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ROMA EX MACHINA

 ACUEDUCTO DE SEGOVIAACUEDUCTO DE SEGOVIA

 

Hoy quiero tener un recuerdo especial para mi amigo José Carlos Bejarano, ingeniero de caminos, hijo de Don José Bejarano, ingeniero agrónomo. Cuando podemos, pasamos muchas horas hablando de ingeniería romana. Él, cómo buen profesional, lo ve todo desde los números, desde la pura matemática, y se asombra de que aquellos romanos fueran capaces de desarrollar tan complicados y avanzados algoritmos y de entrever en el espacio lo que sólo ellos veían. Lo demás es una aplicación, dice mi querido Pepe Carlos. También dice que los romanos ya sabían casi todas las soluciones y que eran grandes conocedores del comportamiento de los materiales, de su estrés. 

El otro día  Juan Luis Arsuaga le contaba a Manuel Pimentel la anécdota de Miguel Ángel y la Piedad: "estaba ahí, sólo había que sacarla". Anécdota pintiparada para explicar la previsión mental de los viejos heidelbergensis a la hora de tallar Excalibur - que era la intención de paleontropólogo - o de diseñar un acueducto o el sistema de extracción de oro de las Médulas, que es el mío.  Hay personas que poseen esa visión y otras que tienen la capacidad de llevarla a las matemáticas. Después vienen los constructores y siguen las pautas.

Desconozco si alguien ha publicado alguna vez un tratado sobre las matemáticas durante el milenio de Roma. Supongo que sí, es un tema obvio, pero confieso mi desconocimiento al respecto. Los ingenieros romanos eran grandes matemáticos, su capacidad de crear geometrías, de calcular cargas y de cuadrar presupuestos era ingente. La escuela de Ostia fue una verdadera cantera. 

He leído por ahí que los arquitectos que trabajaban en Éfeso tenían que avalar las obras con su patrimonio. Si sobrepasaban el coste en un 25% el estado ejecutaba la garantía. En cambio, si los reducían, eran premiados. Como se ve, el Estado - que en si mismo quizás sea un organismo predeterminado por la sociedad humana - siempre ha querido controlar a sus ciudadanos y contratistas. Ahora vivimos en la ERA DEL CONTROL  pero la cosa viene de lejos, por lo que se ve.

 DETALLE DEL INTRADÓS DE UN ARCO DEL ACUEDUCTO DE SEGOVIADETALLE DEL INTRADÓS DE UN ARCO DEL ACUEDUCTO DE SEGOVIATambién he leído que un investigador, el señor Jesús Antonio Rodríguez Morilla, que es doctor en Derecho, ha cifrado el costo de la construcción del Acueducto de Segovia en 320 millones de euros, unos 200 millones de sestercios. No sé si los cálculos serán exactos, pero si son lo suficientemente representativos para ver la magnitud de la obra pública en tiempos de Nerón o Trajano. También lo es que según este investigador el presupuesto del acueducto se disparó un 800%. Nihil novum sub sole. Si se hubiera aplicado la Ley de Éfeso, ¿qué habría sido del arquitecto?

Por cierto, tomando como valor de cambio los datos del doctor Rodríguez, tengo que decir que la amnistía fiscal que hizo Adriano al llegar al trono fue de 1440 millones de euros, unos 900 millones de sestercios. Claro que los que más debían, se beneficiaron más, no fue una amnistía porcentual. Los ricos serían muy felices y los pobres pudieron comer perdices, al menos durante unos días. Alguno acusará a Adriano de neoliberal, claro que lo han acusado de peores cosas. 

Traigo a Adriano a la palestra porque fue el promotor - y probable codiseñador - de la que dicen es la obra arquitectónica más perfecta que existe: el Panteón. A mí, desde luego, me lo parece, Esa esfera celestial, esa apertura cenital por donde se esparce - lenta y cadenciosa - la lluvia, ese cosmos adrianeo, en definitiva, subyuga, emociona, silencia, despierta, arroja, empequeñece y hace soñar. Adriano tuvo y un plan y lo llevó a cabo. Y eso es puramente romano. Roma es impulsada por su ingenieros y sus arquitectos, los militares y los civiles. Roma es un sueño que se materializa gracias a la trigonometría. Ya sabemos que Einstein dijo que la fuerza de la voluntad era la mayor energía del Universo. Roma tuvo voluntad, poseyó determinación. Esa es su machina.

Cuando Roma construía nuevas ciudades iba borrando la memoria de los conquistados. Les impuso un canon, un know how, que se dice ahora. Pero no se frenó ahí, también cambió su paisaje. ¿Recuerdan la película Tras el corazón verde? Probablemente los astures, indiquetes, galos, carpetovetones o britanos debieron sentirse como aquella tribu del Amazonas bajo la amenaza de enormes máquinas. 

Roma empezó a cambiar el planeta con un programa de ingeniería. No debemos olvidarlo. 

 

M.N. 


 

CUEVA FANTASMA DE ATAPUERCA: ASOMBRO Y AGRADECIMIENTO

 CUEVA FANTASMACUEVA FANTASMA

 

Atapuerca es forma y es contenido, al modo escolástico. Su nombre ya evoca antigüedad y condensa, en su sinfonía de fósiles, sedimentos y útiles, millón y medio de años de vida humana, casi nada. La Sierra de Atapuerca, que ocupa los términos municipales de Ibeas de Juarros y Atapuerca  en Burgos, alberga en sus entrañas el mejor y más completo registro paleoantropológico del mundo. Posee distintos yacimientos, todos ellos espectaculares. Sus hallazgos han asombrado a la ciencia desde hace treinta años y han jalonado de nombres propios la cultura popular. El que fuera bautizado como Homo Antecesor, y que sacudió a la opinión pública desde sus 800.000 años de antigüedad, emergió desde las profundidades de la Sima de los Huesos, que alberga más de la mitad de los fósiles humanos encontrados hasta ahora en el planeta. El famoso Miguelón, su icono, es un mocetón robusto que cazaría por esos montes hará unos 400.000 años. Junto a estos preneandertales apareció la famosa Excalibur, un valioso bifaz de posible uso ornamental. Sus yacimientos son míticos: la Gran Dolina, la Sima del Elefante, la Cueva Mayor, el Portalón y sus directores celebridades mundiales, Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell. Todo en Atapuerca evoca excelencia, vanguardia, rigor, éxito. Es el yacimiento que ha colocado a la paleoantropología española en las cimas de la ciencia internacional y el que ha ejercido una mayor influencia en las excavaciones españolas, inspiración de modos y equipos interdisciplinares de trabajo y un ejemplo de vocación divulgadora. Ni siquiera en su mejor sueño, Emiliano Aguirre llegaría a intuir siquiera, cuando comenzó con su joven equipo a trabajar estos yacimientos, que algún día Atapuerca alcanzaría una repercusión de esta magnitud. Están en lo más alto… con vocación de permanecer ahí, además, alumbrando el camino de otros durante mucho tiempo todavía. Y no es tarea fácil, porque cuando se alcanza una cima, la ley de la gravedad comienza a trabajar a la contra. Recelos, envidias, peleas, egos, políticas y un largo etcétera de posibles riesgos tan humanos como frecuentes podrían haber dado por tierra con este proyecto excepcional. Ya lo dijeron los clásicos, lo difícil no es llegar, lo realmente complicado es mantenerse una vez que sobrevuelas a la altura de los dioses. Pero Atapuerca ha sabido sortear las dificultades, empeñado en su programa de ciencia y divulgación.

Un yacimiento es la conjunción de la riqueza paleontológica que alberga con el factor humano que lo excava e investiga. Y si la Sierra de Atapuerca es un cofre calizo del pasado, la calidad científica y humana de su equipo director ha conseguido sobrevolar a la altura de las circunstancias. Gracias a esta simbiosis perfecta, Atapuerca seguirá como referencia paleantropológica para varias generaciones, lo que no es tarea fácil, dada la velocidad de los descubrimientos y las tecnologías.

Atapuerca lleva años estudiándose y excavándose, pero, a pesar de ello, su potencial es tan elevado que aún atesora cuevas y nuevos yacimientos por descubrir y excavar. En nuestra visita conocemos la Cueva Fantasma, una antigua caverna colmatada por una enorme bolsa de sedimentos, que complementará y enriquecerá el enorme registro fósil ya descubierto. La cueva Fantasma fue descubierta por los canteros de los años cincuenta del pasado siglo, al dinamitar un frente de cantera. La explosión hundió la cubierta de roca, que aplastó la bolsa de sedimentos que contenía y que se entiende desde los cien mil años hasta casi millón y medio de años de antigüedad. Los investigadores de Atapuerca la buscaron sin éxito durante un tiempo, pero la densa vegetación que la cubría impidió su localización, de ahí su apelativo de Cueva Fantasma. Una vez descubierta, se planteó su excavación, para lo que fue necesario apartar toda la cubierta estéril, una ingente tarea para la limpieza y preparación del yacimiento.

También, para nosotros, la sorpresa es doble. Por una parte, el comprobar de nuevo la riqueza proverbial y ubérrima de esta sierra, empeñada en proporcionar los mayores y mejores yacimientos de Europa. Pero, por otra, encontrarnos sublimado en Cueva Fantasma el factor humano, al ser los seniors, los Bermúdez de Castro y los Carbonell, los que excavan y trabajan directamente sobre los niveles recién descubiertos. Podían levitar en el Parnaso de los elegidos y prefieren seguir a pie de obra, con calor y con frío, arrancando a las entrañas de la tierra el suspiro fósil de un hueso, la lágrima cortante de un útil de pedernal. PIMENTEL Y BEMÚDEZ DE CASTROPIMENTEL Y BEMÚDEZ DE CASTRO

Ambos están convencidos de la enorme riqueza de este nuevo yacimiento. El material que proporcione complementará el registro hasta ahora obtenido y rellenará algunos de los huecos, como de neandertal y de Sapiens Sapiens antiguo, que aún existen. De conseguirlo, Atapuerca podría mostrar al completo las distintas fases de la evolución genética, cultural y artística de la humanidad en Europa, una información tan importante como tan escasa todavía. Para ello, es importante plantear adecuadamente la estrategia de excavación, ya que estos primeros pasos pueden condicionar de manera determinante los trabajos del futuro. Y por eso, los sabios prefieren plantearlo en primera persona, con un equipo muy reducido. Así pueden pensar y tomar las decisiones adecuadas que permitirán optimizar y racionalizar la excavación del futuro. Preguntados por cuántos años de trabajo serán necesarios para estudiar al completo el nuevo yacimiento, responden que alrededor de ciento cincuenta. Tenemos tiempo, pues, por delante, para comprender nuestros orígenes, espejo cierto para conocernos mejor a nosotros mismos.

Pero mientras se plantea el nuevo frente de excavación en Cueva Fantasma, los restantes yacimientos de la sierra siguen dando sus frutos. El futuro que promete, el presente que rinde. Juan Luis Arsuaga, sobre la Gran Dolina, nos cuenta los descubrimientos de nuevos bifaces de unos 400.000 años de antigüedad, que bien pudieron usar los preneandertales de la Sima de los Huesos, cuyo ADN ha logrado ser descifrado, una proeza científica de primer nivel. Para que nos hagamos una idea, el segundo registro cuyo ADN ha sido descifrado en el mundo tiene unos 100.00 años de antigüedad.

El conocimiento de la evolución humana está en deuda con el conjunto de yacimientos de la sierra de Atapuerca, la mayor concentración de fósiles del mundo, que pronto, serán enriquecidos por los hallazgos que se sucederán en la Cueva Fantasma, el yacimiento que ha sido planteado por los científicos de hoy, y que será explotado por los del futuro.

Fascinados por la sombra del coloso, nos dirigimos a comer con todo el equipo y patronos de la Fundación a Los Claveles, el restaurante de Ibeas de Juarros que creció con Atapuerca y que ya forma parte de su mito. La sierra vuelve a quedar en silencio, cargada de tanto pasado como futuro, mientras dormita somnolienta sobre el valle del río Pico, el cazadero de homínidos y hombres, la vega fértil desde el neolítico hasta nuestros días. El hombre es hijo del paisaje, al tiempo que lo configura. Y desde nuestros adentros emergen las dos únicas palabras que conjugan nuestro estado de ánimo y nuestro sentir:, asombro y agradecimiento. Asombro ante la excelencia, agradecimiento por la generosa sabiduría y por la clarividencia amable de estos jóvenes maduros que aún sonríen mientras trabajan, que aún comparten cuando descubren.

 

Manuel Pimentel Siles

  


 

LA CUEVA DE LOS CASARES Y LOS GRITOS DEL VACÍO

 

  RODRIGO DE BALBÍN Y MANUEL PIMENTEL EN EL PANEL DE LOS ANTROPOMORFOS DEL SENO 1 DE LA CUEVA DE LOS CASARESRODRIGO DE BALBÍN Y MANUEL PIMENTEL EN EL PANEL DE LOS ANTROPOMORFOS DEL SENO 1 DE LA CUEVA DE LOS CASARES

 

La Cueva de los Casares se divisa desde lejos, como queriendo llenar con su imponente presencia el vacío de la árida ladera. Sobre el desfiladero que cierra el río Linares, en el Alto Tajo de Guadalajara y en el término municipal de Riba de Saelices, se erige, soberbia, una torre-atalaya, que domina el valle desde su posición estratégica. Bajo la torre se abre la gran boca de la Cueva de los Casares, un importantísimo yacimiento del Paleolítico, que debe su nombre a los restos del poblado hispano-musulmán que existió en la ladera desde el siglo X hasta el siglo XIV.

Me recuerda a Cueva Negra, afirma Manolo Navarro. Le doy de inmediato la razón, porque yo estaba pensando en lo mismo. Tanto Cueva Negra, sobre el Desfiladero de la Encarnación, en Caravaca de la Cruz, en Murcia, como la Cueva de los Casares sobre el Valle de los Milagros, son algunos de esos lugares en los que la historia se concentra para conjugarse en armonía con la naturaleza. Los hombres de épocas muy distintas dejaron sus huellas en arquitectura, enseres y arte, y hoy un denso vacío parece cubrir su recuerdo. Porque no es igual el vacío que experimentamos sobre las ruinas de los hombres, que el que sentimos donde nunca hubo poso de humanidad. Al igual que en la física el vacío es una presión negativa que parece atraernos, el vacío que dejaron los hombres y las mujeres del ayer nos atrapan desde el grito silente de un recuerdo que se niega a desaparecer. Las ruinas del poblado, la atalaya, el desfiladero y, sobre todo, la boca de la cueva, componen una sinfonía del silencio que nuestra alma percibe y respeta.

La Cueva de los Casares, probablemente, sea el más completo yacimiento del Paleolítico Medio y Superior de Castilla La Mancha. Su amplio vestíbulo se abre hacia el sur, la mejor orientación para las épocas frías. Además de sus sorprendentes grabados, tanto en calidad como en cantidad, destaca una importante ocupación neandertal.

Aunque la cueva ya se conocía desde los años treinta del pasado siglo, y fue excavada en los sesenta, la universidad de Alcalá de Henares está realizando nuevas excavaciones, que arrojan valiosa información sobre la ocupación neandertal. Manuel Alcaraz, uno de sus investigadores, nos muestra la secuencia de estratos muy bien definidos y datados que demuestran la ocupación neandertales hasta hace, al menos, unos cuarenta y dos mil años. Esta cronología es muy interesante, porque algunos pensaban que el neandertal no habitó la meseta por esos tiempos, ya que, supuestamente, se habrían desplazado hacia regiones más templadas.

Miles de años después, nuestros antepasados sapiens sapiens, tomaron posesión de la cueva y dejaron, desde hace unos 26.000 años hasta hará unos 12.000 años, cientos de grabados y algunas pinturas rupestres, también, sobre sus paredes, muchas de ellas de gran calidad artística. Los grabados más antiguos serían gravetienses, los medios solutrenses y los más recientes magdalenienses. Toros y uros, ciervos y caballos conforman sus motivos más frecuentes, aunque nos llaman la atención algún león y, sobre todo, las misteriosas figuras de los antropomorfos.

ANTROPOMORFO DE LA CUEVA DE LOS CASARESANTROPOMORFO DE LA CUEVA DE LOS CASARES

De nuevo, como ya nos ocurriera en la cueva de Hornos de la Peña y en la Neocueva de Altamira, la aparición en la Cueva de los Casares de más de veinte grabados de antropomorfos nos asombra, al punto de asumir un elevado protagonismo. Todos ellos presentan aspecto similar, con rasgos tanto de animal como de hombre, que conforman inquietantes figuras. Si los artistas paleolíticos trazaban con perfección naturalista las figuras de ciervos, caballos, cabras y otros animales, ¿por qué esos antropomorfos erguidos, de cabezas alargadas e indefinidas y brazos extendidos? ¿Qué querían representar? Rodrigo de Balbín, catedrático emérito de Alcalá de Henares, comparte, al respecto, su sabiduría con nosotros. Estamos en la cueva en la que aparecen más antropomorfos, que fueron grabados a lo largo de miles de años, en composiciones bien distintas. Algunos parecen que se arrojan al agua, otros se imbrican y confunden con un caballo, los más parecen relacionarse entre sí, todos suponen un grito simbólico ante los ojos de aquella humanidad prehistórica que asumiría su mensaje. Desgraciadamente, nosotros no podemos entender su lenguaje totémico y nos quedamos absortos ante sus inquietantes formas de humanoide, que bien podrían servir de inspiración para películas de ciencia-ficción.

Bajo la atenta mirada de los antropomorfos, que parecen custodiar la cueva, nos adentramos hasta una sala profunda, en la que domina un bellísimo grabado de un león. También hemos podido observar lo que parecen ser animales de periodos muy fríos, como el rinoceronte lanudo o el glotón y algunas pinturas de caballo y de motivos geométricos, conocidas como tectiformes.

A pesar de su relativo desconocimiento, la Cueva de los Casares es, sin duda alguna, uno de los grandes hitos del arte paleolítico en España y un yacimiento de enorme potencial científico y artístico por conocer y divulgar. Las nuevas investigaciones supondrán un importante avance para su conocimiento, gracias al cual, quizás, se logre satisfacer y saciar el enorme grito de vacío con el que antropomorfos y ruinas succionan nuestro ánimo y sacuden nuestra razón.

 

Manuel Pimentel Siles


 

DE GALAXIAS Y MOLÉCULAS

 EMILIANO BRUNER NOS HA HABLADO HOY DE AFRONTAR TERRITORIOS INTERMEDIOS EN LA CIENCIA DURANTE LA GRABACIÓN EN EL CENIEH

EMILIANO BRUNER HOY EN EL CENIEH. FOTO KURRO. EMILIANO BRUNER HOY EN EL CENIEH. FOTO KURRO.

 

"Se investiga el Universo profundo y se investigan las moléculas, pero tenemos un paquete vascular enorme, una tela de araña que nos cubre el encéfalo y no sabemos para qué sirve. Cuando un cirujano tiene que intervenir, lo extirpa y para el gato". En estos términos se expresaba esta mañana Emiliano Bruner. Lo de "para el gato" suena a casquería, pero el paleoneurólogo italiano tiene razón en lo que afirma. Se trata de un debate de recursos y objetivos científicos. Por segundo día consecutivo hablamos de los objetivos de la ciencia. Es necesario formar buenos investigadores como Bruner, personas con iniciativa y sed de conocimiento, verdaderos científicos que se alejen de la creciente mercantilización de la formación universitaria en todo el planeta. 

El Centro Nacional para la Investigación Humana CENIEH es un proyecto que pretende ser punta de lanza. Constituye la vanguardia en planteamientos y medios para afrontar los estudios de evolución humana desde otras perspectivas, como el análisis del cerebro. El hecho de ubicar en Burgos - aprovechando la cercanía de la Sierra de Atapuerca - un centro de este tipo y el Museo de Evolución Humana en un único complejo es una idea brillante. Un proyecto coherente del que esperamos mucho. 

Para Bruner, la vascularización del cerebro de hombres y homínidos es un tema de investigación desde finales de la década de los noventa del pasado siglo. Por lo que hemos aprendido hoy durante su exposición magistral, los paquetes vasculares cerebrales son diferentes, y mucho, en cada tipo humano. De hecho, constituyen una huella de identidad inconfundible. 

MODELO TRIDIMENSIONAL DE LA VASCULARIZACIÓN CEREBRAL. BRUNERMODELO TRIDIMENSIONAL DE LA VASCULARIZACIÓN CEREBRAL. BRUNER

Sin pretender destripar el reportaje que vamos a dedicar al asunto en Arqueomanía, podemos adelantaros que el paquete vascular de nuestra especie, del hombre anatómicamente moderno, es mucho mayor que el de otros miembros del género homo. Por nuestro cerebro circula más sangre, por el centro, por el interior de los huesos y por las meninges. 

Las venas y arterias dejan impresiones, huellas, en la cara interior del cráneo de los homínidos. Esto permite determinar el tamaño y localización de sus vasos sanguíneos. 

El aumento de la vascularización en el hombre anatómicamente moderno puede deberse a una necesidad de refrigeración, a una mayor necesidad de consumo o a razones que aún son desconocidas. Por eso hay que seguir investigando. Y hace falta menos de lo que puede parecer, si no, pregunten a Bruner.

Esta mañana, la doctoranda cubana Gizeh Rangel nos mostraba decenas de imágenes computerizadas de zonas endocraneales y de la vascularización diplóica, por poner un ejemplo. Y comparaba nuestra especie con otras extintas. Esta joven de verbo ágil y melancolía del mar, se pasea por el interior del cerebro humano a través de potentes procesadores y pantallas de alta resolución.

Nuestro cerebro no es de mayor tamaño que el de un neandertal, pero presenta una configuración diferente y unas zonas más desarrolladas, como las parietales. El precuneus es un ojo especial, el tercer ojo, que únicamente posee nuestra especie. El neandertal, carecía de él, pòr eso sus cualidades visoespaciales eran menores que las nuestras. Por ejemplo, un neandertal tendría problemas para conducir un coche, disparar un rifle o diseñar un espacio arquitectónico. 

RECREACIÓN DE NEANDERTAL EN EL MUSEO DE LA EVOLUCIÓN HUMANA DE BURGOS. FOTO KURRORECREACIÓN DE NEANDERTAL EN EL MUSEO DE LA EVOLUCIÓN HUMANA DE BURGOS. FOTO KURRO

El laberinto de la evolución es muy amplio. Tiene calles que parecen avenidas pero que son adarves. Cuando la evolución "compra" una característica genética - por ejemplo una menor agresividad - no la adquiere sola, si no que va en un paquete. Por eso no somos perfectos. El mecanismo evolutivo "sopesa" ventajas e inconvenientes y da los pasos. Influido, también, por el ambiente. 

La genética es una información muy importante para el estudio de la evolución humana, pero no la única. El estudio de la vascularización y del endocráneo de nuestra especie y de los homínidos nos dará muchas respuestas. La anatomía y la funcionalidad de nuestro cerebro, como decíamos al comienzo, no es conocida por completo. Los estudios que realizan Bruner y Rengel contribuyen al conocimiento de la prehistoria pero también revierten en el saber médico actual. Pueden ayudar a curar enfermedades, a mejorar las funciones cognitivas, a perfilar sus procesos de análisis. 

El Universo y las moléculas son importantes, pero el hombre sigue siendo la medida de todas las cosas. Un tipo como Bruner, que lo mismo escudriña el cerebro que baila un tango, lo sabe. 

Mañana vamos, por dos jornadas, a la Cueva de los Casares. Os contaremos. 

 

M.N.


 

RODAJE EN LA SIERRA DE ATAPUERCA

 

LA CAMPAÑA DE 2017 ESTARÁ EN NUESTRO PROGRAMA. DEDICAREMOS UN CUADERNO DE CAMPO A LA CUEVA FANTASMA 

 

EXCAVACIÓN EN EL YACIMIENTO DE LA GALERÍAEXCAVACIÓN EN EL YACIMIENTO DE LA GALERÍA

 

El corte de una excavación puede ser un páramo desértico o una fértil vega. A ojos de un profano suele ser más bien lo primero, pero los expertos tienen el ojo habituado a detectar dientes de arvicólidos, industrias líticas y huesos largos. Ellos ven filones donde el común de los mortales sólo ve tierra. 

Para un paleoantropólogo, la Sierra de Atapuerca es como el Valle del Eufrates, del Nilo o del mismísimo Amazonas, por su feracidad fosilífera, se entiende. No es un problema de carencia de piezas, al contrario, es un trasunto de estrategias, de saber qué dirección tomar, de mira telescópica. Las excavaciones y los proyectos paleoantropológicos son largos y caros. Aquí saben mucho de eso, qué duda cabe. 

De pronto ves una banderola que marca el Cron Brunes Matuyama y ya sabes por dónde va la cronología de la capa fosilífera que tienes delante. Una imagen de un mamut o de un megalocero te da otra pista. Empiezan a resonar en tu cabeza los nombres míticos de la Trinchera del Ferrocarril, la Gran Dolina o Cueva Fantasma. Hay pocos lugares en los que nombren tan bien las cosas. Son nombres propios chulos, pegadizos, sugerentes. Aquí además de una cantera de fósiles hay otra de tituladores.  Y no lo digo por decirlo, es un hecho no baladí porque la socialización del conocimiento es una de las claves del sostenimiento de proyectos grandes y de proyectos pequeños.

 

CUEVA FANTASMACUEVA FANTASMA

 

Esta mañana, delante de la Cueva Fantasma estaban José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell con una piqueta. Supongo que Juan Luis Arsuaga estaría en la Sima de los Huesos. Sin duda, eso es seguir a pie de obra, predicar con el ejemplo. ¿Tiene continuadores esta generación? Yo creo que sí. 

La paleontología humana nos conduce por el laberinto de nuestros orígenes como especie. Los científicos construyen el relato más importante del mundo. Aquí, en Ibeas de Juarros y Atapuerca se teclean las líneas de un capítulo clave. El ser humano necesita esta información, por fragmentada, controvertida o difícil de obtener que sea. Hablamos de nosotros, de nuestro linaje y de nuestro planeta. 

Mañana toca el CENIEH y el Museo de Evolución. Emiliano Bruner nos espera. El domingo, regresamos a Cueva Fantasma. ¡Quién sabe lo que sucederá mientras tanto!

M.N.


 

DIÁSPORA HACIA LAS VILLAS ROMANAS

Una de las cuestiones más debatidas por los historiadores y arqueólogos es: ¿por qué se abandonan las ciudades en la época final del Imperio Romano de Occidente y aumenta el número de villas?

 LA CAZA DEL LEÓN EN UN MOSAICO DE LA VILLA DE LA OLMEDALA CAZA DEL LEÓN EN UN MOSAICO DE LA VILLA DE LA OLMEDA

 

El león mira, incrédulo, al espectador mientras muere. Su corazón es atravesado por una lanza y el artista musivario quiso que la incomprensión de una víctima - al fin y al cabo inocente - llegara hasta nosotros. Entiendo que quería hacernos reflexionar.  El león mata para comer, por lo general. Es su naturaleza. Los grandes prohombres de la Historia han cazado por otras razones: deporte, fortaleza, prestigio, reto y quizás crueldad. No es posible dar una razón sola. Pero ese, es otro debate. 

Esta mañana partíamos desde Sestao con destino a Pedrosa de la Vega, en la provincia de Palencia. La villa romana de La Olmeda era nuestro destino. Pero antes de ir a Roma, me gustaría reseñar que Bilbao y su Ría son un magnífico escenario para desarrollar la arqueología industrial. Y no sólo eso. También lo son para comprender cómo operan los cambios sociales. Mientras vivimos insertos en el día a día, mientras arrancamos las hojas del calendario en el teatro de nuestras vidas no nos apercibimos de los cambios. La sociedad que nos rodea va mutando y no nos damos cuenta. No podemos estar en el presente y el futuro simultáneamente. Es cosa de elegidos. 

SESTAO ESTA MAÑANASESTAO ESTA MAÑANA

Esta mañana bien temprano veíamos a los trabajadores de La Naval, experimentábamos un paisaje industrial, que lo crean o no, es un paisaje en vías de extinción. Si no, miren la Ría de Bilbao, lo cambiada que está. Por suerte ha sido un cambio con proyecto y con sentido.  Es muy probable que los trabajadores de Altos Hornos no pensaran en ningún momento que el escenario de sus vidas presentara el cariz que presenta en el siglo XXI. 

Recuerdo que nuestra visita a Tarragona de 2011, con motivo del rodaje de la excavación del Templo de Augusto, uno de los arqueólogos nos relataba como la gran capital imperial dejó de serlo y casi se convirtió en la nada más absoluta. Algo similar ocurrió en Cádiz o en Cartagena. 

Nosotros hemos rodado en muchas villas romanas y esta temporada vamos a dedicar un reportaje de fondo a las mismas. Así, de cabeza, recuerdo la de Almedinilla, la Casa de Mitra en Badajoz, la de Hyppolitus en Alcalá de Henares o la mismísima Villa Adriana. 

El fenómeno que provoca el acercamiento, el estudio, es el siguiente: sobre el siglo IV las grandes civitas se empiezan a abandonar y las villas se multiplican. ¿Hubo una caída del poder imperial? ¿Se volvieron insostenibles los municipios? ¿Tuvo algo que ver el cristianismo? 

Hoy en la colosal Villa de la Olmeda, un mosaico presidido por la figura de Aquiles nos empuja a un pensamiento. Pareciera que las ciudades romanas hubieran sufrido un oráculo como el del héroe guerrero: "encontrarás la gloria pero el mismo camino te conducirá a la muerte". 

MOSAICO DE AQUILESMOSAICO DE AQUILES

Esta temporada trataremos de informaros a fondo del fenómeno que produjo el abandono, al menos en parte, de las ciudades romanas y la proliferación de las villas. 

M.N.


 

ARTE RUPESTRE DEL CANTÁBRICO

 

Como si se tratara de un tríptico montañoso del Tour de Francia, hemos pasado varias jornadas visitando yacimientos y museos en los que el arte parietal de época prehistórica ocupa el centro de la escena. Las cuevas de Cantabria y País Vasco han sido el teatro de operaciones soñado de este programa desde el pasado sábado. Ayer, nos dedicamos a Altamira, hoy a Santimamiñe y Armintxe. Nuestro director, Manuel Pimentel, detalla la jornada del sábado. Un día que empezó en el Desfiladero de la Hermida y finalizó pasada la medianoche en Hornos de la Peña. Todo un placer para este equipo que agradece su extraordinaria colaboración a Cuevas de Cantabria, el Museo de Altamira y la Diputación Foral de Vizcaya.  

 GRABADO DE CABALLO DE LA CUEVA DE HORNOS DE LA PEÑAGRABADO DE CABALLO DE LA CUEVA DE HORNOS DE LA PEÑA

 

LAS PINTURAS RUPESTRES COMO ARTE DEL PASADO Y COMO VANGUARDIA DE FUTURO

Hablamos de arte, sin que ni intelectuales ni artistas hayan logrado ponerse de acuerdo en su esencia y alcance.  Marcelino Sanz de Sautuola, al descubrir las pinturas de Altamira, las primeras conocidas en el mundo, no dudó de bautizarlas como arte del Paleolítico. Corría el año 1879 y Altamira abrió la caja de los truenos del debate erudito. ¿Cómo podían haber realizado semejante obra artística aquellos seres antediluvianos que se suponían poco más que bestias toscas y simiescas? Altamira fue descalificada, calificada de fraude. Sólo cuando en las cuevas francesas comenzaron a aparecer pinturas con bisontes, la ciencia cayó rendida y fascinada ante Altamira y su mensaje. Para sorpresa de todos, desde miles de años atrás, la humanidad albergó una enorme sensibilidad artística, algo incomprensible para la mentalidad de la época. Los descubrimientos de pinturas y grabados, en cuevas y abrigos, se multiplicaron desde entonces. Cada nuevo hallazgo supuso un estremecimiento colectivo para una humanidad que se asombraba ante la profundidad misteriosa de su origen.

El arte rupestre es antiguo, antiquísimo. Sin embargo, la ciencia que los estudia es moderna, tan moderna que la sorpresa de los descubrimientos es aún posible. Afortunadamente, nuevas pinturas y grabados son descubiertos cada año por arqueólogos y espeleólogos. Lo que parece imposible, se hace realidad a lo largo y ancho de la geografía europea, donde España tiene un alto peso y, desde luego, Cantabria brilla, con todo mérito. Viajamos hasta tierras cántabras con la devoción del fiel que acude al santuario milagroso, con el gozoso estremecimiento del amante ante la cita deseada, con la pasión del coleccionista en pos de la pieza faltante. En ningún otro lugar existen tantas y tan buenas cuevas, en ninguna otra geografía se concentran tantas y tan buenas representaciones de arte rupestre. Y para atendernos, disfrutamos de un anfitrión a la altura del enorme patrimonio que tutela, Roberto Ontañón, director de las Cuevas Prehistóricas de Cantabria. De su mano conoceremos algunos de los hallazgos de pinturas y grabados tanto en la Cueva Auria, recientemente descubierta como en la Cueva de Hornos de la Peña, conocida e investigada desde un siglo atrás.

 

Roberto Ontañón y Manuel Pimentel en el interior de Cueva AuriaRoberto Ontañón y Manuel Pimentel en el interior de Cueva Auria

 

Donde las paredes verticales desafían a los cielos, donde los bosques se precipitan sobre el río Deva, se encuentra la Cueva Auria, en el corazón del desfiladero de La Hermida, en el término de Peñarrubia, límite entre Cantabria y Asturias. Lobos y osos habitan en los cercanos bosques de los Picos de Europa. El ascenso es breve, pero de gran pendiente. La cueva fue aprisco de cabras de la señora Auria, de la que tomó el nombre. Las pinturas, espléndidas como veremos, fueron descubiertas en 2015 en unas galerías profundas que habían sido cerradas por los pastores. La emoción del descubrimiento, la sorpresa del hallazgo, enriqueció el enorme patrimonio cántabro de arte rupestre.

Bajamos por una estrecha galería pasándonos la cámara de mano en mano. Manolo Navarro dirigía la operación de grabar en aquellas apreturas inverosímiles. El descenso supuso un bautismo iniciático para Kurro Silva y una confirmación de fe para Carmen Martínez Morenilla. Por vez primera, el equipo completo de Arqueomanía 17 nos encontrábamos en las entrañas de una caverna dificultosa. En la sala principal, algo más amplia, nos aguardaba la pintura gravetiense, antiquísima y solemne, dibujada hará más de veinticinco mil años. Sobre un panel blanquecino resalta la figura fusiforme que el artista gravetiense dibujó con la técnica de puntos marcados por su dedo en ocre. El vivo color rojizo del óxido de hierro destaca sobre el lienzo calcáreo del panel. La aparición de la figura supuso una auténtica sorpresa, porque no se esperaban pinturas de esta época fría a esa altitud del valle.

 

CARMEN EN EL RODAJE DE CUEVA AURIACARMEN EN EL RODAJE DE CUEVA AURIA

 

Roberto nos aclara que cada época del Paleolítico se expresó con unos estilos y técnicas dominantes, aunque no se debe caer en clasificaciones cerradas y absolutas. En todo caso, apuntamos nosotros, se diferencia claramente la pintura antigua gravetiense de la más moderna pintura magdaleniense, con 18.000 años de antigüedad, por poner un ejemplo, al igual que se distingue un románico de un barroco. Sorprende la relativa homogeneidad de estilos en aquellos tiempos remotos en los que la movilidad se nos antoja lenta y limitada, por no decir peligrosa y casi suicida. ¿Por qué, simultáneamente, se pintaban puntos o manos en negativo en unas épocas y ciervas y caballos en otros? ¿Por qué ocurre en periodos idénticos en una geografía tan extensa? ¿Por difusión cultural o imitación? ¿Por exigencias de un inconsciente colectivo que vibra al unísono? No lo sabemos y serán los científicos los que, con sus descubrimientos, tendrán que responder a las muchas preguntas que aún quedan abiertas.

En la cueva existen siete paneles o zonas de pinturas, la mayoría simples puntos rojos, que probablemente serían señales o indicativos compartidos con miembros del clan. Pero la gran sorpresa la encontramos en nuestro ascenso hacia la salida. En un panel elevado, similar al de la figura fusiforme, se nos muestra una original figura antropomorfa, espectacular a nuestro parecer, también conformada por puntos de ocre, una figura única en su cronología y que tendrá que ser aún desentrañada.  Roberto, prudente, nos advierte que aún están trabajando en ella, pero que si se confirmara su antigüedad gravetiense estaríamos ante un gran descubrimiento, ya que nada similar se conoce hasta el momento. Regresamos a la superficie tan fascinados como intrigados. ¿Representarían esos puntos realmente una figura humana? ¿Cómo es posible que estas figuras hubieran llegado sin descubrir hasta nuestros días?

Tras el almuerzo en La Hermida nos trasladamos hasta San Felices de Buelna y a su cueva más conocida, la de Hornos de la Peña, abierta al público desde hace años y en la que, paradójicamente, aún siguen descubriéndose nuevas figuras. La cueva es famosa por sus grabados, tanto gravetienses como magdalenienses, de uros, caballos, cabras, bisontes y renos. Alberga también una pintura magdaleniense de caballo y el grabado de un curioso antropomorfo de brazos elevados, como en plegaria, similar a los de otras cuevas y que son conocidos como los orantes.

Hornos de la Peña fue minuciosamente rastreada por los pioneros, Obermaier y Breuil, a principios del XX, que fueron los descubridores de los paneles principales. Desde entonces, cientos de investigadores han estudiado la cueva, considerada un referente en figuras grabadas. Pero, sorprendentemente, durante estos últimos años nuevas figuras han aparecido, fruto del riguroso trabajo de Olivia Rivero, que nos acompaña en la visita. Entre otras de las recientemente descubiertas, nos llama la atención una cierva de trazado trilineal. Compartimos con Olivia la emoción del hallazgo, facilitado, según sus propias palabras, por las nuevas tecnologías al alcance de la ciencia. Olivia nos insiste en la maestría técnica de los grabadores que, sin error y en muy pocas líneas, eran capaces de evocar a la perfección animales en movimiento. Eso, además de un evidente talento pictórico, significaba práctica y aprendizaje, que debería realizarse sobre materiales menos nobles en el exterior.

Conocer los grabados de Hornos de la Peña es conocer los orígenes del arte humano, un arte antiquísimo, pero rezumante aún de vanguardia. ¿Se puede considerar, entonces, como arte las pinturas rupestres? Bajo una hornacina natural, un auténtico retablo cavernario en el que reina un soberbio uro, entrevistamos a la pintora Ana Melgosa, que no tiene duda al respecto: las pinturas y grabados paleolíticos son arte, puro arte, que influye poderosamente, además, en las vanguardias actuales. 

 

Manuel Navarro rueda un plano con Carmen Martíenez en Hornos de la Peña. Foto KurroManuel Navarro rueda un plano con Carmen Martíenez en Hornos de la Peña. Foto Kurro

 

Pero el grabado más peculiar, el más inquietante, es el del antropomorfo, el humanoide que parece gobernar la cueva desde su retablo final y que guarda relación con otras figuras del momento – algunas conocidas como orantes – localizadas en cuevas situadas a lo largo de España y Francia. El antropomorfo de Hornos presenta rabo y pene, una característica compartida con algunas de las figuras similares, que siempre se encuentran en paneles principales de la cueva, como si quisiera dominarla. ¿Qué significan estas figuras? ¿Deidades, seres bondadosos, malvados? ¿Simples animales? Roberto Ontañón deja abiertas estas preguntas, aunque afirma que su trazado no es casual, sino que quiere significar algo distinto a la tradicional fauna paleolítica.

Abandonamos la cueva a las doce de la noche, bajo una débil llovizna. Aunque el debate sobre la esencia y naturaleza del arte continuará en los sanedrines de los eruditos, nosotros salimos con la convicción de que hemos contemplado arte, puro arte, cargado de emoción e intención, de estética y de simbolismo. La jornada ha sido larga e intensa, pero conducimos hasta el hotel mientras comentamos la promesa que siempre suponen los yacimientos paleolíticos con arte aún por descubrir. Los nuevos hallazgos de pinturas rupestres, tanto en las cuevas bien conocidas como en las recién descubiertas, continuarán iluminando con su arte primigenio nuestro conocimiento y sentimiento, porque, simultáneamente, el arte prehistórico es pasado y es futuro, vanguardia de una humanidad reflejada por siempre en la caverna de sus ancestros.

 

 

Manuel Pimentel Siles

 

 


 

 

 

LA CAPILLA DE SANTA CRUZ EN CANGAS DE ONÍS Y EL PODER DEL DOLMEN

 PUENTE DE CANGASPUENTE DE CANGAS

 

El dolmen, arquitectura poderosa y sagrada, siempre estuvo ahí, enlazando a los hombres con la fuerza de la tierra y de los cielos, con el más allá, con el linaje de los antiguos. Catedral primigenia, unió cielo, hombres y tierra con la fuerza telúrica de su construcción megalítica. Venerado y temido, respetado y adorado, el poder del dolmen se extendió durante miles de años hasta llegar, sorprendentemente, hasta nuestros días. En Cangas de Onís, la antigua capital astur, a orillas del rio Sella, vamos a conocer una excepcional historia que nos hablará de un dolmen convertido en iglesia, de una monarquía – la nuestra – cimentada sobre un dolmen en el que los restos de los reyes que se confundieron con los huesos de los poderosos neolíticos de los que heredaron la fuerza y el prestigio, enterramientos reales sobre necrópolis prehistóricas. Lo que aparenta ser literatura fantástica es pura realidad, lo que parece nacer de una imaginación desbocada es, en verdad, historia. Es más, se trata de nuestra propia historia.

Desde siempre, el poder se conquista. Pero, ya en la antigüedad, los sabios advirtieron que lo difícil no era conseguirlo, sino mantenerlo. Un golpe audaz, una osadía afortunada, un acierto fortuito, puede conceder al héroe el bastón de mando, la corona y el cetro. El guerrero victorioso que levanta la admiración entre los suyos y que lidera a sus seguidores por el prestigio de sus hazañas. Hasta ahí, bien. Pero el liderazgo de la epopeya es efímero, se apaga al acallarse el estruendo de los tambores de la batalla gloriosa. Al hijo del héroe le resultará mucho más difícil mantener la autoridad paterna, conseguir que los compañeros heroicos de su padre le obedezcan y sigan. Por eso, una vez alcanzado el poder, el monarca ha de esforzarse en legitimar su linaje

Pelayo, tras su victoria en Covadonga, se convirtió en rey. Más allá del debate sobre los aspectos míticos o legendarios de la batalla, lo cierto es que inició la dinastía monárquica del primer Reino de Asturias. Noble visigodo, como hablan las crónicas, o caudillo astur, quién sabe, lo cierto es que su linaje quiso legitimarse más allá del poder que las armas le confirieron. Y para conseguirlo, nada más útil que investirse con el símbolo de poder respetado y venerado por los astures, con la encarnación del prestigio de los antiguos por antonomasia. ¿Y cuál podría ser ese tótem sacro? Pues el dolmen, que, desde siempre, siempre estuvo ahí como lugar sagrado, como templo ancestral. Por eso, lo primero que hizo su hijo Favila en su corto reinado fue erigir, en octubre del año 737, la Iglesia de la Santa Cruz sobre el dolmen más poderoso, el de Cangas de Onís. La fuerza del dolmen, todo el prestigio de los ancestros, el poder de los antiguos, legitimaron así el linaje de Pelayo. Favila ya no era simplemente el hijo del héroe, Favila se convirtió en el heredero legítimo de aquellos primitivos y misteriosos astures que, en tiempos inmemoriales, erigieron el dolmen prodigioso. Según la tradición, el rey Favila y su mujer Froiluba, se enterraron bajo la Iglesia, es decir, en el corazón del dolmen arcano. Curiosamente, su padre Pelayo y su madre Gaudiosa también serían enterrados junto a otro dolmen cercano, el de Abamia. Como decíamos, los enterramientos reales se ubicaron sobre las antiquísimas necrópolis megalíticas, bajo tejos y robles, o, al menos, eso es lo que nos cuenta la tradición remota.

Según la leyenda, la Iglesia de Santa Cruz – hoy capilla desacralizada - debe su nombre a la milagrosa cruz de madera de roble que portó Pelayo en la batalla de Covadonga. La cruz se veneró inicialmente en la capilla hasta su definitivo traslado a la catedral de Oviedo en el año 908 por Alfonso III el Magno, que encargó para su custodia el relicario de la Cruz de la Victoria, símbolo, aún hoy día, de Asturias. La semilla del Reino de Asturias germinó en el dolmen de Cangas, que quedó sepultado bajo la iglesia y olvidado en los tiempos, hasta que una excavación en el XIX lo sacó a la luz, entre el asombro de las gentes. ¿Qué significaban aquellas grandes piedras bajo la iglesia fundacional? ¿La cripta y el enterramiento de Favila, acaso? La ciencia le puso nombre de inmediato. Se trataba de un dolmen, la construcción megalítica que se comenzaba a conocer y comprender a lo largo de toda la Europa Atlántica. Los vecinos, de inmediato, consideraron que la tierra de esas grandes piedras era milagrosa, por lo que acudieron a llevársela como reliquia, lo que perjudicó la conservación y propició el expolio.

El dolmen de Cangas fue levantado sobre al año 3.700 antes de Cristo, con unas dimensiones enormes para la escala cantábrica. La cámara está ricamente decorada y el túmulo llegó a tener un diámetro de unos treinta metros y una altura de más de cuatro metros. En su interior se encontró, entre otras piezas, una espléndida hacha pulimentada de fibrolita, horadada en uno de sus extremos.  Pero lo realmente singular es su ubicación, en una zona inundable, junto a la intersección de los ríos Sella y Güeña, un importante cruce de caminos. El dolmen, construcción del poder y de lo sagrado desde el neolítico, sería venerado durante miles de años, hasta que su fuerza fue adoptada por la incipiente monarquía astur y su recuerdo perdido en los tiempos. 

INTERIOR DE LA CAPILLAINTERIOR DE LA CAPILLA

Aún hoy se aprecia perfectamente el túmulo del dolmen sobre el que construyó la capilla y sobre el que también crece un tejo centenario, el árbol sagrado para los astures. Cangas de Onís, un centro de poder desde el neolítico, se convertiría en la primera capital del incipiente Reino de Asturias, del que descendería, finalmente, la monarquía hispánica. Nuestra corona se cimienta, pues, sobre un ancestral dolmen astur. La lápida fundacional de 737 comienza con un verbo sugerente: Resurge. ¿Qué resurge? Algunos entienden que una previa capilla visigoda, pero otros apuestan por el resurgimiento del poder del dolmen, puesto al servicio de la monarquía. El poder del dolmen que, al no ser del hombre, sino de la tierra, nunca mengua, siempre se encuentra ahí, esperándonos paciente.

Ana, la guía de la capilla, nos consiguió la escalera para bajar hasta el dolmen. Miguel de Blas, nuestro anfitrión y catedrático de Prehistoria de la Universidad de Oviedo, desciende con nosotros para describirnos la cámara y mostrarnos los ricos dibujos y grabados realizados sobre sus ortostatos, de alguno de los cuales fue el descubridor.  Apasionado por la permanencia del poder megalítico, nos convence con sus análisis y razones. Acertaron, pues, los reyes, al adoptar el símbolo de los antiguos.

La dinastía astur se legitimó en el prestigio del dolmen, venerado aún por los astures de la Alta Edad Media. La leyenda nos cuenta que el propio Pelayo fue enterrado junto a su mujer Gaudiosa en la Iglesia de Santa Eulalia de Abamia, en las cercanías de Cangas y junto a otro gran dolmen, excavado en el XIX, y del que podemos conocer algunos de sus ortostatos decorados en el Museo Arqueológico Nacional.

El dolmen legitimó en vida a los primeros reyes astures, padre e hijo, que pidieron, también, ser enterrados en las antiquísimas necrópolis neolíticas. Cambiaron las arquitecturas, permaneció el poder, telúrico y profundo, de la tierra madre. Y es que es bueno que el poder nuevo se remita al original para refrendarse. Pelayo y Favila fundaron una dinastía sobre el dolmen: acertaron. Los otros monarcas de la época no lo hicieron: se equivocaron. Los descendientes de aquellos caudillos astures fueron, siglos después, reyes de León, de Castilla, de Aragón, de España. Reinaron sobre un enorme imperio y su estirpe aún porta hoy la corona de nuestra moderna monarquía parlamentaria. El poder del dolmen los invistió, el poder del dolmen hizo llegar, lozana, su sangre hasta nuestros días. 

Manuel Pimentel Siles

 


 

 COVA EIRÓS Y EL ARCANO MÁGICO DE GALICIA 

  

Galicia es tierra mágica; aseveración que, no por tópica, deja de ser menos cierta. Pasear por sus caminos y veredas es comulgar con su espíritu, misterioso y antiguo, que nunca atrapamos, pero que siempre nos estremece y atrapa. Escritores y poetas se preguntaron, desde siglos atrás, por dónde habitaría el arcano del misterio gallego, donde residiría su corazón ancestral. Algunos afirmaron que en las penumbras celtas de sus bosques, otros que en sus cruceiros y meigas, los más marineros que en sus costas de mar bravío, que en sus rías serenas y ubérrimas. Nunca se pusieron de acuerdo y, probablemente nunca lo harán. La esencia del misterio, precisamente, es lo inexplicable, lo inasible, lo invisible. Lo que se percibe, pero no se entiende; lo que se siente, pero que no se razona. Por lo tanto, inútil es buscarlo. El misterio gallego nunca se encontrará, jamás se rendirá ante la tenacidad científica; el encanto del misterio gallego aparecerá, fugaz y caprichoso, aquí y allá, cuando su alma ancestral así lo desee, para mostrarnos los reflejos brumosos de su esencia. Y hoy, se nos muestra generosa: cuando ascendemos hasta Cova Eirós, cubiertos por las copas frondosas de carballos y castaños, abrazados por su penumbra densa y telúrica, sentimos que la madre Galicia nos acoge en su regazo. 

En la falda de una pequeña colina de la parroquia de Cancelo, en Triacastela, al sur de Lugo, se encuentra la Cova Eirós, el yacimiento prehistórico más importante de Galicia. ¿Y si el alma de Galicia se custodiara en algunas de las escasas cavernas que esconden sus montes y montañas?, nos preguntamos mientras tomamos resuello y contemplamos a nuestros pies el mosaico de prados verdes que el capricho de un minifundismo atávico trazó en geometrías imposibles. Ramón Fábregas, catedrático de prehistoria de la universidad de Santiago de Compostela, nos habla del cruce estratégico de cauces y rutas en el que nos encontramos. Durante siglos, los peregrinos del camino francés recorrieron estos paisajes bellísimos sin llegar a sospechar que, desde la entrada de la cueva, al menos cincuenta mil años de la historia de la estirpe humana observaban sus sacrificios y esfuerzos de caminante. 

Poco se conocía del paleolítico gallego. Durante mucho tiempo se pensó que el arte rupestre del Cantábrico se interrumpía en el occidente asturiano, lo que, en principio, no tendría sentido alguno. Si los sapiens del solutrense y del magdaleniense pintaban sus cuevas en lo que hoy es Cantabria y Asturias, ¿por qué no habrían de hacerlo en Galicia? La respuesta era obvia: la causa no había que encontrarla en el talento humano, sino en los caprichos de la geología. Galicia, tan pródiga en cuarcitas y pizarras, apenas si acoge formaciones calizas en las que las cavernas pueden formarse. Pues bien, la Cova Eirós, precisamente, se encuentran en esa franja caliza que se adentra en los montes de Lugo, por lo que pudo acoger y custodiar, pinturas y restos de aquellos tiempos remotos. 

Alcanzamos la entrada de la cueva, oculta bajo un bosquete de avellanos, que nos invita a adentrarnos en los secretos de los tiempos que custodia. Su boca responde al canon, al arquetipo, de cueva que todo niño dibujaría. Los andamios protegen la profunda excavación de su suelo. Allí, frente a un corte que nos muestra sus largas cronologías, entrevistamos a Arturo de Lombera, codirector del yacimiento de Cova Eirós, que nos habla de periodos, de industrias líticas y especies humanas que compitieron con las fieras que también ambicionaban las acogedoras penumbras de la caverna. Las piezas más antiguas encontradas datan de unos cincuenta mil años y hasta hace unos cuarenta mil los neandertales la ocuparon esporádicamente, como evidencia la rica industria musteriense encontrada. Un núcleo de cuarzo de factura Levallois nos muerta la pericia que alcanzaron en la talla de la piedra. Los últimos neandertales desaparecen de Cova Eirós hace alrededor de cuarenta mil años, algo antes de que apareciéramos nosotros, los primeros Sapiens Sapiens, con nuestra revolución tecnológica en los enseres, en la industria lítica y en las manifestaciones artísticas, tanto de arte mueble – nos muestran una fantástica azagaya de hueso con motivos geométricos – como en las pinturas rupestres y grabados que nos aguardan en el interior. Los últimos neandertales y los primeros humanos vivieron en este lugar sin llegarse a encontrar en las cronologías que marca la excavación. Cova Eirós, sin duda alguna, arrojará luz científica al debate que tanto apasiona e inquieta. ¿Somos los responsables de la extinción de los neandertales o nos hibridamos con ellos? ¿Somos especies distintas o simplemente razas diferentes? Dejamos la pregunta en el aire y nos adentramos en la cueva, atravesando una estrecha gatera que nos conduce a la gran sala de las pinturas, que Ramón Fábregas nos explica con la erudición del sabio y la pasión del enamorado. Caballos, toros, ciervas, grabados geométricos… toda la sala es un gigantesco retablo que tardó en descubrirse y que constituye la principal – por no decir casi la única – muestra de pintura rupestre de Galicia. Las pinturas en trazos negros, con unos diez mil años de antigüedad, se superponen sobre los grabados más antiguos, configurando un palimpsesto prehistórico de enorme valor histórico y artístico. Para nuestro anfitrión las pinturas paleolíticas se extendieron durante un periodo tan extenso que no se puede simplificar sobre su función y finalidad. Quizás representaciones sagradas en unos tiempos, símbolos identitarios en otros, elementos chamánicos e iniciáticos en ocasiones. Desde las entrañas de los montes gallegos contemplamos estas pinturas milenarias y entrevemos retazos fugaces del misterio fugitivo que desde siempre atormentara a poetas y escritores y que hoy desvelan arqueólogos y paleoantropológos. 

Pero neandertales y humanos no fueron los únicos habitantes de esta cueva, en la que se han encontrado abundantes restos de osos cavernarios y de leones de las cavernas, que competirían, quien sabe si con la furia de sus fauces y garras, contra los palos y piedras de aquellos nómadas organizados en bandas de pocas familias y de menos de cincuenta personas. Al fondo de una galería se han encontrado los restos de más de cuarenta individuos del temible oso de las cavernas, cuyos zarpazos aún marcan, amenazantes, las paredes de la cueva. 

Nos toca abandonar Cova Eirós. Dejamos atrás el eco desgarrado de los últimos neandertales, las primeras huellas del sapiens triunfante y los útiles de ambos. Afuera nos espera el verde de las praderas y de los bosques en los que nuestros antepasados cazaron miles de años atrás. Desde entonces, los espíritus venerados de los animales, encarnados en pinturas y grabados, custodian la sagrada oscuridad de la cueva ancestral y primigenia que nos conmuev


ELS VILARS, EL CORAZÓN DEL GUERRERO

ELS VILARS. FOTO AÉREAELS VILARS. FOTO AÉREA

 A veces, los guerreros más fieros ocultan en sus entrañas un corazón delicado, una emoción trémula, un amor inconfesado. Bajo la fiereza de sus corazas y panoplias, tras el brillo de sus escudos, espadas y lanzas, el joven temeroso que se enfrenta a la batalla siempre tiene un recuerdo emocionado a los suyos, a su amor, a su hogar. Por fuera, hierro; por dentro, sentimiento. Pero sin que se note demasiado, claro está, porque, ya se sabe, los hombres ni lloran ni se reblandecen por sensiblerías ni sentimientos. Hombres de hierro, puro hierro, para la batalla sin cuartel.

Los guerreros se protegen en el interior de las fortalezas desde que, en el remoto neolítico, nos hiciéramos sedentarios y territoriales. Pero fue en la Edad del Hierro cuando las fortificaciones adquirieron un terrorífico aspecto, amenazante y letal. Hoy visitamos la fortaleza íbera de Els Vilars, con planta conceptual de dibujo de Miró y alzado feroz de intimidante armadillo pétreo.

En el corazón de una fértil llanura regada por el canal del Urgell se encuentra la localidad leridana de Arbeca, famosa por ser la cuna del arbequino, la variedad de olivo que produce el aceite más afrutado. Pero el sorprendente descubrimiento de la fortaleza íbera, allá por los años setenta del pasado siglo, bautizada como Els Vilars, por la toponimia del lugar, la colocó entre el olimpo de las ciudades con un patrimonio arqueológico ibérico más destacadas.  Els Vilars presenta un buen estado de conservación y su planta circular, fuertemente amurallada y que gira sobre un gran pozo central, traza un dibujo entre geométrico y abstracto en el paisaje que nos asombra e intriga. ¿Por qué ese diseño arquitectónico, esas fuertes murallas, esos fosos desproporcionados?

RODAJE EN EL VILARSRODAJE EN EL VILARS

Conocemos el yacimiento de la mano de Emili Junyent, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Lérida y director de las excavaciones desde su descubrimiento, que nos responde pacientemente a las muchas preguntas que el lugar nos suscita. Primero el porqué. Los íberos ilergetes la construyeron ex novo, con un diseño cerrado, a mediados del siglo VIII a.C., en el hierro antiguo.

Paradójicamente la fortaleza se erigió en un llano, rechazando la lógica defensiva de las alturas circundantes. La finalidad última, pues, no pudo ser la defensiva, otros debieron ser los motivos que justificaran la osadía de levantar una gran fortaleza en un lugar tan difícil de proteger. La respuesta de Emili Junyent apunta a criterios políticos de ocupación del territorio y, sobre todo, al deseo expreso de exteriorizar poder, inspirar temor, advertir a propios y extraños sobre el lugar donde residía la jefatura a quien respetar y obedecer.

Pues si esa fue la finalidad de los ilergetes, vive Dios que bien lo consiguieron al erigir la fortaleza de Els Vilars. Su visión exterior asemeja a una gigantesca bestia antediluviana defendida por corazas, espinos y cuernos. Muros de seis metros de ancho, con casi nueve metros de altura y con catorce torreones, todo ello rodeado por un gran foso de más de veinte metros de ancho y con una profundidad media de unos 4 metros. Las afiladas defensas del campo frisio aún se recortan amenazantes ante nosotros. Demasiado artefacto militar – el 80% de la superficie está ocupada por las murallas - para una ciudadela de apenas sesenta metros de diámetro y habitada por unas ciento cincuenta personas. Sin duda, sólo la representación escenográfica del poder justificaría tamaña ostentación.

La ciudad presenta varios niveles de ocupación, desde el primer hierro hasta el ibérico pleno, para ser abandonada a mediados del siglo IV a.C., tras cuatrocientos años de ocupación continua. La ciudad no fue destruida, sino, al parecer, pacíficamente abandonada. Sencillamente, había perdido su razón de ser. Su silueta ya no imponía temor, como antaño, y los guerreros y poderosos del momento decidieron que otros debían ser los lugares donde enarbolar sus pendones, consagrar sus templos, adorar a sus dioses, engendrar a sus hijos. Deshabitado y abandonado, Els Vilars sólo encontró el consuelo de la ocultación bajo el manto de tierra con el que el tiempo, siempre generoso, lo cubrió. Mejor desaparecer con honra que ser objeto de escarnio y desgarro, con los jirones de sus murallas expuestos impúdicos ante los ojos de todos. Su viejo orgullo íbero no soportaría la humillación de recibir burlas cuando nació para inspirar temor, suscitar sumisión y reclamar obediencia.

POZO DE ELS VILARSPOZO DE ELS VILARS

Aquellos guerreros de aspecto fiero y, quién sabe, de corazón sensible, levantaron una fortaleza con un exterior terrorífico para albergar sus hogares en su interior. Y en ellos, la calidez doméstica, el amor familiar. Bajo los suelos de algunas de las casas se han encontrado – como es habitual entre los íberos – enterramientos de niños muertos al nacer, de guerreros que nunca pudieron ser y que, desde el cielo de los seres inocentes, bendecirían a la sangre que lo engendró. Pero, bajo esas casas, se escondía, también, restos de fetos de potros. Se han encontrado al menos quince y esta muestra de veneración por el caballo es algo propio de Els Vilars. Quien diría al observar sus fosos, murallas y torres que, en su interior, niños y potros muertos al nacer serían venerados al unísono bajo el tálamo y el hogar. Quien así oficia en casa, sentimientos alberga en su corazón.

Un templo – un espacio cultual en jerga científica – los reuniría para su devoción. Una hornacina en la que se situarían sus betilos, un altar/hogar en forma de piel de toro - al modo tartésico y orientalizante -, y lámparas que impregnarían de hollín paredes y techos, demuestran el culto permanente de aquel espacio sagrado.

Espacios domésticos, almacenes, talleres y hornos se encuentran articulados de manera concéntrica alrededor del gran pozo/aljibe central, una monumental excavación revestida en piedra que recogía el agua de lluvia y aportaba seguridad ante el posible asedio prolongado. El pozo es el auténtico corazón de Els Vilars, al punto de preguntarnos si, además de su función como depósito, pudo tener algún especial simbolismo para los que lo custodiaban.

Pero aquellos guerreros, ya lo sabemos, también eran padres de familia, agricultores en gran parte del año que, al modo homérico, sólo eran llamados a la lucha cuando el tambor de la guerra resonaba al alba de la gloria; de la gloria o de la muerte. Por eso, sudorosos bajo su panoplia, se encomendarían al hijo enterrado, o al potrillo de sus lares o de sus dioses domésticos. Aullidos de lobo fiero al exterior, tierno ronroneo, apenas si musitado, en el interior.

Las excavaciones en Els Vilar continúan y los descubrimientos se sucederán en el tiempo. Existen otros fosos exteriores que, una vez excavados, incrementarán la monumentalidad de la fortaleza. La necrópolis aún no ha sido descubierta y sus muertos y ajuares suponen todo un reto para los arqueólogos que la investigan. Sorpresas y conocimientos que, sin duda alguna, el yacimiento generoso nos regalará en un plazo breve.

Pese a su aparente fiereza, nos sentimos bien en Els Vilars. Toda su tramoya militar, sus defensas desmesuradas, su ostentación bélica, ni nos intimida ni nos inquieta. El lugar, hoy, evoca paz; insufla serenidad. Quizás sea porque los guerreros se fueron hace tiempo, con sus corazas y dagas, a otras fortalezas de las de verdad, para dejar aquí enterrados los restos de los hijos muertos con la fiel compañía de sus potros neonatos. Junto a ellos, intuimos, quedó un trozo de ese corazón, tierno y palpitante, que nunca se atrevieron a mostrar y que siempre ocultaron en aquellos tiempos feroces de la Edad del Hierro que les tocó vivir.

 

Manuel Pimentel Siles.

 


 

ULLASTRET, EL ESPÍRITU MELANCÓLICO DEL LOBO

 

MURALLA DE ULLASTRETMURALLA DE ULLASTRET

 

El espíritu del lobo merodea las ruinas de las ciudades íberas que los adoraron y que lo representaron en esculturas, cerámicas, armaduras y escudos. El lobo es un feroz cazador y un tierno padre de familia. Aparece y desaparece como por ensalmo y alimenta a su prole sin desmayo. Quizás por eso, la sociedad íbera admirara – y temiera - a la fiera que aullaba estremecedoramente en las noches de luna llena. Y quizás por eso, sus guerreros mostraran una fiereza salvaje con sus enemigos derrotados, humillados, vejados. Visitamos Ullastret, la capital de los Indiquetas, y la visión de los cráneos decapitados clavados sobre las puertas nos sobrecoge y atemoriza. ¿Quiénes fueron estos guerreros? ¿A quién temían?

Enclavada sobre el Puig de Sant Andrés, un cerro que domina un antiguo lago, Ullastret es una de las ciudades íberas más importantes de España. Se levanta en el corazón del Bajo Ampurdán, en la provincia de Gerona, sobre uno de sus paisajes más hermosos, en palabras del escritor Josep Plá. Su simple visión ya impone, por lo que nos acercamos a ella con temor reverencial. Se encuentra defendida por una enorme muralla ciclópea y rodeada por un profundo foso que evidencia un elevado conocimiento de la ingeniería militar. El director del yacimiento, Gabriel de Prado, nos habla de sus cronologías, desde un primer asentamiento en el siglo VII a.C., hasta su apogeo y plenitud entre los siglos VI y IV a.C., cuando llegó a albergar una población de entre 4.000 y 6.000 personas, una desmesura para su momento.

Los habitantes de Ullastret manejaron con gran maestría la forja del hierro, con el que fabricaban herramientas y aperos agrícolas y, sobre todo, armas. Destacan las espadas del tipo La Tene, mucho más abundantes que las tradicionales falcatas ibéricas. La estremecedora costumbre de clavar en las puertas las cabezas decapitadas de los enemigos nos evocan la fiereza de alguna de las costumbres de la época. Algunas de las cabezas de estos desdichados –  de tan sólo 16 años de edad, uno de ellos – nos miran desde las vitrinas del museo. Los guerreros de Ullastret los derrotaron y no tuvieron piedad: se sabían poderosos y mostraban su poder con el espectáculo macabro de los cráneos enclavados.

La ciudad erigió palacios y templos, y estuvo gobernada por una aristocracia que tomaba sus decisiones en un senado patricio. Su economía agraria basada en el cereal le permitía valiosos excedentes con los que mercadear con el rico emporio griego de Ampurias. De ahí los muchos silos que aparecen diseminados por la ciudad y de ahí también la rica cerámica griega encontrada. Pero por encima de silos, palacios, templos y aljibes, destacan su arquitectura militar, con murallas ciclópeas, torreones y fosos, levantados antes de que cartagineses y romanos comenzaron a hollar su territorio. ¿Por qué, entonces, este enorme artefacto militar? ¿A quién temían?

Sabemos que sus enemigos ancestrales eran sus propios vecinos, otros pueblos íberos con los que, por causas diversas y de manera esporádica, entraban en guerra. Por eso la desmesura de sus defensas, pensadas tanto para resistir el asedio como para atemorizar con su poderío a propios y extraños. Pero de nada valieron sus baluartes cuando las dos potencias del Mediterráneo occidental, Roma y Cártago, rompieron hostilidades en 218 a.C. para dar comienzo a la que sería conocida como II Guerra Púnica. Roma destruyó a los púnicos que osaron retarla ante sus mismas puertas y su victoria decidió el declive y muerte de Ullastret. Roma se enseñoreó de la Iberia y no podía permitir que sus poderosas ciudades retaran su poder desde la altura de sus murallas. Por eso, ordenó que sus habitantes la abandonaran. Ullastret quedó como una ciudad fantasma, deshabitada, pero sin destruir. El tiempo tenaz e incansable la enterró bajo la tierra y su nombre y recuerdo se perdió en la noche de los tiempos.

En la parte alta de la ciudad, que domina el antiguo lago, se edificó posteriormente, junto a un aislado castillo carolingio, la iglesia de San Andrés en el siglo XIII, cuanto Ullastret ya sólo era una sombra perdida en la memoria. Como en otros tantos lugares, las ermitas y pequeñas iglesias rurales se cimentaron sobre los altares de los dioses antiguos, sobre las recias piedras de los templos olvidados. Nadie escuchó ya los aullidos desgarrados del lobo derrotado. Ya eran espíritus y a los espíritus nadie los quiere ni, mucho menos, los escucha.

Ullastret se abandonó y sus ruinas quedaron sepultadas durante más de dos mil años. La arqueología descubre hoy sus secretos e ilumina con sus hallazgos un esplendoroso pasado ibérico que apenas si hemos comenzado a conocer. El espíritu del lobo ya no aúlla feroz, pero si lo convocáramos, percibiríamos su mirada de derrota y melancolía sobre el paisaje único y luminoso del Ampurdán.

 

Manuel Pimentel Siles.

 

 


 

GERONA JUDÍA

INSCRIPCIÓN FUNERARIA JUDÍA DE GERONAINSCRIPCIÓN FUNERARIA JUDÍA DE GERONA

Al cabo de una semana es posible que veamos decenas o centenares de lápidas funerarias. Los rodajes de arqueología son así. Quizás hoy resultan más conmovedoras por tratarse de lápidas de personas que fueron los familiares de desterrados. 

En 1492 los Reyes Católicos firmaron el Edicto de Expulsión. El 1 de agosto, todos aquellos judíos que no estuvieran convertidos al catolicismo debían abandonar España. Algunos tuvieron escasos días para reaccionar. La especulación se disparó, la ruina de muchas familias fue inevitable.

Una parte de de nuestra historia se desgarraba así del trono común. Sefarad se marchaba. Desde entonces, Fez, Esmirna, Alejandría o Salónica fueron el refugio de aquellos a los que no se les permitió vivir en la tierra de sus padres. El episodio, no por conocido, resulta menos trágico.

Aquellas gentes, o muchas de ellas, hablaban ladino, una forma de castellano antiguo que todavía pervive en algunos reductos.  Muchos sabrán que hay incluso - o había - un programa en ladino en Radio Exterior de España. 

Hoy hemos visitado el Museo Judío de Gerona. Es un museo histórico y arqueológico. Recoge una amplia información de lo que se conoce como el Call (la calle), es decir, la judería gerundense. Hemos podido filmar su baño ritual del siglo XV y diversas piezas de carácter religioso, funerario o civil. 

Los judíos se aposentaron en Gerona al menos desde el siglo IX. Prácticamente tuvieron una sucesión de generaciones ininterrumpidas durante casi seiscientos años. Un episodio de 1391 - el asalto de la Aljama - pareció el principio del fin. Muertes, conversiones forzosas o secuestro de niños. Pintaba mal para los judíos, a pesar de ser siervos del Rey de Aragón. 

Hubo precedentes y habría réplicas. La crisis y el milenarismo fueron el caldo de cultivo ideal para un antisemitismo poco o nada disimulado, no existía la corrección política. Como dato sobrecogedor, perfectamente documentado, decir que existía la tradición de apedrear las casas de los judíos durante los viernes (quizás los viernes santos)

En Gerona floreció una brillante tradición cabalista, una sucesión de rabinos y místicos que fueron dando cuerpo a la heterodoxia hebrea. Antes se decía que la Cábala no se podía estudiar hasta haber cumplido los cuarenta años, ¿seguirá siendo igual? Tal vez haya que ir a Safed o llamar a algún experto en el Zohar para averiguarlo. Los místicos siempre han seguido caminos inescrutables. 

Nosotros habitualmente vemos religiones que ya no existen: el culto imperial, el panteón griego o los dioses íberos. Acercarse desde la arqueología a religiones vivas, exige un tacto mayor, qué duda cabe. Esta temporada ya hemos visto piezas y oído historias muy interesantes al respecto. Seguiremos informando. 

 


 

BARCINO, LA BARCELONA ROMANA

EL ACUEDUCTO ROMANO DE BARCELONA EN EL ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE BARCELONAEL ACUEDUCTO ROMANO DE BARCELONA EN EL ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE BARCELONA

El hecho de buscar los restos romanos de una ciudad como Barcino en la Barcelona actual constituye en si mismo un hecho reseñable. El tamaño de la gran urbe devora su lejano pasado. ¿O no?

Había elementos que estaban ahí, a la vista de casi todo el mundo, pero había que tener ojos peritos para identificarlos. Cuando los profanos miramos un muro, raramente vemos algo más que un muro. Hay que ser un experto y saber lo que se busca para hallar una muralla romana. 

La muralla romana de la vieja Barcino está en pleno centro, circunvalando la Catedral, en paralelo a la Vía Layetana o la Plaza Nova. El acueducto - según se ve en la imagen superior - aflora en su bifurcación bajo los cimientos del Archivo Histórico Municipal de Barcelona. Llegó a medir trece kilómetros, una longitud nada desdeñable.

En el centro de Barcelona también puede verse un templo de Augusto en la Sociedad Excursionista, que amablemente permite la entrada a tirios y troyanos para disfrutar de las tremendas columnas del monumento imperial. 

 

Columnas del Templo de AugustoColumnas del Templo de Augusto

Nadie sabe a ciencia cierta por qué Augusto decidió hacer una fundación sobre unas colinas en un delta. Nadie tiene todavía una explicación definitiva. Tarraco le devolvió la salud y él se lo agradeció con un enorme programa edilicio y con la capitalidad de la provincia más grande del Imperio, la Hispania Citerior. Pero ¿por qué una pequeña ciudad como Barcino en una región con gran profusión de asentamientos?

Barcino es originalmente una ciudad amurallada de unas diez hectáreas. Probablemente la gran pared fue levantada por una legión. Pero su primera muralla no tenía un carácter defensivo, sino de prestigio. La puesta en escena, con el Templo de Augusto coronando el conjunto, debió de resultar de un gran efectismo vista desde el mar. 

En Barcino se procesaba pescado y mucha gente vivía en el suburbio extramuros. El siglo IV lo cambió todo. Se refuerza la muralla, comienza el miedo. Antes Barcino había sido un paraíso para los libertos y la patria de un prohombre como Licinio Sura, de quien dicen que fue amigo del mismísimo Trajano. 

En Barcelona están por la labor. Quieren que Barcino aflore, que los ciudadanos la conozcan. Y por eso tienen un plan, el Pla Barcino. Carme Miró nos lo ha contado muy bien. Lo verán en el programa. 


 

MONTSERRAT, PUERTA DE LA ARQUEOLOGÍA BÍBLICA

BIBLIOTECA DE LA ABADÍA DE MONTSERRATBIBLIOTECA DE LA ABADÍA DE MONTSERRAT

Pocas disciplinas resultan tan atractivas y sugerentes como la arqueología bíblica. Hablar en España de arqueología en relación con la Biblia conlleva, necesariamente, referirse al Scriptorium Biblicum et Orientale de Montserrat, la colección bíblica más emblemática, rica y estudiada. Queríamos conocerla y hoy, por fin, visitamos Montserrat, corazón de Cataluña y centro religioso y cultural fundamental para la historia de España entera. Aunque la aparición de la Virgen de Montserrat se data en el año 880, no sería hasta 1025 cuando el Abad Oliva autorizara el primer monasterio sobre la antigua ermita. Durante mil años, este santuario ha sido un referente espiritual e intelectual, con una prolongada influencia en toda Europa. Se encuentra enclavado en las alturas del macizo de Montserrat, cuyas bellÍsimas formas geológicas lo convierten en un lugar único y, probablemente, sagrado, desde la más remota antigüedad. Montserrat es suelo santo, cuya energía telúrica y espiritual percibe el visitante sensible. Como todos los grandes santuarios marianos, Montserrat es un lugar de fe y de oración y, al tiempo, un destino turístico donde se reza y se comercia, donde se peregrina y se turistea. Mesnadas de visitantes, fieles, turistas y viajeros recorren sus museos, capillas e instalaciones, sabedores de que, quien no conoce Montserrat, nunca llegará a conocer el alma de Cataluña. Primero Montserrat, después el resto de esta tierra hospitalaria y maravillosa.

Los monjes benedictinos, desde la fundación del monasterio, desarrollaron una fructífera actividad intelectual y cultural, fruto de la cual podemos disfrutar de su biblioteca, sus museos y su escolanía. Pero hoy conoceremos el museo de arqueología bíblica, su colección más singular, dirigida por el erudito padre Pius-Ramón Tragán, que nos sobrecoge con su sabiduría, bondad y clarividencia desde sus portentosos 89 años

 

 

.MOMENTOS DEL RODAJE DE HOY CON EL PADRE PIUSMOMENTOS DEL RODAJE DE HOY CON EL PADRE PIUS

Óscar Bardají, el responsable de comunicación del monasterio nos conduce amablemente a través de salas de pintura – un espectacular Caravaggio nos saluda a nuestro paso – hasta la colección de arqueología. Allí nos presentan al padre Pius que, acompañado por Pau, que nos adentra en el ala en la que se custodia el núcleo de la colección. Y en una pequeña sala dedicada a Egipto grabamos la entrevista, que a todos nos parece, sencillamente, formidable. El padre Pius, que ha estudiado y trabajado muchos años en Roma y Jerusalén, es un erudito conocedor de varias lenguas orientales, antiguas y modernas, que ha sabido mantener el museo a la altura que soñara su fundador, el legendario padre Ubach.el libro de la historia sagrada, sino que es una auténtica joya arqueológica, el único relato que disponemos que arranca en la prehistoria y que nos conduce hasta los tiempos de Cristo, es decir, hasta la práctica actualidad. El museo bíblico de Montserrat permite que los estudiosos puedan conocer y comprender mejor los contenidos de la Biblia, gracias a su contexto arqueológico. Como decíamos, la Biblia, además de un testimonio religioso y espiritual, es un formidable libro de historia que, desde la remota edad del bronce, puede ser contrastada – al menos en sus grandes ejes históricos - por numerosos hallazgos arqueológicos. El Scriptorium Biblicum et Orientale de Montserrat abarca tres grandes colecciones. Por una parte, la colección de arqueología bíblica, creado en 1911, y compuesta por unas 5.400 piezas, egipcias, mesopotámicas, siriopalestinas y chipriotas. Por otra parte, el archivo fotográfico creado por el padre Ubach, que consta de unas 600 placas de vidrio y unos 5.000 negativos, perfectamente clasificadas por su creador. Y, por último, la fundación Roca i Puig, que custodia unos 1.500 papiros, algunos de incalculable valor histórico.

La Biblia es un relato muy prolongado en el tiempo que transcurre en geografías diferentes, pero bien definidas y conocidas, como también lo son muchos de los monarcas y lugares citados. Desde finales del XIX se inició la inquietud intelectual por descubrir si la ciencia – la evidencia arqueológica – sostenía el relato bíblico. Y en esa corriente, un hombre excepcional, sabio, políglota e inquieto, el padre Ubach, fue comisionado por el monasterio de Montserrat para crear una colección de arqueología bíblica. Desde 1906 comenzó a recorrer las geografías bíblicas, adquiriendo piezas singulares y de un gran valor arqueológico. El museo nació en 1911 y fue progresivamente enriquecido por adquisiciones y donaciones hasta reunir las casi 6.000 piezas que hoy podemos contemplar. El padre Ubach anotó minuciosamente en sus diarios de viajes todas sus adquisiciones y descubrimientos; gracias a su método científico de ayer, el museo resulta de máxima utilidad para los investigadores de hoy, que tienen las puertas abiertas para sus estudios.

La arqueología bíblica es, también, fuente de inspiración cinematográfica. Desde la búsqueda del Arca de la Alianza por Indiana Jones hasta la obsesión nazi por el Santo Grial, mil películas nos han mostrado sus intrigas, misterios y enigmas. El Sinaí, la Arabia Pétrea, la remota Babilonia, la vieja Siria, el Nilo milenario, son escenarios de ensueño para la gran aventura de la arqueología bíblica. Pero más allá del espectáculo, de la literatura y el cine – que es bueno que existan -, la arqueología bíblica es una disciplina científica que estudia el contexto arqueológico – tanto en el tiempo como el espacio – de los diversos episodios y sucesos bíblicos. Y la arqueología es generosa con estos lugares en los que se desarrollaron algunas de las mayores civilizaciones de la antigüedad.

La visita y la entrevista con el padre Pius nos sabe a poco. Queremos conocer más, pero el tiempo apremia y los monjes deben acudir al refectorio. Nos despedimos agradecidos de quienes con tanta generosidad y hospitalidad nos han atendido; sólo nos queda mostrar nuestra admiración por esta obra colosal que nos abre las puertas de la arqueología de la Biblia desde el mismo corazón de esta montaña de Montserrat, tan mágica como hermosa.

 

                                                           Manuel Pimentel Siles. 


 

SAGUNTO, EL ESPEJO QUE ENGAÑÓ A ANÍBAL 

 CASTILLO DE SAGUNTOCASTILLO DE SAGUNTO

Aníbal ansiaba la gloria. Y para alcanzarla, debía derrotar a la Roma odiada, que había incumplido los acuerdos alcanzados tras la I Guerra Púnica. Con la vigorosa ambición de su juventud, el general cartaginés soñó con lo imposible: destruir Roma. Para ello tendría que armar un ejército poderoso y cruzar los Pirineos y los Alpes, una hazaña sólo al alcance de los grandes héroes en los que se reflejaba. Y Arse, la fortaleza inexpugnable que después sería conocida como Sagunto, se interponía en su camino. Determinó conquistarla, antes de comenzar su azaroso camino a la victoria total. 

Aún hoy, cuando nos acercamos a Sagunto, la visión de su recinto amurallado, nos sobrecoge. Sus torres y murallas nos retan amenazantes desde sus alturas verticales. Nadie, en su sano juicio, se atrevería a atacar esa meseta imposible, que domina, soberbia, la llanura litoral mediterránea, a escasos treinta kilómetros de la ciudad de Valencia. Pero Aníbal ordenó hacerlo en el año 219 a.C. Las puertas de Roma, para las gentes de Cartago Nova, se encontraba en Arse. Si las abría, podría llegar con sus elefantes y sus hombres hasta la ciudad de las siete colinas.

Años atrás, cuando todavía era un niño, su padre Amílcar Barca, apodado el Rayo por la velocidad de sus ejércitos, le hizo jurar odio eterno a los romanos en el Templo de Melkart, en la isla gaditana de Sancti Petri. Y Aníbal se crio en el odio inculcado: odiaba a los romanos y odiaba a los habitantes de Arse, aliados de la ciudad maldita y que le retaban desde la orgullosa Iberia profunda. Los edetanos, ante el inminente asedio del cartaginés, pidieron auxilio a Roma, un auxilio que nunca le llegaría. Los habitantes de Arse – Sagunto – tendrían que enfrentarse en solitario a las fauces hambrientas del conquistador. No se lo pusieron fácil y durante más de ocho meses resistieron la agonía de un asedio feroz. Cuenta la leyenda – hermosa y épica, pero no contrastada – que sabedores de su derrota, prefirieron arrojarse a la hoguera antes de aceptar la rendición ante Aníbal. Sea como fuere, Aníbal logró la hazaña de conquistar la ciudad inconquistable y se creyó ungido como héroe por el alto designio de los dioses. Con Arse en sus manos, la retaguardia quedaba garantizada y el camino a Roma expedito. La II Guerra Púnica había comenzado. 

INSCRIPCIÓN EN ÍBERO Y LATÍNINSCRIPCIÓN EN ÍBERO Y LATÍN 

El resto de la historia ya la conocemos. Aníbal llegó a las mismas puertas de Roma, pero no entró en ella. Los cartagineses fueron derrotados, los campos de Cártago sembrados de sal, y Arse refundada como la ciudad romana de Sagunto, floreciente y hermosa, con foro, teatro, circo y anfiteatro. Durante el periodo andalusí sería de nuevo rebautizada como Murviedro, cuyos perfiles amurallados aún hoy vemos, ya que ni siquiera el bullicio del desarrollismo, con sus mesnadas de turistas y de Altos Hornos, lograrían desmocharlos.

El Castillo, como se conoce, sigue reinando sobre el Sagunto actual. Almorzamos en la Taverne de la Serp, en la antigua judería, bajo los pies del controvertido teatro. Ni la voz dulce y melódica de la cantante que ameniza el lugar, ni la cerveza que nos refresca, logran apagar los gritos de furia de los asediadores ni los alaridos de terror de los asediados. Su eco milenario llega hasta nosotros. Al final, unos y otros, serían derrotados y ejecutados. La gloria efímera se cubrió, como siempre, con el manto escarlata de la sangre derramada. Los dioses jugaron con el destino de edetanos y cartigineses para, al final, tomar partido. A ambos les tocó morir para que la gran Roma se convirtiera en señora indiscutible de un mar que, para siempre, sería conocido como el Mare Nostrum.  

La voz de la cantante se apaga, terminamos nuestros bocadillos y nos dirigimos hacia el coche. Nos toca abandonar Sagunto, el espejo engañoso en el que Aníbal se creyó reconocer como el emperador que nunca sería. La gloria siempre niega sus mieles a quien sólo sabe vivir en el odio eterno. 

                                                           Manuel Pimentel Siles.


 

BOLOMOR, CAZADORES DE ELEFANTES

RODAJE EN LA CUEVA DE BOLOMORRODAJE EN LA CUEVA DE BOLOMOR

 

Y no solo de elefantes: rinocerontes, megaceros, hipopótamos, uros o macacos. Los neandertales de Bolomor eran cazadores y dominaban el fuego. Desde su atalaya situada en el extremo nordeste de las Cordilleras Béticas, coronando el llano que conduce al Sistema Ibérico, podían controlar los desplazamientos de las grandes manadas. Un botín muy apetitoso para el que había que estar preparado técnica y estratégicamente. Esto es muy importante de asimilar, ya que presupone un alto grado de evolución de los moradores de este nido de águilas. 

Hoy en día se ve el mar desde Bolomor, desde la entrada del refugio. Durante los trescientos mil años documentados de ocupación de este campamento neandertal, la linea del mar se movió muchas veces, en función de los cambios climáticos. El frío polar, la glaciación, retrae las aguas, que luego regresan cíclicamente. 

Imaginar la vida de los homínidos es un ejercicio de funambulismo intelectual. Pero hay certezas y las de Bolomor apuntan a la manera en que descarnaron y trasladaron a sus víctimas. Víctimas que a veces fueron de su propio género. ¿Se comieron estos neandertales a sus enemigos de los clanes rivales? Es una posibilidad.

Actualmente hay once restos humanos documentados en esta cueva. El comportamiento en el procesamiento de la carne y la talla de útiles está en un estado muy avanzado. La genética es el siguiente reto. La genética está abriendo muchas y relucientes puertas para comprender la evolución humana. 

El hecho de conocer estas poblaciones previas a los neandertales clásicos y que son muy anteriores a la irrupción de nuestro género en la península es muy importante para la ciencia. Estos preneandertales son probablemente los mismos que habitaron Átapuerca en el Pleistoceno Medio. Tal vez son los que poblaron Benzú o la entrada de la Cueva de la Garma. ¿Serán los mismos que ocuparon la Cueva del Ángel?

Estamos plenamente convencidos de que el equipo científico que lleva a cabo su estudio, en coordinación con el Museo de Prehistoria de Valencia nos va a dar respuestas muy pronto.  


 

LOST IN TRASLATION

¿SE PUEDE TRADUCIR EL ÍBERO?

LENGUA IBERA DEL SIGLO I ANTES DE CRISTO. INSCRIPCIÓNLENGUA IBERA DEL SIGLO I ANTES DE CRISTO. INSCRIPCIÓN

Hoy hemos alcanzado los seis mil kilómetros en ruta. Esta road movie arqueológica nos lleva por esos caminos de Dios y del Diablo. Ya van decenas de localizaciones y entrevistas. El calendario avanza, inexorable. Tempus fugit.

Buen momento para plantearse, tras andar dos días por Valencia - el lugar que más y mejores inscripciones ibéricas posee - si será posible traducir la lengua de aquella civilización en un plazo relativamente breve. 

No nos meteríamos en este jardín del bien y del mal, que alguno calificará de sensacionalista, si no lleváramos dos días oyendo pistas a cerca de ello. 

La placa que figura en la fotografía, es del siglo I antes de Cristo. Por entonces, el latín y el griego campeaban hace mucho por el levante y el sur peninsulares. ¿Por qué no puede aparecer un texto bilingüe o trilingüe? Ya pasó con el celtíbero en Botorrita. 

Se podrá argumentar que eso es un imponderable y es verdad. Pero también lo es que cada vez se excava mejor, que de alguna manera se va afinando el tiro. 

Por otra parte, los paleolingüistas ya han atisbado algunas vocales, consonantes, sílabas y numéricos de esta lengua muerta. 

Por cierto, viendo que aquellos artistas sofisticados contaban sus historias mezclando imagen y textos, no puede uno dejar de conmoverse. Tan lejanos y tan parecidos. Lo que estoy haciendo ahora, lo hicieron los habitantes de Edeta hace dos mil trescientos años. Eso sí, mucho mejor. 

El conocimiento va avanzando, como hemos tenido ocasión de comprobar en el Museo de Prehistoria de Valencia. Un institución que está a pie de excavación desde 1928, el año de su fundación. 

Un museo que participa de todo el proceso arqueológico - desde los planteamientos de dónde y cómo hacer una excavación, hasta la puesta en valor de sus piezas - es un agente cultural de primer orden, un motor de conocimiento y socialización del mismo. 

La complejidad de orquestar trabajos de prehistoria, como los de la Cueva de Bolomor, puesta en valor de los yacimientos, como en la Bastida de les Alcusses y publicaciones o seminarios es muy grande. Por eso, este modelo, que también vimos en Alicante - cada uno con sus peculiaridades - es muy activo, muy energético - por así decir - desde su definición misma. 

Pero el resultado es muy sugerente. La visita al Museo de Prehistoria de Valencia es obligatoria para comprender la arqueología en España y en Europa Occidental. La prehistoria, el cobre valenciano, el mundo ibérico o Roma son algunos de los hitos. Os dejamos una imagen de la espléndida cerámica ibérica de Valencia. Mañana, nos espera Bolomor. 

CERAMÍCA EDETANACERAMÍCA EDETANA

 


  VIAJE A LA EDETANIA

 

Zona de vivienda del Tossal de San MiguelZona de vivienda del Tossal de San Miguel

 

El mundo ibérico tiene una extraordinaria variabilidad y una gran complejidad. En el territorio de la antigua Edetania puede visitarse uno de los oppida  con mayor importancia de los pueblos del levante peninsular. Lliria se fundó sobre la brava colina del Tossal de San Miguel. Ahí se forjó, mirando hacia el horizonte del mar.  

Edeta es uno de esos nombres míticos de nuestra arqueología. Su extraordinario legado cerámico deja boquiabierto a todo aquel que se acerca contemplarlo. Mañana iremos al Museo de Prehistoria de Valencia a filmar esos vasos cerámicos únicos. 

Hoy hemos estado, bajo un sol de justicia, acompañados por el arqueólogo municipal de Lliria. Vicent Escrivá nos ha mostrado las zonas de habitación y talleres de la vieja Edeta. El espacio, aterrazado, muestra elementos como molinos y hornos. Desde allí, poderosos señores, controlaban un extenso territorio. La vista alcanza desde Sagunto hasta Denia. 

Tras la visita a la ciudad de los íberos, hemos pasado un buen rato en una de las termas romanas más espectaculares que hemos visto. Pensadas y costeadas por Nigrino, un senador rival de Trajano, muestran todo el repertorio arquitectónico de este tipo de edificaciones del siglo II.  

El patrimonio de Lliria se extiende también hasta el mundo andalusí y la Edad Moderna. Lliria es un lugar estratégico desde la protohistoria. Y eso, se nota. 


 

TAMBORES LEJANOS EN EL MUSEO DE ALICANTE

EL HOMBRE JAGUAREL HOMBRE JAGUAR

El sonido es muy importante, mejor dicho, los sonidos son casi todo en una ambientación, en una puesta en escena. Los de la exposición Mayas, el enigma de las ciudades perdidas son perfectamente evocadores de un mundo lejano, selvático y rotundo, distante y desconocido. 

Cómo no recordar a Borges y a su Jaguar al contemplar la magnífica escultura que encabeza estos párrafos, como no rememorar el misterio de las manchas de su piel al plantarte delante del Hombre Jaguar de la Sala III de la exposición. 

Los responsables del MARQ en estricta colaboración con otros colegas europeos han traído a Europa un soplo de la selva del Yucatán. Se sienten la magia y la profundidad de los zenotes, las danzas de la lluvia, el robusto jugador de pelota. Se padecen miradas severas, colores desconocidos a este lado del Océano Tenebroso.

Alicante, pedazo de la Contestania, fulgor del mundo ibérico, tesoro de la prehistoria, puerto romano. Y todo está en el MARQ, parece que el mundo entero cupiera en el MARQ, como cabía en la India, según Borges, ¿O lo dijo Kipling?

Hay mil y una razones para visitar ese museo construido por un arquitecto checo en un viejo hospital. Qué bonito gesto cambiar salas de padecimiento por espacios de deleite. Y es que así es la vida, nada permanece. Aunque viendo las colecciones del MARQ, nos entren dudas al respecto. Hay fondo y hay calidad, mucha calidad. 

Si no conocen este templo de la cultura, visítenlo, y si pueden hacerlo durante la exposición de los mayas, tanto mejor.  Seguimos.

 


 

El tesoro busca su origen

TESORO DE VILLENATESORO DE VILLENA

Sin duda 1963 fue un año brillante para la localidad alicantina de Villena. El primero de diciembre fue un día para la Historia. José María Soler, el sabio local, estaba a punto de abandonar la excavación en una rambla cercana. El sol se ponía, las sombras eran alargadas.

Soler  se había dirigido allí  tras estudiar la tierra de una construcción cercana en la que había aparecido un brazalete de oro. De pronto, sin apenas luz, afloró una vasija. Los destellos amarillos resaltaron en la oscuridad invernal, los brillos del oro eran una sonrisa a la luz de las antorchas y candiles. Uno de los mejores tesoros de la prehistoria occidental había sido rescatado de su ocultación en el corazón de Alicante. 

Poco tiempo después, al saberse la noticia, Almagro padre envió un transporte y dos escoltas para trasladar el hallazgo a Madrid. Soler se negó. Tiras y aflojas. Al final, el tesoro no se movió de Villena. 

Soler fue un estudioso, un hombre dedicado a la historia de Villena y su patrimonio. Lo que acrecienta el valor del tesoro es la dedicación y el estudio de este arqueólogo vocacional y sus discípulos. 

Durante los años 80 Mauro Hernández, de la Universidad de Alicante, inicia la excavación sistemática del Cabezo Redondo de Villena. Un tesorillo - de la Edad del Bronce - lo había puesto en situación. Desde entonces, va aflorando lo que es un yacimiento de mitad del segundo milenio de una importancia extraordinaria. Las concomitancias con el vecino Argar son manifiestas. Los sabios decidirán. 

En el Cabezo Redondo hemos visto una cultura desarrollada, sofisticada, con importación de materiales muy, muy lejanos. 

El oro, sin la ciencia, sin la Historia, no deja de ser un metal. El tesoro, gracias a los investigadores, busca su origen. ¿Pertenecería a un reyezuelo local? ¿A un templo aún por descubrir? ¿A las arcas de un incipiente estado?  Los expertos de la Universidad de Alicante y del Museo de Villena darán con la solución. Seguro. 

 


 

#MuseumWeek

Escudo de DelfosEscudo de Delfos

Que se dedique una semana completa a los museos en los tiempos que corren es algo sencillamente prodigioso. Fruto o no de los largos brazos del marketing (es igual) supone una oportunidad para que ciudadanos, gestores y administraciones alcancen el grado de conciencia necesaria para defender la herencia de la humanidad que nos precedió, el legado que debemos entregar en las condiciones adecuadas a las generaciones venideras.

En este programa ya dedicamos un reportaje a los museos, de forma especial y romántica, que se tituló "Un domingo en el museo". Y es que antes los domingos eran los días en los que nos llevaban a disfrutar de los museos allá por la lejana infancia. Había paz, se despertaba la curiosidad y era barato.  

Luego han venido trabajos específicos como los dos especiales del MAN o los programas que estamos preparando actualmente sobre museos como los de Málaga, Valencia, Villena o el Call. 

Los museos vertebran nuestra sociedad, la enlazan con su pasado, con su materialidad, con sus ideas, con sus valores. En cualquier museo arqueológico de España podemos ver piezas maravillosas, verdaderos tesoros. Pero también podemos asistir a la narración de múltiples relatos y a centenares de actividades. 

Los museos se han incorporado también a la revolución digital y algunos de ellos desarrollan una actividad incesante en el ciberespacio. Sigan si no al MAN, el MARQ o el Museo de Almería, por citar sólo algunos ejemplos. 

Los museos socializan el conocimiento, ofrecen un espacio para actualizar el relato de la Historia y son contenedores de nuestra herencia cultural. Los museos son, junto a los colegios, los lugares más importantes de la sociedad. En la polis del siglo XXI, deberían ocupar el centro del Ágora. 

Luego están los turistas, la sostenibilidad, la colaboración privada, las fundaciones y todo lo que hace falta para que sean viables y modernos. Pero como si de un astrolabio se tratara, nunca debemos perder el rumbo de lo verdaderamente importante: los museos son tesoros que debemos entregar a generaciones venideras, tesoros que deben ser comprendidos por amplias capas de la sociedad. 

Arranca una semana dedicada a los museos, qué duda cabe que será la mejor semana del año. Nosotros andaremos rodando por algunos de ellos.  

 


 

COMPLUTUM

Lucerna orientalizante. Foto KurroLucerna orientalizante. Foto Kurro

Sebastián Rascón, Arqueólogo Municipal de Alcalá de Henares, nos ha conducido por los entresijos de un municipio romano que está empezando a mostrar todo su extraordinario potencial arqueológico.

Complutum lleva unos treinta años siendo investigada sistemáticamente y los resultados son espectaculares. 

Alcalá de Henares, es una ciudad de ciudades, con rango de Patrimonio de la Humanidad. Cuando se redactó el expediente, su mundo romano no había aflorado aún, o al menos no con la intensidad actual. Y eso que lleva siendo observada desde la Edad Moderna.  

Actualmente sí que se ha materializado ante nuestros ojos gracias al trabajo de grandes profesionales. La Casa de los Grifos o la de Hippolytus son hitos que se complementan perfectamente con los materiales que se exponen en el Museo Arqueológico. 

Complutum parece una ciudad del estado, una ciudad sede de instituciones que cobra una gran importancia desde el siglo II de nuestra era.

 

Encrucijada entre Astúrica Augusta y Cartago Nova, entre Emérita Augusta y Tarraco, fue fundada por Augusto sobre territorio carpetano. Tiene notas brillantes en la Tardo Antigüedad, cuando la mayoría languidece. 

Estamos convencidos de que el potencial de Complutum será cada día mayor ya que todos los implicados están muy volcados en su divulgación. Los yacimientos socializados, son mejores yacimientos. 

 


 

DRIEBES, EN UN LUGAR DE LA ALCARRIA

El Tajo desde el espolón de CaracaEl Tajo desde el espolón de Caraca

Una de las hoces del río Tajo flanquea el talud sobre el que se eleva, majestuosa, como la proa de un trirreme, la antigua ciudad de Caraca.

Ptolomeo o el Anónimo de Rávena hablaron en sus escritos de esta urbe que se encontraba en el camino de Segóbriga a Complutum.

Tierra de esparto y de yeso, de cristal y de cielos en Cinemascope. 

Hace setenta años apareció por allí un tesorillo de plata, hace unos treinta se propuso por primera vez que Caraca podría estar en esta meseta de Driebes. 

Hoy el arqueólogo Javier Fernández nos ha mostrado el lugar, hemos visto la huella Carpetana, el paisaje, una vista privilegiada desde el cielo y un acueducto. Una ciudad con el Tajo a sus pies y un acueducto por la retaguardia. ¿Da qué pensar, no creen?

Parece ser que Caraca, como Segóbriga, vivió del lapis especularis que creció bajó su demanda y que feneció cuando cambió el tipo de cristal o se demandó de otras minas del Imperio. La ventanas siempre resultan problemáticas.

Bajo la ermita de la Virgen de la Muela, en la que se ven sillares y columnas de mármol empotradas, puede florecer una ciudad del siglo I. Es un paso más en el magno puzzle, un renglón más en de la Historia. 

Cómo no recordar a Cela por aquí, como no soñar con cielos llenos de estrellas en el país carpetano. 


 DE HOMBRES Y BESTIAS

Antonio Rosas en su laboratorio del Consejo Superior de Investigaciones CientíficasAntonio Rosas en su laboratorio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas

España se cuece en esta ola de calor gigantesca llamada verano y los rodajes arqueológicos avanzan a toda máquina. 

Esta tarde hemos recibido una "actualización" - que se diría en términos informáticos - sobre lo que hemos dado en denominar "la cuestión neandertal".

Durante los últimos años se ha investigado mucho y se ha publicado muchísimo. Como saben nuestros seguidores, este equipo ha visitado multitud de yacimientos y dedicado un espacio importante al asunto. Y piensa seguir haciéndolo.

El aspecto feroz del hermano neandertal se ha ido disolviendo en una imagen de clanes familiares amables; casi de gentes desdichadas que, conocedoras de su terrible final ante el moderno sapiens, pasan sus últimos años buscando un refugio ecológico que les permita la subsistencia. Aquel terrible hombre primitivo resulta que no lo era tanto. Seguramente hablaba, enterraba a sus muertos y quizá se vestía con plumas de ave. 

Pero hoy Antonio Rosas nos ha hablado de cosas increíbles; de encontrar ADN de hombres y bestias en el sedimento de una cueva, de como del análisis de los residuos de la dentición se pueden deducir gastronomía y farmacopea. 

Así, mientras la canícula asfixiaba al más pintado, hemos pasado una tarde en la que hemos aprendido muchas cosas nuevas para contarlas en el programa. Seguimos. 


 TRABAJO DE CAMPO

kurro silva y carmen martínez hoy en santo tomékurro silva y carmen martínez hoy en santo tomé

En las fotografías y en los vídeos no hace calor, no huele mal, no te pican los insectos. En las fotografías y los vídeos no se tuercen los tobillos al pisar una piedra en un remoto olivar. En las fotografías y los vídeos se ve el resultado, pero no se ve el trabajo.

Es la intrahistoria lo que nos marca. 

El trabajo de los arqueólogos - y por seguimiento el nuestro - está plagado de lugares maravillosos, de espacios que fueron históricos y que ahora suelen ser un olivar como el que cobija el secreto de la Batalla de Baécula. Ahí, en el Cerro de la Albahaca se parapetó Asdrúbal para conseguir su objetivo de engañar a Escipión y poner pies en polvorosa camino de Italia. Ahí, subiendo la cuesta pedregosa hemos estado nosotros para llevaros de primera mano el estado de la cuestión.

La intrahistoria son las balas de los honderos baleares, las puntas quebradas de las flechas lanzadas por escorpiones, los fosos de las empalizadas, un talismán que había acompañado a un mercenario desde Esparta o desde Zama. El arqueólogo, los arqueólogos, construyen la intrahistoria para responder a la Historia o para completarla. 

El historiador clásico se atiene a las fuentes y se hace fuerte en la epigrafía. En una versión, en un relato que construye desde otros relatos. Retazos que hacen un todo.

El arqueólogo actual trata de deducir qué ocurrió a través del registro material. Tirios y troyanos. Para entender algo globalmente necesitamos que nos lo expliquen globalmente. Sin fuentes no hay Historia, sin intrahistoria tampoco. 

Decía Séneca que: "sin razón se queja del mar el que otra vez navega". Amén. Mañana más, si lo permiten los dioses. 

 


 

 

ESTO ES LA GUERRA

Excavación en La Muela, JaénExcavación en La Muela, Jaén

 

Parece un titular altisonante, pero es que lo que hemos vivido hoy es la guerra. Bien es cierto que se trata de la Segunda Guerra P&ua

MONTELIRIO,

MONUMENTO A LA INVESTIGACIÓN

MONTELIRIOMONTELIRIO

Por fin, esta semana ha llegado a nuestro poder la publicación "Montelirio. Un gran monumento megalítico de la Edad del Cobre", editado por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

No es sólo la calidad de la publicación, su gran formato, sus magníficas fotografías e ilustraciones, es la gran entidad de la investigación desarrollada lo que más llama la atención. Se trata del arranque de un proyecto científico que puede resultar paradigmático por su carácter coral y multidisciplinario. 

Algunos de los mejores expertos de este país han participado en su génesis. Los editores son profesionales de reconocida solvencia y trayectoria. Hemos tenido la oportunidad de colaborar con dos de ellos en la grabación de Arqueomanía: Álvaro Fernández Flores, que en su día nos acompañó al yacimiento de El Carambolo y Leonardo García Sanjuán, que nos ha asistido en infinidad de ocasiones en temas de prehistoria. Leonardo ha desarrollado una gran labor en la candidatura a la Unesco de los Dólmenes de Antequera. Es un gran conocedor de la materia y siempre acudimos a él cuando nos aproximamos a los yacimientos de Valencina de la Concepción y Castilleja de Guzmán. Y a Manuel Vargas, el arqueólogo municipal de Valencina. 

El Tholos de Montelirio está dentro de ese singular yacimiento de la prehistoria que se sitúa sobre más de 400 hectáreas de los términos de Valencina de la Concepción y Castilleja de Guzmán. Estamos ante uno de los hitos de la prehistoria europea, ante un espacio arqueológico que puede encerrar valiosas claves de la Historia de la Humanidad.

El pasado viernes tuvimos la oportunidad de filmar las piezas que figuran en la portada del libro: son puntas de flecha que forman parte de un ajuar funerario. Su técnica de construcción es tan delicada que implica un desarrollo tecnológico sin parangón. Algo similar sucede con el puñal de cristal de roca del cercano yacimiento PP4.

Hemos tenido la oportunidad de hablar con otros autores del volumen, como Rodrigo de Balbín y Primitiva Bueno. Ellos desarrollan junto a otros dos autores un espléndido capítulo sobre el arte y la plástica en el tholos de Montelirio. La decoración de los ortostatos es de esas cosas que uno no puede perderse en la vida.

En el libro se analiza el monumento con gran detalle y rigor científico. No queda casi nada sin escudriñar, aunque parece ser que se pueden practicar nuevas investigaciones, ahondar los caminos ya transitados con nuevos métodos.

La arquitectura, la cultura material, el ritual funerario... Son muchos los aspectos que hay que estudiar y que se afrontan en este magnífico trabajo. España tiene un patrimonio arqueológico de primer nivel mundial. Es justo que la investigación y las publicaciones también lo sean. Con trabajos como esta monografía de Montelirio, el objetivo está más cercano. Queremos dar nuestra enhorabuena a los autores y editores del mismo.  


 

ANTONIO RUIZ BUSTOS

OBITUARIO

http://www.rtve.es/alacarta/videos/arqueomania/arqueomania-dossier-1/2049571/http://www.rtve.es/alacarta/videos/arqueomania/arqueomania-dossier-1/2049571/

 

 

Hay días que uno escribe por placer, con alegría, por oficio, por satisfacción. En otras ocasiones las motivaciones son bien distintas. Hoy para nuestro equipo era un día feliz hasta poco antes de las doce del mediodía. A esa hora, después de llevar toda la mañana rodando en el Museo Arqueológico de Sevilla, disfrutando de los maravillosos ajuares de Montelirio, recibíamos la trágica noticia: Antonio Ruiz Bustos había fallecido en su finca de Loja hacía un mes. En ese momento nos hemos quedado helados. No entraré en las circunstancias trágicas de su muerte - no me corresponde - pero si me gustaría glosar - siquiera levemente - mi relación con él. 

Creo que Antonio Ruiz Bustos era un hombre íntegro y un científico verdadero. Me puse en contacto con él en el año 2009 para pedirle que participara en el documental "El hombre de Orce" que por entonces estábamos produciendo. Antonio, según me habían informado fuentes fidedignas, conocía la historia en profundidad. Tuve una primera cita con él en Granada el 25 de junio de ese 2009. Tomamos un café cerca de la Facultad de Ciencias y me dio la sensación de que el tema no era agradable para él. La controversia había llegado quizás demasiado lejos y no conseguí - pese a mi insistencia - que Antonio diera su versión en la película. 

No obstante comenzamos una relación epistolar (de 22 correos) ciertamente respetuosa en la que fui poco a poco, conociendo al hombre y su trabajo. Al entrar en sus propios temas Antonio cambió de registro inmediatamente y vi que su entusiasmo era un aleación de extraordinaria dureza. Él sabía que su línea de trabajo era compleja, que no se correspondía con otras versiones más mediáticas de la ciencia. No obstante, no renunció a explicármela. Me permito la licencia de transcribir un fragmento de uno de nuestros intercambios epistolares en los que Ruiz Bustos me daba norte sobre su trabajo:

"El libro titulado: Escala Bioestratigráfica y Cambio Climático en la Cordillera Bética es el primero de la tetralogía: Desde Orce y Cúllar hasta Piñar y Zafarraya.

El ecosistema terrestre bético como consecuencia de su altitud (3000 m en Sierra Nevada) y latitud (36º LN) reproduce en sus biotopos altitudinales la fauna, flora y clima del ecosistema eurasiático.

El libro usando las relaciones entre mamífero, vegetación y clima, analiza la morfología de los mamíferos fósiles béticos durante los últimos 10 millones de años. Este describe los morfo-eventos, su correlación con los sedimentos fosilíferos que los conservan, su cronología y cambios climáticos en la Cordillera Bética.

El método del libro transforma a los mamíferos béticos en un punto estándar para comprender y verificar la litoestratigrafía, magnetoestratigrafía y mediciones de isótopos paleo-ambientales obtenidas en sedimentos continentales y marinos procedentes del Mediterráneo y áreas oceánicas."

 Después vinieron las células mesenquimáticas, su intención de sistematizar la evolución natural con un sistema inspirado o similar al de Linneo, sus hexágonos, sus arvicólidos... 

 

RUIZ BUSTOS EN CÚLLAR 1RUIZ BUSTOS EN CÚLLAR 1

Antonio conocía Orce, Solana del Zamborino o Cúllar desde los años 70. El yacimiento de Cúllar 1 fue la inspiración para sus hipótesis. Observó las labores de carnicería de los homínidos del Pleistoceno Inferior y se percató de la evolución de sus inteligencias. Ese fue el impulso, la coordenada en el mapa. Luego concluyó que la evolución humana (la aparición de la humanidad, del carácter "smart" de los anglosajones) se había producido en Asia y no en África. Pero esa es otra historia que podéis ver en el Dossier 1 que preparamos hace unos años. 

Antonio conoció y estudió muchos de los grandes yacimientos de Andalucía como Píñar, Zafarraya, Solana de Zamborino, Cúllar o la Carihuela. En la foto de al lado, que él mismo me proporcionó, se le ve muy joven con un gorro rojo en el yacimiento de Cúllar 1. 

A veces es bueno para todos que haya personas con una vocación y una dedicación tan grande como la de Antonio Ruíz Bustos. 

Hacía unos meses que no hablaba con él. Sabía que se iba a jubilar de su trabajo en el Instituto de Ciencias de la Tierra del CSIC en Granada. Tenía pensado escribirle, pero no de esta manera. La verdad, lo he sentido mucho. Espero que descanse en paz y sobre todo espero que se lean sus trabajos excepcionales. 

 

Manuel Navarro (@arqueomaniaprod) 

Productor y realizador de Arqueomanía 

 


 

SE RUEDA, SE VIVE, SE NARRA

 Hace apenas unos días que todo ha comenzado y las sensaciones son buenas. El Turuñuelo de Guareña, en pleno corazón de Badajoz, en la frondosa ribera del Guadiana, fue el escenario soñado. ¿Qué mejor regreso que en un yacimiento tartésico? Parece ser que esos dichosos lares son considerados la periferia de Tartessos, o al menos su limes. Sebastián Celestino, que siempre está en las mejores, nos explicó con todo lujo de detalles lo que es un enigma arqueológico. Las evidencias van apareciendo, pero como casi siempre, van dibujando un puzzle de teselas dispares y asimétricas. Tarea para sabios, labor de gigantes. 

Nosotros nos conformamos con contarlo, con narrarlo por tierra mar y aire. Decía Don Marshall McLuhan que el medio es el mensaje. Nuestro medio es televisivo pero quiere extenderse desde esta web. Por estos rincones del ciberespacio tenemos más capacidad para el presente, para narrar lo que estamos haciendo y lo que estamos rodando. Seremos breves haciendo caso a Don Marshall, pero seremos constantes. Y ya sabéis que este canal de comunicación está abierto a todos. Sed buenos y soñad con excavaciones maravillosas como la del Turuñuelo de Guareña. 

 

 


 

LA HISTORIA PASA POR CÁSTULO

ENCUENTRO SENTIMENTAL CON EL LEGADO DE BLÁZQUEZ

No han hecho falta demasiadas horas en Linares para atisbar la extraordinaria importancia que tiene el yacimiento ibero-romano de Cástulo. Marcelino Castro relataba esta misma mañana, con emoción, las actuaciones del gran José María Blázquez desde los años 70.: "Seguramente sin él, no estaríamos donde estamos hoy", afirmaba el director del conjunto arqueológico. 

Al asomarse sobre la muralla, asoma el pulso de la Historia. Baste con pensar el pavor que debieron sentir los locales al contemplar al enfurecido ejército romano durante la Segunda Guerra Púnica. 

Al final, como en otras ocasiones, hubo pacto y no sangre, lo que no evitó que los vencedores arrimaran el ascua a su sardina. 

Un templo y un león que dominan los centenarios olivares; una patena de cristal, una lucerna con una Menorá o una crátera griega. El mundo de Cástulo es fascinante y es cercano. Les pilla de paso si van desde Andalucía a la Meseta, o viceversa. No dejen de ir. 




 

UNA TARDE CON LATOVA

El programa rueda un reportaje con José Latova en el Museo Arqueológico Nacional

El equipo con el maestro LatovaEl equipo con el maestro Latova

Ha sido una de las mejores tardes en la historia de los rodajes de Arqueomanía. Y lo ha sido porque hemos podido filmar la obra de un gran hombre, que como todos los grandes hombres, es un hombre sencillo. 

José Latova ha demostrado ser un maestro y nosotros estamos muy agradecidos de poder haber aprendido mucho con él durante esta tarde inolvidable. Y no sólo hemos aprendido de fotografía y de arqueología. Nos ha maravillado su profundo conocimiento de la arqueología y del medio visual. 

Latova es, si se nos permite, el ojo matemático y el ojo artístico: un hombre del renacimiento y un hombre del futuro. 

Felicitamos al MAN por tan brillante iniciativa. Y especialmente a Carmen Ordóñez por atendernos tan bien como siempre. 

El día había comenzado en los laboratorios del CSIC en la Universidad Autónoma. La restauración de los materiales del yacimiento de Turuñuelo de Guareña nos ha ocupado una interesantísima mañana junto a un gran equipo de profesionales. La excavación que dirige Sebastián Celestino va a dar mucho que hablar durante años. Estamos seguros. La calidad e las piezas excavadas, amén de la espectacularidad del nuevo yacimiento tartésico, van a tener un lugar muy destacado en el programa. Pero esa historia la contará nuestro director, Manuel Pimentel. 

 

Equipo de restauración del CSIC en la AutónomaEquipo de restauración del CSIC en la Autónoma

 

 

 


 

 

Los sueños se cumplen (con tesón)

 

Nuestra profesión nos ha llevado a ver y grabar museos por medio mundo, desde Copenhague a El Bardo, desde el Louvre a Hanoi, desde Estambul a Gwonju. Y la vida, el destino o la casualidad a nacer en Málaga. Hoy era por tanto, un día especial: el nuevo Museo de Málaga abría sus puertas al público.

Nos hubiera gustado hacer un especial como cuando se volvió a inaugurar el Museo Arqueológico Nacional https://goo.gl/vkG4rK  pero en esta ocasión no ha resultado posible, ya que en estos momentos no estamos produciendo programas de Arqueomanía, situación que esperamos, acabe con prontitud.

 

Profesionalmente habíamos filmado una vez dentro del Palacio de la Aduana, para el documental “Luz de Mar. Málaga y Pablo Ruiz Picasso” que Manuel Navarro dirigió en 2005 y que se estrenó muy cerquita del nuevo museo: en el Cine Albéniz, hoy baluarte del Festival de Cine Español de Málaga. En aquella ocasión tuvimos la oportunidad  de grabar varios cuadros de la colección pictórica que se encontraban en depósito en la planta alta del edificio. Fue un día difícil de olvidar.

 

Hemos vivido intensamente la lucha porque la Aduana fuera para Málaga. Recordamos cuando era Delegación del Gobierno y se expedían allí los pasaportes, esos papeles que nos sirven para movernos con libertad. Hasta denuncias hemos sustanciado dentro de esas cuatro paredes. Por eso entrar hoy por esas puertas, cruzar ese patio, tenía algo de victoria cívica. Probablemente el mejor edificio de Málaga esté ya en manos de los ciudadanos para mucho tiempo; siempre es demasiado, como decía Rick.

Bueno, trataremos de dejar los miles de recuerdos porque si no esto más que una crónica de la apertura de un museo va a parecer un libro de memorias. Como decíamos al principio, hemos trabajado en muchos museos, bastantes de ellos españoles, pero un número importante extranjeros. Decimos esto porque pensamos que tenemos bagaje suficiente para expresar esto: el nuevo Museo de Málaga tiene altura internacional. Es moderno, tiene contenido, contexto urbano y discurso formal. Su narrativa es impecable, sus colecciones brillantes y su puesta en escena elaborada, pero no por ello menos emotiva.

 

Lo primero que nos ha llamado la atención – además de que había cola para entrar – ha sido una sala dedicada a “almacén visitable”. Ha sido una idea brillante y está fenomentalmente ejecutada. Destaca especialmente un recurso espacial que lleva el sello, o a nosotros nos lo parece, de Juan Pablo Rodríguez Frade, arquitecto responsable de la remodelación del Arqueológico Nacional. Hasta donde sabemos, su estudio ha hecho el trabajo de la Aduana.  El recurso es la creación de salas exentas dentro de un espacio superior. En el caso del “almacén visitable” esta sala contiene diversos tipos de piezas en vitrinas y cajoneras que el visitante puede abrir a su amor. Ha sido muy emocionante tirar de uno de esos cajones y ver puntas de flechas; en otro había monedas con cabiros, como las que calcó Guillén de Robles. Lo dicho, un recurso magnífico para el visitante y una acotación del espacio – que repite en el resto de salas – que provoca que haya intimidad y recogimiento dentro del contexto de los claros espacios de la Aduana. De hecho, la sala del almacén visitable parece una enorme lonja, eso sí, llena de piezas de ensueño. De ensueño, pero no durmiendo el sueño de los justos. Las de Málaga están ahí, a la vista de todos.

En la primera planta, a la que hemos accedido por la escalera monumental – por gusto, ya que los ascensores están perfectamente indicados – se puede contemplar la colección pictórica. Está ahí el recuerdo de aquella Málaga del XIX con sus burgueses y sus toreros, con sus pobres y sus luminosos pintores. Empiezan a brotar pinceladas y nombres. De Muñoz Degraín a Chicano, pasando por el monstruo más grande que conocieron los tiempos: Pablo Picasso. Si es usted aficionado a la pintura del XIX y al inicio de las vanguardias, si le gustan Moreno Carbonero o la Revista Litoral, si echa de menos los veranos de Hinojosa con Dalí, éste puede ser su rincón predilecto.

Un detalle – nos ha parecido – exponer parte del bestiario recuperado del desaparecido Convento de la Merced o las obras de Mena de El Retiro de Churriana.

En las salas pictóricas, la distribución de los espacios, la iluminación, la circulación de personas… Todo muy bien pensado y solucionado.

Y subimos otra planta… ¡A por la colección arqueológica! El conjunto situado en la entreplanta es espectacular. Las esculturas romanas colosales de Cártama tienen un espacio predilecto, pero es que se lo merecen. Sólo el gran mosaico que puede verse en el interior, proveniente de la misma localidad, le da contrapunto. Por cierto, que el abuelo de un miembro de nuestro equipo trabajó en la panadería bajo la que apareció este espectacular mosaico. Pero esa, es otra historia.

 

Superado este encuentro glorioso con las sacerdotisas romanas, con las blancas lápidas de Alándalus, con la fiera que devora su presa, nos metimos en plena Prehistoria. Y ahí, ahí vuela nuestro corazón porque hemos podido filmar en las maravillosas cuevas y los elevados riscos, en simas como la de las Tinajas – donde tuvimos que bajar 40 metros por una grieta – para dar testimonio de una de las excavaciones más difíciles que se han hecho en la época contemporánea. https://goo.gl/fWtp4x

 

 

Claro, ahí te acuerdas de Cecilio Barroso al ver la Mandíbula de Zafarraya, de Pepe Ramos y Pedro Cantalejo al ver las cosas de Ardales, de Dimas Martín Socas, Dodes Camalich, Bartolomé Ruiz y Leonardo García Sanjuán al llegar al neolítico y los dólmenes; de Miguel Such https://goo.gl/MVzVau como pionero y hombre recuperado – tarde y mal en la postmodernidad.

En todas estas salas de Prehistoria y Protohistoria hemos tenido la sensación de pasear por un mundo muy familiar. La selección – dado el enorme tamaño de los fondos – ha debido ser complejísima. Allí hemos podido gozar al ver por fin, uno de nuestros hitos favoritos: el hoplita de Calle Jinetes. Sencillamente espectacular: https://goo.gl/PyU29w

Después se ven Roma, la Antigüedad tardía, Alándalus y hasta la Edad Moderna. Todos los espacios perfectamente legibles y aislados de los demás que los circundan y abrazan, todos en armonía dentro de un conjunto que es un cosmos.

 

 

Como personas de la cultura, de la comunicación y como malagueños (en algún caso del equipo) no podemos hacer otra cosa que felicitar a los responsables, invitar a todo el mundo a que venga y gozar de vez en cuando, de tan magnífica instalación. Si los responsables de esta magna obra preguntan en su lecho mortuorio – como hizo Augusto – si habían representado bien su papel, a buen seguro que los que los rodeen en tan señalado momento dirán que sí. 

 

 

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