La versión de su navegador no está debidamente actualizada. Le recomendamos actualizarla a la versión más reciente.

Llévalo a las redes

Sobre los paradigmas del estudio evolutivo del cerebro. Antonio Ruiz Bustos

Publicado 04/12/2014

HOY MISMO SE PUBLICA EN NATURE QUE HOMO ERECTUS MANIPULÓ CONCHAS DE MEJILLONES  EN JAVA HACE MEDIO MILLÓN DE AÑOS. LAS CONCHAS PRESENTAN GRABADOS SOBRE SU SUPERFICIE.  LAS CAPACIDADES COGNITIVAS DE LOS HOMÍNIDOS, A ESCENA.

 

El hecho de carecer a día de hoy de una tecnología, que pueda leer en huesos craneales y quizás vertebras de individuos vivos, indicios anatómicos indirectos sobre las cualidades neuronales, hace que esto, sea una utopía en los materiales fósiles.

 Esto explica que en el paradigma africano sobre los Australopithecos, se haga referencia al volumen craneal, es decir, cantidad de masa cerebral (neuronas), ya que no existe otra posibilidad utilizando los fósiles como premisas. Esto obliga al paleontólogo con método cartesiano a plantear otros caminos de análisis. Por ejemplo, si el cerebro actual humano tiene unas características específicas, ¿Dónde y cómo, comienzan éstas?

Esta proyección retrospectiva, partiendo del cerebro actual hacia los fósiles, es denominada como análisis retrospectivo morfo-funcional. Los datos aportados son: (1) el estudio del cerebro humano actual, (2) la actividad etológica que desarrollan las sociedades humanas más primitivas en la actualidad, y (3) cualquier indicio de comportamiento tecnológico observado en los primates actuales.

Con estas aportaciones, se constituye una información (base de datos), que es utilizada como referencia, para evaluar la etología de los primates fósiles, es decir, actividad manipuladora y fabricación de herramientas de los homínidos fósiles, que ha quedado conservada en los yacimientos. Pero esta etología no se ha  estudiado en los yacimientos.

Esto se hace por primera vez, al  inferir en el yacimiento de Cúllar de Baza I, una etología del conjunto del yacimiento y relacionarlo con las neuronas mesenquimáticas. Esto introduce un nuevo parámetro: la calidad de las neuronas, que antes no se contabilizaba.

El significado de este parámetro se visualiza con el ejemplo del elefante, que tiene mayor masa cerebral que el hombre, pero el cociente entre masa cerebral y tamaño corporal es mucho mayor en el hombre. Los que trabajan en la hipótesis del paradigma de los Australopithecos, colocan como principal vector evolutivo el aumento del tamaño del cerebro, y olvidan los aumentos su talla corporal en el tiempo, por tanto, en muchos casos el cociente apenas cambia.

En cualquier caso, los volúmenes tienen demasiado ruido, que suele desaparecer cuando el vector evolutivo principal utilizado es la calidad de las neuronas inferida desde la etología. Esto implica que un cerebro pequeño, si tiene neuronas de gran calidad con unas membranas capaces de tejer redes complejas, sus capacidades serán enormes, y es el caso del cerebro humano, que nace inmaduro, pero con una capacidad cualitativa para tejer redes de una complejidad infinita.

Esto implica la necesidad de revisar el paradigma de los australopithecus, utilizando los datos del paradigma de las neuronas mesenquimáticas. El paradigma africano toma una línea secundaria como si fuese la línea principal.

Directiva de cookies

Este sitio utiliza cookies para el almacenamiento de información en su equipo.

¿Lo acepta?