS PODEROSA

RODAJE EN ATAPUERCA. FOTO KURRORODAJE EN ATAPUERCA. FOTO KURRO

Albert Einstein afirmó (o eso se dice) que: "Hay una fuerza más poderosa que la energía atómica; la fuerza de la voluntad". Hoy me permito decir que tal vez haya otra igual de genésica: la fuerza de la curiosidad. 

Esta mañana, en Burgos, en el CENIEH (Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana), su directora, María Martinón Torres, una investigadora con un curriculum deslumbrante y un verbo fluido, claro y cálido, nos decía: "No vengáis aquí por grandes respuestas, hacedlo por grandes preguntas". Eso es promover la curiosidad.

Grandes preguntas son grandes motores, máquinas de muchos caballos capaces de impulsar proyectos quijotescos. ¿Qué puede mover sino a investigadores de la talla de José María Bermúdez de Castro, Eudald Carbonell o Juan Luis Arsuaga? Por citar sólo a los codirectores de Atapuerca.

En mi opinión los mueve la curiosidad. Son investigadores senior, tienen la carrera hecha y no cesan de acudir a pie de obra para saber más; para terminar de conocer una estratigrafía o mirar al microscopio la corona de un molar neandertal. Quieren saber, su curiosidad es insaciable. Ayer, durante nuestra visita a la Trinchera del Ferrocarril de Atapuerca y a Cueva Fantasma, tuvimos ocasión de comprobarlo, una vez más. Seguramente tendrán también otras razones, pero creo que la curiosidad es la más fuerte. 

Esta semana - y ya sé que esto no es un blog de fútbol - se presentaba Odriozola en el Madrid y el joven lateral afirmaba que no se podía negar, que negarse a venir al Madrid era algo así como si: "Tu padre te invita a Disneylandia y le dices que no". 

Yo creo que con Atapuerca y con el CENIEH debe ocurrir algo similar a los investigadores que tienen el privilegio de poder trabajar en estos proyectos que son la punta de lanza científica de nuestro país y de muchos proyectos "allén la mar". ¿Cómo negarse a acudir a trabajar a una estructura que ofrece planificación, medios, resultados y prestigio científico internacional?

Cuando vienes por aquí y tienes la suerte de hablar con científicos de la talla de Emiliano Bruner, capaz de aplicar el neuromárketing a la percepción de las industrias líticas, o ves los laboratorios de paleomagnetismo o microscopía del CENIEH en los que se "escribe" la ciencia actual, te das cuenta de que este macroproyecto de investigación y difusión tiene detrás un motor muy poderoso. Ya sabrán que en mi opinión, ese motor es la curiosidad. 

 

Manuel Navarro


 

 

EL EXTINTO DESFILADERO DE NEANDER Y EL NACIMIENTO DEL HOMBRE NUEVO

ASPECTO ACTUAL DEL DESFILADERPASPECTO ACTUAL DEL DESFILADERP

 

 

En nuestra búsqueda del neandertal hemos visitado el Neanderthal Museum, situado en el lugar en el que, en 1856, al trabajar en una cantera, aparecieran unos restos que revolucionarían la historia. El desfiladero de Neander era un lugar bucólico, dibujado con frecuencia por los pintores románticos de Dusseldorf. Se trataba de un afloramiento calizo de pareces verticales de hasta 22 metros de altura en el que se encajonaba el río Düssel. No tendría una longitud de más de 900 metros de longitud, pero su singularidad geológica le otorgaba un protagonismo paisajístico que hoy tan solo podemos contemplar en algunos cuadros románticos de la primera mitad del XIX. Y decimos que no podemos disfrutar de su visión, porque, sencillamente, el desfiladero ya no existe. Utilizado como cantera para satisfacer la enorme demanda de las cercanas fundiciones fue picado y transportado hasta las enormes siderurgias cercanas. Una solitaria pared a la entrada es el único y melancólico testigo que resta de lo que fue el desfiladero de Neander, bautizado así en honor de un pastor protestante de principios del XIX, ya que con anterioridad se le conocía sencillamente con el nombre de La Roca. Curiosamente, su padre había cambiado su apellido Neumann – el hombre nuevo – hasta Neander, siguiendo la moda de utilizar expresiones griegas.

            Pues, azares del destino y de los juegos de nombres, tuvo que desaparecer el desfiladero Neander para que emergiera el hombre nuevo. En efecto, en 1856, en plenos trabajos de cantería, aparecieron unos extraños restos humanos, de un hombre muy robusto y con unas prominencias supraorbitales, que sorprendió a la comunidad científica local. Después de varias teorías, algunas de ellas disparatadas, en 1864, William King asoció dichos restos a una nueva especie humana que bautizó como Homo Neanderthalensis. Con anterioridad habían aparecido otros cráneos neandertales en el pueblo belga de Engis, en 1829, y en Gibraltar en 1848, en la cantera de Forbes, pero apenas si llamaron la atención. Y ya se sabe, las cosas no existen mientras no tienen nombre y el nombre que recibió la nueva especie humana fue la de neandertal, el hombre del valle de Neander.

Un lugar y un museo para visitar, de manos de su director, Gerd Weniger, uno de los más eruditos embajadores del conocimiento neandertal en nuestros días.

 

Manuel Pimentel Siles


 

MEGALITOS Y FORTIFICACIONES EN PORTUGAL

EL THOLOS DE DA PENA EN TORRES VEDRASEL THOLOS DE DA PENA EN TORRES VEDRAS

 

Para comprender el megalitismo ibérico resulta imprescindible viajar hasta Portugal. Por eso,hemos viajado hasta nuestro país vecino para conocer de primera mano sus espectaculares yacimientos neolíticos y calcolíticos. Tomamos Évora como centro de operaciones y visitamos el complejo megalítico de Los Almendros, con su menhir y su espectacular crómlech, así como el Anta Grande de Zambujeiro.También grabamos Perdigoes, cercano asimismo a Évora,que ha permitido a la ciencia comprender mejor los conocidos como recintos de fosos, grandes excavaciones monumentales realizadas durante la Edad del Cobre. Los espectaculares fosos de Perdigoes, excavados en distintos círculos concéntricosdurante un prolongado periodo de tiempo, desde el 3000 a. C hasta el 2000 a.C. componen una extraña geometría que precisaría un vuelo de pájaro para ser percibida en su esplendor. Aún desconocemos el sentido y el uso de estos fosos, una expresión peculiar de la cultura megalítica del Cobre, que encontramos en diferentes yacimientos, como los de Valencina, el de la Loma de Real Tesoro o el del Zambujal. El recinto de fosos de Perdigoes– quizás también de empalizadas – contiene una necrópolis enmarcada por el foso exterior y un crómlech situado en la periferia oriental del recinto de fosos, que ocupa unas 16 hectáreas. Perdigoes resulta hoy un yacimiento fundamental para conocer y comprender la prehistoria ibérica. Los ricos materiales hallados durante la excavación se muestran en el museo del complejo arqueológico, situado en la Torre do Esporao.  Los ajuares de los más de quinientos enterramientos excavados son de una riqueza y tipología que recuerdan a los de Valencina: marfil africano, ámbar, láminas de oro, ídolos cilíndricos oculados, ídolos placa. Dado que se sigue excavando, esperemos poder regresar durante esta campaña para hacer un seguimiento de los nuevos descubrimientos.

            Sabemos que los megalitos fueron construidos en forma de dólmenes durante el neolítico y de tholos durante el calcolítico. Pero, ¿cómo vivieron sus constructores? La riqueza y espectacularidad de sus monumentos megalíticos no se corresponden con las viviendas sencillas que muestran los fondos que cabaña que podemos encontrar. Pero en la Edad del Cobre, además de megalitos y fosos, también se construyeron formidables e intimidantes fortalezas que queremos conocer. ¿Qué ocurrióhace 5.000 años para que comenzáramos a protegernos tras muros descomunales? Dos imponentes fortalezas calcolíticas, Los Millares en Almería y el Zambujal en Portugal nos asombran por su avanzado diseño y por sus poderosas defensas.

Ya conocemos los Millares y aprovechamos nuestro periplo portugués para conocer El Zambujal.Antes, en sus cercanías, visitamos el tholos del Monte da Pena, que domina el pueblo de Barro. El Tholos, rodeado de colinas cubiertas por viñedos, posee un diámetro de seis metros y se data sobre el 2.500 antes de Cristo. Se ubica junto a la imagen de la virgen de Fátima, en el santuario de Nuestra Señora de Pena. De nuevo ese maravilloso sincretismo que une las religiones de hoy con las de ayer. La excavación del tholos permitió recuperar un rico ajuar, parte del cual pudimos grabar con posterioridad en el museo Leonel Trindade, en Torres Vedras.

            El poblado fortificado de El Zambujal se encuentra en el municipio portugués de Torres Vedras, situado a unos 50 kilómetros al norte de Lisboa. Fue erigido sobre el 2.900 antes de Cristo para abandonarse definitivamente sobre el 1.700 antes de Cristo, a principios de la edad del Bronce. Situado junto al cortijo del Zambujal, fue descubierto en los años 30 del pasado siglo para comenzar a excavarse a mediados de los cuarenta. Durante las últimas décadas, el Instituto Arqueológico Alemán dirige las excavaciones y los trabajos de consolidación de la fortificación.

            El Zambujalnos impresiona. Una serie de grandes murallas concéntricas, en cuatro líneas defensivas, protege el núcleo central, presidido por una imponente torre barbacana que llegaría a tener más de ocho metros de altura, de los que se conservan paños de más de cuatro metros de mampostería de piedra, un prodigio en conservación. Las formas lobuladas componen un conjunto orgánico, atravesado por puertas estrechas y laberínticas para disuadir y confundir al enemigo. El Zambujal nos muestra la pericia arquitectónicay las inteligentes estrategias defensivas que alcanzamos hace cinco mil años, pero tambiénnos deja una pregunta al aire. ¿A qué temían sus pobladores? ¿Por qué un artefacto defensivo tan descomunal?

            Michael Kunst, investigador del Instituto Arqueológico Alemán, considera que fue un cambio climático el que empujó a las poblaciones a luchar entre ellas, al reducir las cosechas y los recursos naturales. Temían a sus vecinos y los conflictos hubieron de ser frecuentes. El clima determinó un periodo de guerras que se advierte en los yacimientos. En lo excavado en el Zambujal – un pequeño porcentaje de la superficie total – ya se han localizado más de mil puntas de flechas de sílex, así como otros utensilios para luchar, como unas curiosas bolas de piedra.Asimismo, se han encontrado más de quinientos huesos humanos, enterramientos infantiles muchos de ellos, pero también huesos sueltos de adultos, que no han podido resultar interpretados. ¿Fruto de algún rito funerario o evidencias de mutilaciones de alguna batalla? No lo sabemos, el tiempo y la ciencia nos lo dirán.

            Observamos en el museo de Torres Vedras una vieja fotografía con los últimos habitantes del cortijo del Zambujal. Vivieron su dura existencia de campesinos sin llegar a sospechar que una enorme fortificación fantasma dormía bajo sus pies a la espera de que la piqueta del arqueólogo la despertara de su sueño milenario.Ya resucitó, bienvenida sea entre nosotros.

            Manuel Pimentel Siles


 

MONTELIRIO,

MONUMENTO A LA INVESTIGACIÓN

MONTELIRIOMONTELIRIO

Por fin, esta semana ha llegado a nuestro poder la publicación "Montelirio. Un gran monumento megalítico de la Edad del Cobre", editado por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

No es sólo la calidad de la publicación, su gran formato, sus magníficas fotografías e ilustraciones, es la gran entidad de la investigación desarrollada lo que más llama la atención. Se trata del arranque de un proyecto científico que puede resultar paradigmático por su carácter coral y multidisciplinario. 

Algunos de los mejores expertos de este país han participado en su génesis. Los editores son profesionales de reconocida solvencia y trayectoria. Hemos tenido la oportunidad de colaborar con dos de ellos en la grabación de Arqueomanía: Álvaro Fernández Flores, que en su día nos acompañó al yacimiento de El Carambolo y Leonardo García Sanjuán, que nos ha asistido en infinidad de ocasiones en temas de prehistoria. Leonardo ha desarrollado una gran labor en la candidatura a la Unesco de los Dólmenes de Antequera. Es un gran conocedor de la materia y siempre acudimos a él cuando nos aproximamos a los yacimientos de Valencina de la Concepción y Castilleja de Guzmán. Y a Manuel Vargas, el arqueólogo municipal de Valencina. 

El Tholos de Montelirio está dentro de ese singular yacimiento de la prehistoria que se sitúa sobre más de 400 hectáreas de los términos de Valencina de la Concepción y Castilleja de Guzmán. Estamos ante uno de los hitos de la prehistoria europea, ante un espacio arqueológico que puede encerrar valiosas claves de la Historia de la Humanidad.

El pasado viernes tuvimos la oportunidad de filmar las piezas que figuran en la portada del libro: son puntas de flecha que forman parte de un ajuar funerario. Su técnica de construcción es tan delicada que implica un desarrollo tecnológico sin parangón. Algo similar sucede con el puñal de cristal de roca del cercano yacimiento PP4.

Hemos tenido la oportunidad de hablar con otros autores del volumen, como Rodrigo de Balbín y Primitiva Bueno. Ellos desarrollan junto a otros dos autores un espléndido capítulo sobre el arte y la plástica en el tholos de Montelirio. La decoración de los ortostatos es de esas cosas que uno no puede perderse en la vida.

En el libro se analiza el monumento con gran detalle y rigor científico. No queda casi nada sin escudriñar, aunque parece ser que se pueden practicar nuevas investigaciones, ahondar los caminos ya transitados con nuevos métodos.

La arquitectura, la cultura material, el ritual funerario... Son muchos los aspectos que hay que estudiar y que se afrontan en este magnífico trabajo. España tiene un patrimonio arqueológico de primer nivel mundial. Es justo que la investigación y las publicaciones también lo sean. Con trabajos como esta monografía de Montelirio, el objetivo está más cercano. Queremos dar nuestra enhorabuena a los autores y editores del mismo.  


 

ANTONIO RUIZ BUSTOS

OBITUARIO

http://www.rtve.es/alacarta/videos/arqueomania/arqueomania-dossier-1/2049571/http://www.rtve.es/alacarta/videos/arqueomania/arqueomania-dossier-1/2049571/

 

 

Hay días que uno escribe por placer, con alegría, por oficio, por satisfacción. En otras ocasiones las motivaciones son bien distintas. Hoy para nuestro equipo era un día feliz hasta poco antes de las doce del mediodía. A esa hora, después de llevar toda la mañana rodando en el Museo Arqueológico de Sevilla, disfrutando de los maravillosos ajuares de Montelirio, recibíamos la trágica noticia: Antonio Ruiz Bustos había fallecido en su finca de Loja hacía un mes. En ese momento nos hemos quedado helados. No entraré en las circunstancias trágicas de su muerte - no me corresponde - pero si me gustaría glosar - siquiera levemente - mi relación con él. 

Creo que Antonio Ruiz Bustos era un hombre íntegro y un científico verdadero. Me puse en contacto con él en el año 2009 para pedirle que participara en el documental "El hombre de Orce" que por entonces estábamos produciendo. Antonio, según me habían informado fuentes fidedignas, conocía la historia en profundidad. Tuve una primera cita con él en Granada el 25 de junio de ese 2009. Tomamos un café cerca de la Facultad de Ciencias y me dio la sensación de que el tema no era agradable para él. La controversia había llegado quizás demasiado lejos y no conseguí - pese a mi insistencia - que Antonio diera su versión en la película. 

No obstante comenzamos una relación epistolar (de 22 correos) ciertamente respetuosa en la que fui poco a poco, conociendo al hombre y su trabajo. Al entrar en sus propios temas Antonio cambió de registro inmediatamente y vi que su entusiasmo era un aleación de extraordinaria dureza. Él sabía que su línea de trabajo era compleja, que no se correspondía con otras versiones más mediáticas de la ciencia. No obstante, no renunció a explicármela. Me permito la licencia de transcribir un fragmento de uno de nuestros intercambios epistolares en los que Ruiz Bustos me daba norte sobre su trabajo:

"El libro titulado: Escala Bioestratigráfica y Cambio Climático en la Cordillera Bética es el primero de la tetralogía: Desde Orce y Cúllar hasta Piñar y Zafarraya.

El ecosistema terrestre bético como consecuencia de su altitud (3000 m en Sierra Nevada) y latitud (36º LN) reproduce en sus biotopos altitudinales la fauna, flora y clima del ecosistema eurasiático.

El libro usando las relaciones entre mamífero, vegetación y clima, analiza la morfología de los mamíferos fósiles béticos durante los últimos 10 millones de años. Este describe los morfo-eventos, su correlación con los sedimentos fosilíferos que los conservan, su cronología y cambios climáticos en la Cordillera Bética.

El método del libro transforma a los mamíferos béticos en un punto estándar para comprender y verificar la litoestratigrafía, magnetoestratigrafía y mediciones de isótopos paleo-ambientales obtenidas en sedimentos continentales y marinos procedentes del Mediterráneo y áreas oceánicas."

 Después vinieron las células mesenquimáticas, su intención de sistematizar la evolución natural con un sistema inspirado o similar al de Linneo, sus hexágonos, sus arvicólidos... 

 

RUIZ BUSTOS EN CÚLLAR 1RUIZ BUSTOS EN CÚLLAR 1

Antonio conocía Orce, Solana del Zamborino o Cúllar desde los años 70. El yacimiento de Cúllar 1 fue la inspiración para sus hipótesis. Observó las labores de carnicería de los homínidos del Pleistoceno Inferior y se percató de la evolución de sus inteligencias. Ese fue el impulso, la coordenada en el mapa. Luego concluyó que la evolución humana (la aparición de la humanidad, del carácter "smart" de los anglosajones) se había producido en Asia y no en África. Pero esa es otra historia que podéis ver en el Dossier 1 que preparamos hace unos años. 

Antonio conoció y estudió muchos de los grandes yacimientos de Andalucía como Píñar, Zafarraya, Solana de Zamborino, Cúllar o la Carihuela. En la foto de al lado, que él mismo me proporcionó, se le ve muy joven con un gorro rojo en el yacimiento de Cúllar 1. 

A veces es bueno para todos que haya personas con una vocación y una dedicación tan grande como la de Antonio Ruíz Bustos. 

Hacía unos meses que no hablaba con él. Sabía que se iba a jubilar de su trabajo en el Instituto de Ciencias de la Tierra del CSIC en Granada. Tenía pensado escribirle, pero no de esta manera. La verdad, lo he sentido mucho. Espero que descanse en paz y sobre todo espero que se lean sus trabajos excepcionales. 

 

Manuel Navarro (@arqueomaniaprod) 

Productor y realizador de Arqueomanía 

 


 

SE RUEDA, SE VIVE, SE NARRA

 Hace apenas unos días que todo ha comenzado y las sensaciones son buenas. El Turuñuelo de Guareña, en pleno corazón de Badajoz, en la frondosa ribera del Guadiana, fue el escenario soñado. ¿Qué mejor regreso que en un yacimiento tartésico? Parece ser que esos dichosos lares son considerados la periferia de Tartessos, o al menos su limes. Sebastián Celestino, que siempre está en las mejores, nos explicó con todo lujo de detalles lo que es un enigma arqueológico. Las evidencias van apareciendo, pero como casi siempre, van dibujando un puzzle de teselas dispares y asimétricas. Tarea para sabios, labor de gigantes. 

Nosotros nos conformamos con contarlo, con narrarlo por tierra mar y aire. Decía Don Marshall McLuhan que el medio es el mensaje. Nuestro medio es televisivo pero quiere extenderse desde esta web. Por estos rincones del ciberespacio tenemos más capacidad para el presente, para narrar lo que estamos haciendo y lo que estamos rodando. Seremos breves haciendo caso a Don Marshall, pero seremos constantes. Y ya sabéis que este canal de comunicación está abierto a todos. Sed buenos y soñad con excavaciones maravillosas como la del Turuñuelo de Guareña. 

 

 


 

LA HISTORIA PASA POR CÁSTULO

ENCUENTRO SENTIMENTAL CON EL LEGADO DE BLÁZQUEZ

No han hecho falta demasiadas horas en Linares para atisbar la extraordinaria importancia que tiene el yacimiento ibero-romano de Cástulo. Marcelino Castro relataba esta misma mañana, con emoción, las actuaciones del gran José María Blázquez desde los años 70.: "Seguramente sin él, no estaríamos donde estamos hoy", afirmaba el director del conjunto arqueológico. 

Al asomarse sobre la muralla, asoma el pulso de la Historia. Baste con pensar el pavor que debieron sentir los locales al contemplar al enfurecido ejército romano durante la Segunda Guerra Púnica. 

Al final, como en otras ocasiones, hubo pacto y no sangre, lo que no evitó que los vencedores arrimaran el ascua a su sardina. 

Un templo y un león que dominan los centenarios olivares; una patena de cristal, una lucerna con una Menorá o una crátera griega. El mundo de Cástulo es fascinante y es cercano. Les pilla de paso si van desde Andalucía a la Meseta, o viceversa. No dejen de ir. 




 

UNA TARDE CON LATOVA

El programa rueda un reportaje con José Latova en el Museo Arqueológico Nacional

El equipo con el maestro LatovaEl equipo con el maestro Latova

Ha sido una de las mejores tardes en la historia de los rodajes de Arqueomanía. Y lo ha sido porque hemos podido filmar la obra de un gran hombre, que como todos los grandes hombres, es un hombre sencillo. 

José Latova ha demostrado ser un maestro y nosotros estamos muy agradecidos de poder haber aprendido mucho con él durante esta tarde inolvidable. Y no sólo hemos aprendido de fotografía y de arqueología. Nos ha maravillado su profundo conocimiento de la arqueología y del medio visual. 

Latova es, si se nos permite, el ojo matemático y el ojo artístico: un hombre del renacimiento y un hombre del futuro. 

Felicitamos al MAN por tan brillante iniciativa. Y especialmente a Carmen Ordóñez por atendernos tan bien como siempre. 

El día había comenzado en los laboratorios del CSIC en la Universidad Autónoma. La restauración de los materiales del yacimiento de Turuñuelo de Guareña nos ha ocupado una interesantísima mañana junto a un gran equipo de profesionales. La excavación que dirige Sebastián Celestino va a dar mucho que hablar durante años. Estamos seguros. La calidad e las piezas excavadas, amén de la espectacularidad del nuevo yacimiento tartésico, van a tener un lugar muy destacado en el programa. Pero esa historia la contará nuestro director, Manuel Pimentel. 

 

Equipo de restauración del CSIC en la AutónomaEquipo de restauración del CSIC en la Autónoma

 

 

 


 

 

Los sueños se cumplen (con tesón)

 

Nuestra profesión nos ha llevado a ver y grabar museos por medio mundo, desde Copenhague a El Bardo, desde el Louvre a Hanoi, desde Estambul a Gwonju. Y la vida, el destino o la casualidad a nacer en Málaga. Hoy era por tanto, un día especial: el nuevo Museo de Málaga abría sus puertas al público.

Nos hubiera gustado hacer un especial como cuando se volvió a inaugurar el Museo Arqueológico Nacional https://goo.gl/vkG4rK  pero en esta ocasión no ha resultado posible, ya que en estos momentos no estamos produciendo programas de Arqueomanía, situación que esperamos, acabe con prontitud.

 

Profesionalmente habíamos filmado una vez dentro del Palacio de la Aduana, para el documental “Luz de Mar. Málaga y Pablo Ruiz Picasso” que Manuel Navarro dirigió en 2005 y que se estrenó muy cerquita del nuevo museo: en el Cine Albéniz, hoy baluarte del Festival de Cine Español de Málaga. En aquella ocasión tuvimos la oportunidad  de grabar varios cuadros de la colección pictórica que se encontraban en depósito en la planta alta del edificio. Fue un día difícil de olvidar.

 

Hemos vivido intensamente la lucha porque la Aduana fuera para Málaga. Recordamos cuando era Delegación del Gobierno y se expedían allí los pasaportes, esos papeles que nos sirven para movernos con libertad. Hasta denuncias hemos sustanciado dentro de esas cuatro paredes. Por eso entrar hoy por esas puertas, cruzar ese patio, tenía algo de victoria cívica. Probablemente el mejor edificio de Málaga esté ya en manos de los ciudadanos para mucho tiempo; siempre es demasiado, como decía Rick.

Bueno, trataremos de dejar los miles de recuerdos porque si no esto más que una crónica de la apertura de un museo va a parecer un libro de memorias. Como decíamos al principio, hemos trabajado en muchos museos, bastantes de ellos españoles, pero un número importante extranjeros. Decimos esto porque pensamos que tenemos bagaje suficiente para expresar esto: el nuevo Museo de Málaga tiene altura internacional. Es moderno, tiene contenido, contexto urbano y discurso formal. Su narrativa es impecable, sus colecciones brillantes y su puesta en escena elaborada, pero no por ello menos emotiva.

 

Lo primero que nos ha llamado la atención – además de que había cola para entrar – ha sido una sala dedicada a “almacén visitable”. Ha sido una idea brillante y está fenomentalmente ejecutada. Destaca especialmente un recurso espacial que lleva el sello, o a nosotros nos lo parece, de Juan Pablo Rodríguez Frade, arquitecto responsable de la remodelación del Arqueológico Nacional. Hasta donde sabemos, su estudio ha hecho el trabajo de la Aduana.  El recurso es la creación de salas exentas dentro de un espacio superior. En el caso del “almacén visitable” esta sala contiene diversos tipos de piezas en vitrinas y cajoneras que el visitante puede abrir a su amor. Ha sido muy emocionante tirar de uno de esos cajones y ver puntas de flechas; en otro había monedas con cabiros, como las que calcó Guillén de Robles. Lo dicho, un recurso magnífico para el visitante y una acotación del espacio – que repite en el resto de salas – que provoca que haya intimidad y recogimiento dentro del contexto de los claros espacios de la Aduana. De hecho, la sala del almacén visitable parece una enorme lonja, eso sí, llena de piezas de ensueño. De ensueño, pero no durmiendo el sueño de los justos. Las de Málaga están ahí, a la vista de todos.

En la primera planta, a la que hemos accedido por la escalera monumental – por gusto, ya que los ascensores están perfectamente indicados – se puede contemplar la colección pictórica. Está ahí el recuerdo de aquella Málaga del XIX con sus burgueses y sus toreros, con sus pobres y sus luminosos pintores. Empiezan a brotar pinceladas y nombres. De Muñoz Degraín a Chicano, pasando por el monstruo más grande que conocieron los tiempos: Pablo Picasso. Si es usted aficionado a la pintura del XIX y al inicio de las vanguardias, si le gustan Moreno Carbonero o la Revista Litoral, si echa de menos los veranos de Hinojosa con Dalí, éste puede ser su rincón predilecto.

Un detalle – nos ha parecido – exponer parte del bestiario recuperado del desaparecido Convento de la Merced o las obras de Mena de El Retiro de Churriana.

En las salas pictóricas, la distribución de los espacios, la iluminación, la circulación de personas… Todo muy bien pensado y solucionado.

Y subimos otra planta… ¡A por la colección arqueológica! El conjunto situado en la entreplanta es espectacular. Las esculturas romanas colosales de Cártama tienen un espacio predilecto, pero es que se lo merecen. Sólo el gran mosaico que puede verse en el interior, proveniente de la misma localidad, le da contrapunto. Por cierto, que el abuelo de un miembro de nuestro equipo trabajó en la panadería bajo la que apareció este espectacular mosaico. Pero esa, es otra historia.

 

Superado este encuentro glorioso con las sacerdotisas romanas, con las blancas lápidas de Alándalus, con la fiera que devora su presa, nos metimos en plena Prehistoria. Y ahí, ahí vuela nuestro corazón porque hemos podido filmar en las maravillosas cuevas y los elevados riscos, en simas como la de las Tinajas – donde tuvimos que bajar 40 metros por una grieta – para dar testimonio de una de las excavaciones más difíciles que se han hecho en la época contemporánea. https://goo.gl/fWtp4x

 

 

Claro, ahí te acuerdas de Cecilio Barroso al ver la Mandíbula de Zafarraya, de Pepe Ramos y Pedro Cantalejo al ver las cosas de Ardales, de Dimas Martín Socas, Dodes Camalich, Bartolomé Ruiz y Leonardo García Sanjuán al llegar al neolítico y los dólmenes; de Miguel Such https://goo.gl/MVzVau como pionero y hombre recuperado – tarde y mal en la postmodernidad.

En todas estas salas de Prehistoria y Protohistoria hemos tenido la sensación de pasear por un mundo muy familiar. La selección – dado el enorme tamaño de los fondos – ha debido ser complejísima. Allí hemos podido gozar al ver por fin, uno de nuestros hitos favoritos: el hoplita de Calle Jinetes. Sencillamente espectacular: https://goo.gl/PyU29w

Después se ven Roma, la Antigüedad tardía, Alándalus y hasta la Edad Moderna. Todos los espacios perfectamente legibles y aislados de los demás que los circundan y abrazan, todos en armonía dentro de un conjunto que es un cosmos.

 

 

Como personas de la cultura, de la comunicación y como malagueños (en algún caso del equipo) no podemos hacer otra cosa que felicitar a los responsables, invitar a todo el mundo a que venga y gozar de vez en cuando, de tan magnífica instalación. Si los responsables de esta magna obra preguntan en su lecho mortuorio – como hizo Augusto – si habían representado bien su papel, a buen seguro que los que los rodeen en tan señalado momento dirán que sí. 

 

 

Directiva de cookies

Este sitio utiliza cookies para el almacenamiento de información en su equipo.

¿Lo acepta?