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Llévalo a las redes

El carácter multicultural de la política adrianea va a suponer uno de los ejes temáticos del documental "Adriano - Metamorfosis" y de la exposición homónima.El Partenón en la AcrópolisEl Partenón en la Acrópolis

 EL DESACUERDO BRITÁNICO 

 EL EQUIPO DE RODAJE CON ANTHONY BIRLEY EN VINDOLANDAEL EQUIPO DE RODAJE CON ANTHONY BIRLEY EN VINDOLANDA

Kirstel (es un nombre figurado) luce un pelo rubio tácitamente homogéneo al de sus compañeras, aunque sus reflejos plateados presentan notas más grises que el resto. Carmen sostiene que el peinado recuerda a las rubias de Don Alfred Hitchcock y Kurro - digamos que duda del buen gusto del estilista de la línea en lo tocante a la peluquería femenina.

Armada con su delantal rojo - la nueva casaca - Kirstel atiende a los inquietos miembros del pasaje de un avión que se dirige hacia Málaga. Antes de las 9:30 habrá despegado el cuarto vuelo del día con destino a la Costa del Sol desde Newcastle. Lo de la Costa del Sol debe sonar a Valhalla en los oídos de estos albiones y pictos del sombrío Norte o a como quiera que llamaran a su cielo o antesala del mismo. Porque como se sabe, el Valhalla, cielo, cielo, no es. 

El bullicio durante el trayecto es constante y eso que despegamos a las siete de la mañana: corre el alcohol, lloran los niños y se venden relojes, muchos relojes. En la revista de la línea aérea se dice que Málaga tiene un clima excepcional, que es la cuna de Picasso y que debe visitarse su Castillo, amén de comer exquisitas tapas. Cuatro ideas funcionan mejor que cinco, es la máxima de nuestro mundo actual, un mundo que huye despavorido de las complejidades. Y de los tiempos muertos, de la contemplación. Sin ir más lejos, mi vecina de asiento no ha parado de hacer cosas: comer, beber, leer, comprar y ver una serie, durante las tres horas de vuelo. También podría haber pensado un poco en sus cosas o mirar por la ventanilla al sobrevolar Cornualles. 

Si Omar Khayyan - gran trabajador y mejor contemplativo -  levantara su brillante cabeza y viniera a caer dentro de un avión low cost, moriría de espanto - digo yo - aunque igual se sumaba a la juerga británica mañanera y se pimplaba unos botellines de tinto. Lo curioso es que ayer, mientras volábamos hacia las Islas, no se oyó un ruido. Se nota el entusiasmo de los que vienen de vacaciones y la tristeza de los que regresan. Debe ser parte también del presente campechano. Al aterrizar en Newcastle, el piloto -que tiene que hacer publicidad como los narradores del fútbol - dijo algo así como: "hemos aterrizado en la realidad"; para acto seguido tratar de vender otro paquete vacacional. Ya parece más importante que un piloto de reactores conozca el marketing antes que los flaps. Cosas de la postmodernidad y del temido Brexit. 

Y es que parece que en en lo tocante a los británicos siempre hay una línea de separación, por exquisita que esta sea. Un punto de vista diferente, una lectura oblicua. A mí me parece bien porque me gustan las complejidades. A ustedes, supongo que también. Y el asunto de Adriano no iba a ser una excepción. 

Ayer fuimos a Vindolanda a preguntarle cosas a un sabio, al hombre del que se dice - creo que acertadamente - que es el mayor experto mundial en la figura de Adriano. Quién sabe, para dirimir eso hay otros expertos. A mi me pareció que Mr. Anthony - amén de ser un hombre muy amable - es un erudito sin paliativos.

El problema es que piensa cosas bastante diferentes que una buena parte de los investigadores españoles o italianos a los que hemos preguntado por Adriano. No le pasa con todos, comparte ideas - por ejemplo - con Juan Manuel Abascal. 

Momentos previos a la entrevista con Birley en la sala de Adriano.Momentos previos a la entrevista con Birley en la sala de Adriano.Birley nos recibió en la entrada del Museo de Vindolanda. Iba en manga corta, situación que no iba a prolongarse demasiado, ya que los vientos escoceses pusieron la tarde fresca y la noche agosteña, gélida: 9 grados a las 22 horas.  Nos invitó a cruzar el Museo y a atravesar un espléndido jardín camino del Fuerte Romano. A lo lejos, se ve un templo coloreado. Una casa - que podría ser el estudio de Tim Burton - preside la colina: es la casa de los Birley. Ahí, nacieron Anthony y sus hermanos. Anthony aún recuerda la Segunda Guerra Mundial. Nos cuenta al oído historias de contraespionaje y prisioneros nazis, historias en las que hubiéramos querido profundizar a la luz de una chimenea con un buen whisky escocés en las manos. 

Subimos hacia el fuerte en el que un equipo continúa excavando tablillas cerámicas con cartas de soldados. En esa correspondencia, la tropa se queja - por lo general - del mal tiempo y pide calcetines y otras prendas de abrigo a sus lejanas madres. Eso nos contó otro erudito, Cortés Copete.  Este Muro de Adriano, está lejos de todo ahora, imaginen durante el siglo II. 

Inmediatamente, Anthony Birley demuestra una gran erudición y agudeza. Es rápido es sus comparaciones, conoce las publicaciones de tirios y troyanos. Me da buena sensación, credibilidad. Al rato, tras filmar en el fuerte nos desplazamos a otro fuerte, a otro museo. Allí, en una sala dedicada al emperador Adriano, hacemos nuestra entrevista. 

Nos va a dar trabajo y quebraderos de cabeza, pero siempre tratamos de darles el mayor número posible de puntos de vista. Como somos unos románticos low cost, pensamos que es nuestra obligación. Quién sabe hasta cuándo podremos plantear complicaciones, quizás, el día menos pensado, estemos vendiendo paquetes vacacionales en yacimientos arqueológicos. 

 

M.N.


 

LLEGÓ EL DÍA DE ANTÍNOO

ÁNGEL MARTÍNEZ COMO ANTINOOÁNGEL MARTÍNEZ COMO ANTINOO

Hay días durante los rodajes que se esperan de forma especial. Hoy es uno de esos días. Cuando caigan las últimas luces del día, cuando la luna esté danzando en su sangriento eclipse, rodaremos la muerte de Antínoo. Lo de la luna ha sido casualidad, no planificamos con tanta exactitud, palabra.

El hecho de destacar especialmente la muerte del favorito de Adriano era un reto que debíamos asumir. Podríamos haberlo dejado en la opinión académica, pero en la formación de la imagen que se tiene de la historia de Adriano éste es un hecho reseñable que Cortázar, en su traducción de la novela de Marguerite Yourcenar, resaltó así (son unos fragmentos):

    "Como siempre, Antínoo iba y venía silenciosamente por la habitación; nunca sabré en que momento aquel hermoso lebrel se alejó de mi vida". 

    O: " No nos quedaba más que explorar un ribazo. Una serie de cisternas que habían debido de servir antaño para las ceremonias sagradas, comunicaban con un ensanchamiento del río. Al borde de la última, a la luz del crepúsculo que caía rápidamente, Chabrias percibió unas vestiduras plegadas, unas sandalias. Bajé los peldaños: estaba tendido en el fondo , envuelto ya por el fondo del río". 

El Antínoo de DelfosEl Antínoo de Delfos

El papel de Antínoo en la vida del emperador Adriano no es clave, en tanto en cuanto su determinación política o militar, pero si presenta rasgos que son reseñables para su biografía. En primer lugar - y esta es una opinión traída y llevada desde la Antigüedad - es muy probable que el bitinio se sacrificara para prolongar la vida de su mentor. Es decir -y aunque suene crudo - el chico se sacrificó por su amante, por darle más vida. El joven habría realizado una autoinmolación en el altar de Osiris, o al menos, mientras se celebraban sus cultos. 

En segundo lugar: esa muerte en el Nilo nos deja ante el último héroe de la Antigüedad. Adriano - emulando a Alejandro tras el fallecimiento de Hefestión - transforma a Antínoo en un semidiós. Funda un culto y lo extiende por todos sus dominios, empezando por Egipto, donde además le construye la ciudad de Antinóopolis, frente a Hermópolis Magna. 

Parece evidente que Adriano se sentía lo suficientemente fuerte como para tener un amante público - hecho común en el mundo griego, del que el emperador es deudo - pero no tan bien visto en el universo romano - más áspero, menos liberal. Y es que el mundo del siglo II era menos radical que algunos países de la actualidad en determinadas cuestiones, como las que tenían que ver con la raza o el sexo. Y muchos historiadores afirman que el siglo II es el más feliz de la Historia - lo que es mucho afirmar -  pero nos da una idea de que fue una época brillante, una Edad de Oro.

Esta tarde tenemos que pedirle a un chico de 18 años que encarne el papel de un suicida, lo que no es agradable. Pero nos llena de alegría que Ángel Martínez no haya puesto pegas para interpretar un papel que se puede considerar delicado en determinados ámbitos. Tal vez, todavía, no esté todo perdido.

Nosotros intentaremos que esos segundos definitivos sean una aportación digna al documental "Adriano - Metamorfosis". Seguimos.   

 

M.N.


 

ADRIANO Y APOLODORO: UNA RELACIÓN NO TAN MALA

 

 

Afirman algunas fuentes - y las fuentes no son siempre bienintencionadas - que Adriano y el arquitecto Apolodoro de Damasco se llevaban muy mal. Claro, lo primero que uno piensa es cómo se puede llevar alguien mal con un emperador romano - visto su tiempo medio de reacción - y por otra parte tampoco queda muy claro adónde podría haber llevado la carrera del arquitecto un problema de esa índole. 

Cuentan las fuentes que Apolodoro mandó a Adriano a por calabazas cuando le hablaba de cúpulas. De cúpulas como la del Panteón. También se ha escrito, aunque esto parece ser un libelo, que Adriano acabó con la vida del gran arquitecto en la vejez del sirio.

Lo que sí parece comprobado es que los dos intelectos colaboraron desde el principio del siglo II, del siglo de los hispanos en Roma, del mejor siglo de la Historia, como sostenían Gibbon o Kovaliev. 

Hoy hemos querido rendir homenaje grabando unas secuencias de ambos personajes para el documental "Adriano - Metamorfosis". No han saltado chispas, damos fe. 

 

 


 

LOS SECRETOS DE ATENAS

EL PARTENÓN EN LA ACRÓPOLISEL PARTENÓN EN LA ACRÓPOLISEl Aeropuerto Internacional Venizelos no parece el mejor lugar del mundo para escribir una reseña en esta bitácora de rodajes, yacimientos y personajes de la Historia, pero dado que todavía resta algo más de una hora para embarcar hemos pensado aprovechar el tiempo, pasar por modernos y servirnos de las tan traídas y llevadas nuevas tecnologías de la información y la comunicación.  Kurro no para de hablarme y Carmen se ha ido a ver imanes de nevera en griego.

Ahora es todo inmediato, todo se cuenta, todo se sabe y además, al instante. Por eso es tan increíble que todavía se descubran cosas nuevas de hace casi dos mil años. Esto ha sucedido en este rodaje y atañe a su protagonista: Adriano. Y ha sucedido hoy, en el último momento.

Nuestros queridos lectores comprenderán que no contemos dicha novedad y que la reservemos con discreción para el documental "Adriano - Metamorfosis". Una película que nos lleva ya ocupados un año y para la que aun restan unas cuantos meses para ver finalizada. Pero las etapas van pasando y la criatura se está haciendo mayor, vislumbrándose ya en ella una mayoría de edad. Falta para la madurez pero la infancia está superada. 

Sin duda Grecia fue una inspiración para Adriano y para nosotros lo ha sido también. Nos ha parecido un país que sabe que está pasando un mal trago, pero también sabe que los ha pasado anteriormente. Eso es lo que tiene de positivo que tu país sea un territorio con historia y que sus ciudadanos conozcan sus vaivenes. En toda vida, en todo país, en toda historia hay valles y hay cimas, esplendores y tragedias. 

Impresiona el Partenón, inspira Delfos, conmueve Eleusis. Dentro de unos minutos dejaremos un país de filósofos y de iniciados. Esperamos que se nos haya pegado algo. 

 


 

EN LOS CONFINES DEL MUNDO

Experiencia de esas que marcan. El rodaje en el Muro de Adriano nos ha situado, justamente, en el limes, en la frontera, en el non plus ultra. Vienen aires antiguos, bravíos. Escocia se atisba tras las piedras con piel de musgo, tras el pastar tranquilo de ovejas y vacas. Huele a campo, huele a libertad. Un inmenso brazo de mar seco se va llenando al subir la marea mientras los miradores de pájaros pasan la tarde frente a la ría. El muro asoma y se oculta tras el verde omnipresente. Por los caminos se ven posadas y pubs, gatos peludos, granjas que venden huevos y tomates. Gente que vive sola en lugares solitarios, caminos que se estrellan en el mar.

SICOMORO DEL MUROSICOMORO DEL MURO

La primera pregunta es por qué. ¿Qué vio Roma en este remoto confín para establecer su pared, para cerrar su mundo? Podrían haber obtenido metales y otros recursos en lugares más sencillos y cercanos. 

Adriano fue allí en el 122. Todavía no era un dios, pero era un hombre, un gran hombre. El emperador diseñó el trazado, la pauta de las fortalezas, las puertas de su muro... Todo. No era Adriano hombre que se dejara amedrentar, ni hombre que no tuviera las ideas claras. Hoy podemos disfrutar de este inmenso monumento al pensamiento: sí, a la capacidad de establecer los límites, de decidir qué era Roma, qué no era y de quién debía protegerse. Hoy en día los muros son otra cosa. Adriano pensó que las fuerzas de la Ciudad Eterna no podrían llegar más al Norte, que ahí terminaba su sueño. 

Hemos caminado, subido y bajado colinas. Hemos paseado entre toros y entre ovejas; hemos visto los templos de la Legión. Hasta tan remoto lugar fueron gentes de todo el Imperio. Todos se quejaron del mal tiempo. 

El norte de Inglaterra es ahora un lugar tranquilo. Nos fuimos con la terrible noticia del atentado de Mánchester. Es fácil caer en la tentación de hablar de muros en este tiempo. No olviden que Adriano ordenó levantar el muro de Britania hace casi 2000 años. Eran otros tiempos y había otros valores. Por ejemplo, Adriano fue un emperador hispano y hubo otros africanos y de otros lugares. Nunca, durante los siglos del Imperio romano, se discriminó a nadie por razón de procedencia o de raza. 

Este lugar casi boreal, donde los días son inacabables al final de la primavera, donde la luz está tamizada por el filtro de la humedad oceánica y por la niebla que brota del verde, este lugar, es un lugar mágico.

El rodaje de "Adriano - Metamorfosis" va avanzando; cada día ha pasado más, cada jornada resta una menos. Crece como la hilera que atravesó Britania por orden de un emperador de Roma. 

 

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